"Me hice rockero escuchando la radio de la base de Gibraltar"

  • El autor presenta mañana en la Fundación Andaluza de la Prensa 'Sin ninguna base', una investigación sobre las bases militares de la OTAN en Andalucía

En un momento en el que las manifestaciones contra las bases de la OTAN en Andalucía se han convertido en casi un encuentro familiar, el periodista Juan José Téllez ofrece una mirada tragicómica sobre los enclaves militares de Gibraltar, Rota y Morón en Sin ninguna base. Téllez presenta su investigación mañana en la Fundación Andaluza de la Prensa.

-¿En qué se asienta 'Sin ninguna base'?

-He tratado de hacer una historia de lo que no suele aparecer en los libros de Historia, mostrar cómo la población civil convive con las bases militares. En los libros aparecen las grandes gestas pero no sabemos cómo sobrevivía la población que estaba al lado de los grandes enclaves militares.

-¿Qué casos concretos ha recogido en el libro?

-Por ejemplo la Guerra de las Malvinas y cómo afectó a Gibraltar en una época en la que la frontera terrestre estaba aún cerrada. Eso no impidió que un comando argentino intentara colocar una bomba en la zona de la Royal Navy. Fueron localizados a tiempo pero pudo ser un desastre mayúsculo. También las crisis en el Mediterráneo, desde Libia hasta las dos guerras del Golfo. Son situaciones que siempre han supuesto un aumento de las alertas en las bases de Andalucía.

-Presenta el libro en vísperas de que España suscriba una prórroga del acuerdo con EEUU para el mantenimiento de las bases.

-Hay algunas modificaciones en su protocolo que se suponen que son más garantistas para España, pero desde mi punto de vista se limitan a salvar los muebles para que no vuelva a haber tantas posibilidades de que los vuelos de la CIA puedan tocar suelo español. Pero se mantiene la situación de facto que hay desde la última renovación del acuerdo en el 98.

-Las protestas contra las bases, que tanto eco tuvieron en los ochenta, aparecen ahora en los informativos de manera residual, casi con un toque 'anacrónico'.

-Depende del año que toque. Las movilizaciones contra la base de Rota suponen, como dice el antropólogo Ángel del Río, la única movilización constante de la izquierda alternativa en Andalucía en una secuencia que va desde comienzos de la Transición hasta hoy. No hay otra manifestación en este tiempo que sea capaz de aglutinar tantas voluntades como la marcha contra la base de Rota. Pero es verdad que ha habido años que hemos estado cuatro y el guardia y años que ha sido una multitud. En 2003, con la primera Guerra de Iraq, fue una de las mayores movilizaciones antimilitaristas que ha habido en Europa. Después depende de la coyuntura del país. Hoy en día la prioridad de la ciudadanía está más en evitar que los mercados hagan la guerra a los ciudadanos corrientes que impedir que Estados Unidos haga la guerra a otros ciudadanos corrientes. Pero no nos damos cuenta de que una cosa y otra están estrechamente unidas.

-¿Qué historias cotidianas sorprenden por lo naif?

-Hay muchas historias fieramente humanas. Yo mismo aprovecho para contar mi propia vida. Soy un niño que me hice rockero a base de escuchar la radio de la base de Gibraltar. Cuando a mi padre, que era albañil, le trasladaron, yo me agarré un cabreo monumental porque me quitaban a los Beatles y a los Rolling.

-El apellido Smith que tanto se da en estas zonas es una muestra de cierto mestizaje entre la población civil y los militares.

-Hay cosas tan curiosas como que cuando Franco cerró en el 69 la frontera de Gibraltar para que cayera como fruta madura, los antiguos trabajadores españoles de Gibraltar encontraron trabajo en Rota porque sabían hablar inglés. Hay también historias siniestras, como el naufragio de una patera frente a la base de Rota costando la vida a 33 personas en 2003.

-Ha contado para el prólogo con Almudena Grandes. ¿Qué visión tiene ella como activista de izquierdas?

-Ella cuenta la historia de Miguel Sánchez Romero Maikol, director de El intermedio, que visitó la base de niño y sobre los terrenos de la base había desaparecido el peral que plantó su abuelo, con lo que la base dejó de parecerle algo atrayente.

-¿Los beneficios económicos para las comarcas fueron tantos como se intentó vender?

-Bueno, la base de Rota se asentó en los mejores terrenos de aprovechamiento agrícola. Pero es verdad que supuso una fuente de riqueza añadida. Rota llegó a tener la plusmarca de licencias de taxi y de whisquerías. Hoy en día la base de Rota es un lastre. Como anécdota, en las elecciones generales del 79, uno de los partidos proponía el desmantelamiento de la base y su conversión en parque temático. El partido era Falange Española.

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