Una mujer en la sombra

La misma pasión por la puesta en escena y una única marca literaria -Martínez Sierra- trazaron la devoción sentimental de la escritora riojana María Lejárraga hacia su marido, a quien, pese a abandonarla, le cedió gran parte de su obra que rescata ahora una exposición en Ogíjares.

Fotografías, manuscritos y algún que otro objeto personal procedentes del Archivo Manuel de Falla integran una muestra que, con motivo del Día de la Mujer, rastrea en la personalidad de una auténtica "mujer en la sombra" creadora de adaptaciones teatrales de obras como El sombrero de tres picos o El amor brujo.

Absorbida por la personalidad de su marido, Gregorio Martínez Sierra, quien firmaba y representaba con su propio nombre las creaciones de su esposa, María continuó escribiendo para él "sólo por amor", explicó en una entrevista a Efe la biógrafa de la escritora, Antonina Rodrigo, quien sostiene que Lejárraga fue "víctima de la traición del hombre al que amaba".

Gregorio conoció en 1907 a una joven actriz cubana con la que formaría su propia compañía teatral y junto a la que probaría suerte en la recién constituida industria cinematográfica de Hollywood, "aunque siempre bajo la tutela creativa de María".

Así lo asevera Rodrigo, quien califica de "contradictoria" la dependencia sentimental en una escritora considerada "paradigma" de la lucha por la emancipación de la mujer y la reforma social en España.

Lo evidencian el impulso a diversas asociaciones feministas junto a las Victoria Kent o Clara Campoamor, así como una intensa actuación política que le abrió las puertas del Congreso después de recorrer junto a Fernando de los Ríos toda la provincia de Granada en la campaña electoral para los comicios de 1933.

"Una mujer que no fuera feminista es un absurdo tan grande como un rey que no fuese monárquico o un soldado no militarista", una cita de la escritora de San Millán de la Cogolla que, a juicio de su biógrafa, manifiesta su "constante actividad en favor de los derechos de las mujeres".

Con el título Una mujer por descubrir, la exposición que se inaugura este fin de semana en el Centro Cívico de Ogíjares irá acompañada de un ciclo de conferencias en el que diversos expertos abordarán la relación de Lejárraga con algunos compositores coetáneos célebres como Joaquín Turina, José María Usandizaga y, sobre todo, Manuel de Falla.

"Es el de María Lejárraga uno de los testimonios más directos que retratan a Falla ya que incide en su carácter y en su personalidad en una etapa crucial de su vida", indicó, por su parte, el responsable del archivo del compositor en Granada, Rafael del Pino.

El artista gaditano estaría muy presente en los últimos escritos de María desde su exilio en Buenos Aires, donde, a punto de cumplir 100 años, señalaría: "Cada vez que escucho el estruendoso aplauso que suscita el arte de Falla, un dolor sordo baja de mi cerebro a mi corazón pensando en que él ya no tiene oídos con que escuchar, y digo con palabras de Shakespeare: ¡Descansa, atormentada sombra!".

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