Un excéntrico amateur

El Ejército Rojo da cobijo a otro de los músicos más inclasificables de la escena nacional. Resignado al amateurismo, tras 15 años de carrera en Bach is Dead o Beef, David Rodríguez da ahora rienda suelta a sus impulsos melódicos, experiementales e incluso bizarros con un disco de juguete que se antoja el capricho de un niño perverso. Una niña con coletas y un lazo de apariencia naif que esconde unas tijeras afiladas bajo la falda. Un aviso: atento a las gamberradas sonoras.

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