"Por tomar 'tripis' no eres Jimi Hendrix"

  • Fito y Fitipaldis tocan el viernes y sábado en el Palacio de Congresos con una nueva apuesta por la intimidad

Fito Cabrales y sus Fitipaldis no mezclan ni el güisqui ni el rock, pero han conseguido que sus canciones se pinchen por igual en los pubs de moda y en los tugurios en los que los clientes tiene los ojos extrañamente enrojecidos. La banda llega este fin de semana al Palacio de Congresos con una gira íntima en la que cantar sus canciones al oído de los espectadores más que gritárselas.

-El anterior concierto lo ofreció en el Palacio de Deportes antes más de 6.000 personas, ahora toca en el Palacio de Congresos donde caben 2.000 espectadores. ¿La maldita crisis o busca más intimidad con el espectador?

-Más bien la maldita crisis de identidad mía. La verdad es que esta idea surge a mitad de la gira anterior, que es cuando empezó a caer la baraja de naipes. La idea viene de atrás porque estoy sin disco nuevo y ahora es el momento de estar más cerca del público, cantar más bajito y tocar de otra forma. También me parece que es algo que sucede con naturalidad porque en la anterior gira habíamos tocado en más de 200 pabellones. Llega un momento en el que te planteas ¿qué hacemos ahora? ¿Llevamos malabaristas? Nos parecía más divertido cambiar los arreglos y tocar de otra forma.

-Lo malo del cambio a los teatros es que no se podrá estar en el patio de butacas con una cervecita en la mano. Sus seguidores tendrán que llevar los deberes hechos de casa o de los bares cercanos…

-Sí, pero es normal. Yo lo entiendo porque he dejado de fumar. La gente que nunca ha ido a un teatro le parece que va a ser una putada, pero si el concierto es bueno o la obra de teatro es buena no te acuerdas de eso. Hombre, cuando entras a una fiesta en lo primero en lo que piensas es en el gin-tonic, pero si eres capaz de entretenerte con lo que estás viendo es más llevadero. Es verdad que se nota que gente que está poco acostumbrada a los teatros sale continuamente a fumar o incluso llega tarde porque no sabe que cuando llegas con retraso a un teatro tienes que esperar a que te dejen entrar. Cantar en teatros me da una responsabilidad especial porque significa que todo el mundo te está escuchando, algo que en los pabellones no lo tienes muy claro. La gente va de fiesta, la mitad están morados y quieren mambo, pero en los teatros se escucha todo muy bien y nadie está demasiado drogado o excitado. Resumiendo, el reto es cantarle al oído a los espectadores.

-Otros artistas, cada vez que presentan disco, anuncian a bombo y platillo que han dado un giro a su sonido, que apuestan por sonidos electrónicos, dance, flamenco… En su caso, todo el mundo tiene muy claro qué sonido van a tener sus discos…

-Es complicado eso del estilo porque ni yo tengo muy claro lo que hago.

-Pero en su caso, con el primer acorde de guitarra, ya se sabe que es una canción de Fito.

-Es una cosa curiosa que le pasa a mucha gente. Cuando tú eres un chaval y te quieres dedicar a esto tienes tus referencias porque la música es una jungla tan grande que siempre acabas enganchado a un grupo. Luego, a lo largo del tiempo, el que hace canciones se está buscando a si mismo, buscando un lenguaje más o menos propio, y si consigues tu lenguaje al final puede hasta convertirte en una tara y que la gente diga: "Jodé, este tío siempre canta igual". Pero en mi caso, benditos sean artistas como Mark Knopfler, que al segundo le reconoces. A mí me gusta la sencillez, es lo que he buscado en mis músicos de cabecera. La cultura musical que puedo tener siempre ha girado en torno a gente como JJ Cale o el mismo Mark Knopfler. -En anteriores giras tenía la costumbre de ir regalando discos o libros a sus músicos. ¿Qué les ha regalado últimamente?

-En esta gira no ha habido muchos regalos de discos, más bien me han regalado a mí, como un libro de aforismos. Es verdad que tengo la manía de regalar discos, me resulta divertido entrar en una tienda y buscar un disco para una persona determinada. Además, descubres muchas cosas porque compras discos que no comprarías para ti pero que acaban sosprendiéndote.

-A muchos, como José Ignacio Lapido con 091, les preguntan continuamente si se va a juntar con su anterior banda. ¿Le piden un reencuentro de Platero y Tú?

-Yo me siento orgulloso de que un chaval ponga en su casa un disco de Platero porque eso significa que esa música está viva, nos está resucitando. Pero las reuniones esas de juntarse porque sí, porque mola, no da resultados artísticos, a lo mejor sí resultados económicos. Cuando yo escucho un disco no pienso si la banda sigue junta o no, sólo me importa si me sigue tocando su música.

-Está considerado un buen letrista pero, en cambio, huye de la apostilla de 'poeta' como de la peste.

-Yo no sé lo que soy, pero seguro que no soy un poeta. Cuando digo que sólo escribo canciones, que no hago poesía, no es modestia, simplemente son campos diferentes. Yo no pienso en el mundo con poesía, yo no puedo separar la musicalidad de lo que escribo, sólo escribo para que sea cantado. Pero hay canciones que pueden tener tanto contenido cultural como un poema.

-¿Qué le preocupa más, la piratería o la reforma laboral?

-La piratería no me ha preocupado en la vida. Fíjese que hace ya 15 años se hablaba de la piratería, cuando los africanos que vendían discos en la calle eran la peste. Cuando sacabas un disco y el mismo día que se empezaba a vender en el Corte Inglés ya lo tenían en el top manta todo el mundo se echaba las manos a la cabeza como si fuera el apocalipsis. Pero después la gente comenzó a bajarse la música de internet y a tomar por culo, simplemente cambia el negocio. Cuando me preguntaban qué iba a pasar yo siempre respondía que yo sólo sé cantar, que si Sony no tiene respuestas cómo las voy a tener yo. Me parece estupendo lo de internet, lo único que me da pena es el lado técnico, las profesiones que conlleva un estudio. No es lo mismo grabar en un pro-tools en casa que grabar en un estudio rodeado de profesionales que saben mucho de música y que consiguen que grabar un disco sea una experiencia, como los Rolling que se largaban un año entero a grabar un disco, lo que era una experiencia vital. Ahora es sólo darle al rec. Ahora mismo cuesta trabajo encontrar un estudio de esos inmensos que salen en las películas sobre Ray Charles, eso ya no existe.

-¿Hace cuanto no paga una caña en un bar?

-Salgo poco, estoy en otra dimensión, pero pago lo que tomo porque sólo voy a bares de amigos y ahí siempre hay que pagar.

-¿Está mas retirado de la calle?

-De la calle no estoy retirado porque siempre hay que estar ahí, estoy retirado de las juergas. Las fiestas, la droga y la bebida ya forman parte del pasado. Todos los que hemos tenido problemas con las drogas sabemos que tenemos que huir si queremos seguir haciendo cosas.

-Pero tampoco le veo haciendo unan campaña de 'No te drogues'

-Claro, pero existe una creencia de la gente que se cree que si toca la guitarra y toma tripis será Jimi Hendrix, que es una tontería. Pero tampoco hay que demonizar las drogas, yo me lo he pasado estupendamente con ellas pero llegó un momento en el que había que cortar. Sinceramente te tienes que reinventar, aprender de nuevo a hacer las cosas, pero tampoco se trata de ser un talibán como la gente que deja de fumar, aunque por otro lado tampoco animaría a la gente a drogarse. No voy a renegar de mi pasado, lo pasé muy bien y ahora toca vivir de otra manera.

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