Una obra revisa el mito de Ariadna dentro de las tragedias griegas

  • El CAT coproduce junto a la compañía Atalaya 'Ariadna', un libreto de Carlos Iniesta con textos de Tsietáieva y Nietzsche que se puede ver en el Teatro Alhambra

El Teatro Alhambra acogió anoche el estreno en Granada del montaje Ariadna, una coproducción del Centro Andaluz de Teatro (CAT) y del grupo de teatro Atalaya dirigida por Ricardo Iniesta sobre un libreto de Carlos Iniesta a partir de textos de Marina Tsvietáieva, Friedrich Nietzsche, Ovidio, Von Hofmannstahl y David Pujante. La obra estará en escena hoy y mañana, a partir de las 21.00 horas.

Con la excepción de la obra El hilo de Ariadna, un montaje colombiano del año 1993 que convertía al público en protagonista, hasta ahora no existía ninguna obra teatral que recrease el mito griego de Ariadna, una diosa cretense relacionada con el Laberinto del Minotauro. Fue el director del CAT, Francisco Ortuño, quien animó a los hermanos Carlos y Ricardo Iniesta a que encarasen el montaje de una obra nueva y de enorme carga simbólica.

"Este montaje tiene tres líneas esenciales", explicó Ortuño. "Por un lado, respecto a cómo esta obra puede servir a la ciudadanía: Ariadna es un hachazo a un placer inteligente, hiere las ideas que uno acostumbra a sostener. Por otro lado, Ariadna va más allá de un nombre: es la manera de ser mujer, la invitación a que todos los hombres podamos ser mujeres. Y la tercera idea está relacionada con su autor, con Carlos Iniesta, uno de los dramaturgos con el perfil más importante que ha dado en Andalucía en los últimos años y que falleció hace unos meses".

Ariadna narra la atracción que esta diosa siente por Teseo y su deseo de liberarlo del Laberinto del Minotauro. En un momento dado, el dios Dionisos le ofrece la posibilidad de ser inmortal a cambio de que abandone a Teseo y se declare sumisa a todos los deseos de Dionisos. Ella, en un arranque de honestidad y de amor propio, rechaza la propuesta.

"Por lo general", señaló por su parte Ricardo Iniesta, director del montaje, que cuenta con una espectacular escenografía de Juan Ruesga, "nosotros solemos dejar que pasen ocho años entre un montaje y otro. Pero el entusiasmo de Francisco Ortuño hizo que ese tiempo fuese mucho menor". "Estuvimos buscando textos sobre el mito de Ariadna y nos encontramos con que los grandes autores griegos jamás escribieron una tragedia sobre ella. Sólo encontramos un texto de inicial de Marina Tsietáieva y, a partir de ahí, buscamos textos relacionados. Encontramos un poema de Nietzsche llamado El laberinto de Ariadna. Incluso hicimos un rastreo en internet. Para nosotros ha sido una suerte descubrir que no había ninguna obra sobre ese mito".

Fue el último trabajo como dramaturgo de Carlos Iniesta, que falleció en enero de este año. "Mi hermano estuvo trabajando en la obra hasta el final", dijo Ricardo Iniesta. "Este año, en que se cumplían los 25 años de la creación de Atalaya, pensamos que sería un año mágico, pero comenzó siendo un año trágico".

Uno de los aspectos más llamativos del montaje es el escenario. Juan Ruesga ha prescindido de los escenarios al uso y ha elegido una vela de barco atada a cuatro postes sobre la que caminan los protagonistas de la obra. "Los actores llegaron a odiarle al principio más que a George Bush", bromeó Ricardo Iniesta. "El escenario representa, en realidad, los elementos de aire y agua. Se trata de una escenografía muy peculiar que da una imagen muy potente al espectáculo. Fue casi una irresponsabilidad de Juan Ruesga y mía", dijo Iniesta.

La actriz Silvia Garzón, que interpreta a Ariadna en su juventud, resaltó que el montaje había requirido mucho esfuerzo. "Ha sido un trabajo durísimo de 130 ensayos".

La actriz habló de la simbología de la obra: "Ariadna es una obra muy actual porque la sociedad en la que vivimos es un patriarcado. Hasta Jesucristo, un hombre, es un dios. Todo está dominado por el hombre. Es la mujer quien debe dar un paso hoy hacia adelante con determinación femenina".

"Debemos explorar la energía femenina como creación, como unidades más cercanas a la Tierra. La energía masculina tiene una naturaleza más guerrera". "En cuanto al personaje, Ariadna toma una decisión valiente y se niega a aceptar la insumisión incluso aunque ello conlleve la inmortalidad. Lo que ella busca en todo momento es alcanzar su honestidad, valorar su propia dignidad". "El mito de Ariadna sigue siendo actual", indicó.

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