El mercado del arte comienza a desperezarse

  • Los galeristas granadinos y los investigadores de la UGR analizan el panorama de la venta de obra plástica en la provincia en los últimos años

El mercado del arte granadino, más o menos movido según quien habla de la fiesta, sigue sumido en el profundo letargo en el que entró cuando comenzó la crisis. El cierre de la mítica Galería Sandunga, en 2011, marcó un antes y un después, y eso que el panorama siguió un declive progresivo, silencioso pero seguro, que se llevó por delante otros exponentes del arte actual en la ciudad, como eran la galería de Yolanda Rojas o TRN.

Sin embargo, algunos empiezan a ver ya ciertos indicios del despertar de ese oscuro letargo, que ha supuesto un latigazo en el proceso creativo de muchas firmas más o menos consagradas y que ha cercenado la trayectoria de las nuevas generaciones de artistas locales justo cuando tenían que alzar el vuelo.

1Pequeños indicios. Ceferino Navarro, propietario de la pequeña galería situada en el número 2 de la calle San Matías, se muestra optimista y asegura que desde el inicio de este curso académico empiezan a notarse ya unos tímidos brotes verdes "después de tres o cuatro años de desierto". "No es que todo vaya fantástico, pero poco a poco las exposiciones se van salvando. Por lo menos hay otra vez ilusión", dice Navarro. El galerista ya empezó a notar una tibia recuperación el año pasado, "porque hace dos años todavía era todo nefasto".

"Hablo con compañeros de Cádiz, y parece que allí también hay pequeños indicios", cuenta Navarro sobre la generalización de esta cierta mejoría, aunque no todos los galeristas locales aprecian esa tendencia al alza en el ánimo y en los bolsillos de los compradores de arte en la ciudad.

2Saber adaptarse. Algunos galeristas, como Miguel Ángel Hortal Marcos, propietario de Capital, en Gran Vía 13, cree que el secreto está en cambiar el 'chip', en adaptarse mentalmente a los nuevos tiempos que corren y, como si postulase una especie de dorada medianía, cree que la clave es no pretender que las ventas sean excelentes ni como antes. "Me podría quejar pero no me quejo. Si tuviera la misma mentalidad que antes, diría que este último año ha sido un desastre, pero ahora estamos en otro punto, es como empezar de cero. Aunque no es igual, por ahora estamos pagando los sueldos y seguimos abiertos. Tienes ilusiones, pero te tienes que apretar el cinturón", cuenta este galerista con 30 años de experiencia.

En estas tres décadas, esta ha sido la peor crisis que ha capeado. "Nos compraban las clases medias y son las más afectadas, pero yo no estoy dispuesto a cerrar", dice el propietario de Capital, quien asegura que el hecho de celebrar aniversario es lo que le ha permitido mantenerse estos últimos meses, porque ha podido ofrecer descuentos especiales y, gracias a estos, vender un poco más, "porque la gente se lo piensa mucho". Y eso que para él, este último año ha sido casi el peor de todos los de la crisis. "Y aún así, no me quejo", insiste.

Ceferino Navarro cuenta que en su supervivencia resultó fundamental poseer un local en propiedad y no tener que hacer frente a los pagos de alquileres que han obligado a cerrar a otros compañeros. "No sólo hemos tenido gastos mínimos, también hemos procurado que los artistas tuviesen los mínimos, por eso hemos hecho muestras colectivas".

3Salvados por un socio. Algunas galerías han logrado subsistir in extremis. Por ejemplo, Cartel llegó a echar el cierre a principios del pasado verano. Sin embargo, la incorporación de una socia, la artista Anabela Goutier, ha permitido a Manuel Ortega compartir gastos y reabrir hace dos semans con un remozado local en el mismo espacio de la calle Pedro Antonio de Alarcón. "Estaba perdiendo mucho dinero en los últimos tres años, pero esto permite que los gastos sean relativamente menores".

4Diversifica y vencerás. Cartel, como Punto Rojo, en Gran Vía 33, ha optado por diversificar su oferta para poder mantener las puertas abiertas. "A partir de este mismo mes sumaremos a la oferta de Punto Rojo masterclass, workshop y conferencias", cuenta Rafa Serrano Bonilla, que en este caso fue el socio que se sumó al proyecto original de Ángela Hinojosa cuando estaba a punto de cerrar, en 2013. "Ahora mismo las ventas están fatal, por eso las galerías abrimos nuestro campo, para poder mantenernos. La crisis ha afectado al arte casi como a la construcción, porque había también una burbuja artística", cuenta Bonilla sobre la Punto Rojo, que ayer acogió una máster-class de Felipe Ortega-Regalado.

"Nosotros somos los primeros en entrar en crisis y los últimos en salir", cuenta Manuel Ortega, quien explica que en la nueva etapa de Cartel, la galería se convertirá también en un "centro de contenidos culturales, con presentaciones, tertulias y actos poéticos, musicales y hasta enológicos".

5Aires de cambio en el exterior. "Todavía nosotros no tenemos brotes verdes pero aprecio que el mercado exterior comienza a funcionar", afirma Ortega, que también posee galería en Málaga. Este hecho permite al galerista establecer una comparación directa entre el público que conforma el mercado del arte en Granada y en la ciudad vecina. "Cuando hemos tenido abierto al mismo nivel, en la época buena, hasta 2007 o 2008, en las dos galerías las ventas funcionaban bien pero había diferencias en la clientela: el granadino sabe más de arte, es más versado y tiene muy buenas colecciones. El malagueño compra arte como elemento de decoración que ofrece una plusvalía estética y en el futuro económica". Pero ese era el universo del arte hasta aproximadamente 2007, luego todo cambió. "Han desaparecido todos esos clientes que eran profesionales liberales como notarios, abogados, arquitectos... Ahora tienen menos recursos y reducen lo que no deja de ser un gasto suntuario", cuenta el galerista. Ahora, en Málaga, Ortega encuentra al menos más compradores extranjeros. "No compran directamente obras de las exposiciones pero luego les realizo las gestiones para adquirir de piezas específicas en las que están interesados".

Para algunas galerías, por su especial ubicación, como es el caso de Capital, la compra del turista ha resultado fundamental. "El granadino está muy asustado, y eso que Granada siempre ha tenido un buen mercado. Gracias a que nosotros de vez en cuando tenemos algún turista", dice Hortal.

6La cuota estatal de culpa. "Nos han subido el IVA cultural al 21% en el peor momento. Es una traba más. No es lo mismo pagar 1.000 euros por un cuadro que 1.210", cuenta Ortega, quien señala que eso ha diezmado la oferta de galerías en ciudades más pequeñas, como Granada o Málaga, pero también en Madrid, donde han desaparecido el 60% o 70%". Para Ortega el IVA no sólo "tendría que igualarse con el de otro países europeos, al 5% o 6%, también tendría que haber una ley de mecenazgo para incentivar que el arte se legue como patrimonio".

Quizás por eso, como precisa Serrano Bonilla, casi todo lo que se vende es obra de precios muy económicos, de unos 150 euros o inferior, por lo que están encontrando muy buena salida la serigrafía y el grabado.

"Los espacios autogestionados que no dependen de las instituciones tienen más movimiento artístico y ahora todo se cuece ahí, pero se siguen necesitando los espacios institucionales para hacer currículum", resume María Dolores Gallego, una investigadora de la Facultad de Bellas Artes que ha realizado un estudio sobre el mercado del arte local que se publicará en breve.

7Unos compradores discretos pero constantes. Para muchos galeristas, por su experiencia, la situación es temporal y remontará porque "Granada siempre ha tenido un mercado para el arte", tal y como opina Ceferino Navarro, para quien las ventas se sustentas en coleccionistas más o menos modestos, porque el comprador de fuera, extranjero o nacional, es prácticamente inexistente.

8Lectura positiva. Algunos propietarios de galerías prefieren hacer una lectura positiva de este último lustro de oscurantismo en las ventas de obra plástica. "Esto nos ha servido para tener nuevas ideas. Nos hemos dado cuenta que ya no podemos tener el mismo negocio hasta que nos jubilemos. Yo, por ejemplo, trabajo ahora en un proyecto de libro único de artista, que no es lo mismo que series numeradas. El primero será de Francisco Carreño y el segundo de Francisco Carrillo", adelanta Navarro. "Aunque yo prefiero ser optimista, no soy ingenuo", apuntilla Navarro sobre una inmediata recuperación.

9Necesidad de una mayor actividad. Ceferino Navarro considera que en este mercado no hay competencia y que es fundamental sumar esfuerzos. "Los galeristas queremos que haya más galerías. Antes, cuando había más ofertas, era más común que la gente saliese a ver exposiciones y había más compras", explica.

En este sentido, la investigadora de la UGR asegura que uno de los principales problemas del panorama del arte contemporáneo local es que la ciudad no posee "una programación continuada". "Los artistas locales tan sólo cuentan con Condes de Gabia, el Rey Chico para los más jóvenes. El Centro José Guerrero es para los internacionales ", señala Gallego, a quien le sorprende esta situación en una ciudad que cuenta con una Facultad de Bellas Artes con tanto movimiento.

0Sufren la ciudad y los artistas. Para Gallego, el escaso número de galerías que ha logrado sobrevivir a la dura criba de la crisis tiene dos consecuencias directas: "Sufre la ciudad y sufren los artistas". En este sentido, recalca que la última tanda de artistas internacionales que dio la ciudad nacieron arropados por la extinta Sandunga. "Simón Zabell, Jesús Zurita, Ángeles Agrela... Pero hay que seguir, hay que vender más cosas que paisajes, temática árabe y la Alhambra".

Serrano Bonilla añade algunos nombres a la lista de artistas con proyección, como Joaquín Peña-Toro, y señala que sólo ellos y los de generaciones anteriores, como Juan Vida o José Píñar, pueden vivir del arte en esta ciudad porque "para la generación de los 80 en adelante es casi un sueño".

"Los artistas jóvenes lo primero que tienen que hacer es darse a conocer, pero ahora mismo en Granada el único espacio para el arte emergente es Punto Rojo", señala la investigadora, que ha centrado sus estudios en los sistemas de mercado del arte contemporáneo pero habla también por experiencia, pues tiene producción propia. "Ahora mismo hay un cambio importante en el mercado del arte. Todo se está moviendo hacia otro lugar: cada vez tienen más peso las ferias del arte en detrimento de las galerías", declara Gallego, para quien a diferencia de Granada, Málaga se ha convertido en los últimos años en un eje fundamental en Andalucía del que hay que tomar ejemplo y "que despunta más que Sevilla". "En esta puede haber más número de galerías pero hay menos actividades y menos turismo cultural que en Málaga", sentencia sobre la situación en la ciudad vecina.

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