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Desde el icono a las vanguardias

  • En el Museo Estatal de San Petersburgo, ubicado en Málaga, los espectadores se van a encontrar con una completísima colección sobre historia de la pintura rusa

Hace unos días presentábamos en estas páginas una Málaga capital museística de España. La importancia de su oferta artística, en los últimos meses, se había visto aumentada considerablemente con la inauguración de dos importantísimas colecciones, la del Centro Pompidou Málaga y la del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo, en dos edificios significativos del patrimonio arquitectónico de la ciudad, el Cubo en el muello de Málaga y la antigua Fábrica de Tabacos, respectivamente. Con ello, la ciudad que gobierna Francisco de la Torre se convierte en el centro neurálgico del arte español con una espectacular oferta que abarca todo el amplio espectro del Arte.

El Museo estatal Ruso fue creado en la ciudad de San Petersburgo en 1895 por el zar Nicolás II. Se encuentra estructurado en varios edificios: el Palacio Mihailovsky, el Palacio Stroganov, la fortaleza de San Miguel, el Palacio de Mármol y la Casa de Verano de Pedro I El Grande. Su fondo artístico está formado por las principales colecciones de Arte que existían en el país y abarca todo el Arte Ruso, desde obras arqueológicas y antropológicas hasta piezas que se extienden por roda la historia de la pintura y escultura de Rusia, destacando las de las vanguardias históricas, que puede ser, en este sentido, la colección más importante existente en el mundo.

La sede malagueña va ser la primera fuera de Rusia que esta institución museística tenga, desde su inauguración, hace ciento veinte años. El espacio escogido ha sido la Tabacalera de Málaga, un bello edificio regionalista, fuera del centro de la ciudad pero que los aficionados tienen la posibilidad de coger la línea 16 de los autobuses urbanos malagueños en cualquier parada de la Alameda Principal y bajarse en la misma puerta del Museo. En él, los espectadores se van a encontrar con una completísima colección sobre historia de la pintura rusa.

El recorrido comienza con los iconos de tradición bizantina, aquellas obras religiosas, la mayoría de fondo dorado, que representaban una bella y esencial iconografía, repetida desde épocas antiguas. Después, el completo y compacto organigrama artístico del nuevo museo malagueño continúa con una serie de paisajes, retratos y naturalezas muertas que patrocinan el Arte de una amplia parcela cronológica que llega hasta ese paisajismo del finales del siglo XIX donde el impresionismo ruso, tan afín al francés, tuvo una importancia capital, con artistas que dicen poco al lado de los artistas galos pero que desarollaron una obra de muchísima calidad.

El recorrido pasa, después, por los primeros conatos del arte de vanguardia que iban a desembocar en los avanzados planteamientos de un Arte no imitativo que, desde Vasili Kandinski hicieron fortuna en la creación de la primera década del siglo XX. Muchos artistas rusos se sienten atraídos por las tendencias existentes en Europa, otros plantean propuestas alejadas de aquellas, pero todos imponen testimonio de atractiva conformación y aplastante modernidad. Los esenciales postulados pictóricos de Natalia Goncharova, Ilia Mashkov y Mijail Larionov, el tratamiento de la obra de arte como si fuese un objeto de la naturaleza que puso en valor Pavel Filonov, la fusión de los sueños con lo cotidiano de Marc Chagall, el esencial expresionismo de Vladimir Tatlin, la conjunción del espacio, la línea y el color de Aleksandr Rodchenko, el rigor en la representación esquemática de Kasimir Malevich, entre otros muchos artistas que llevaron el cubismo, el cubofuturismo, el constructivismo, el suprematismo, el neoplasticismo a unas nuevas dimensiones estéticas que generaron de las páginas más interesantes del Arte del Siglo XX. La exposición culmina con el arte que tuvo lugar en Rusia a partir de 1932, cuando el Partido Comunista dirigente promulgó un decreto por el cual todo arte se debía reducir a uno solo: el realismo socialista, toda vez, según las ideas retrógradas de que el arte de vanguardia no era entendido por el pueblo. Así nos encontramos con una obras de caracter propagandístico basadas en la ideología dictada por el Partido.

El Museo que se encuentra en la Tabacalera de Málaga albergarará una colección principal que se irá sustituyendo cada año y que compartirá espacio expositivo con exposiciones temporales como la que, ahora, ocupa las modernas instalaciones y que pone de manifiesto las artes plásticas que tuvieron lugar en Rusia durante el tiempo creativo de Diaghilev, aquel productor musical, amigo de Picasso, que revolucionó la producción musical en el primer cuarto del siglo XX. La muestra reúne pinturas, esculturas, figurines y diseños teatrales y cuenta con obras importantes de una época compleja a la que Diaghilev dotó de un nuevo sentido mucho más abierto que el promovía las ideas dominantes.

Este nuevo espacio expositivo, esta importante colección va a insistir en la definición de Málaga como gran capital artística española.

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Museo de la Tabacalera, Málaga

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