editorial

Capitalidad para Córdoba

SI todo sale como deseamos, dentro de apenas 48 horas Córdoba será designada Ciudad Europea de la Cultura en 2016. Culminará así con éxito una carrera que arrancó hace casi diez años y ha sumado el apoyo de todas las instituciones políticas, económicas y sociales, primero de la provincia cordobesa, y después de toda Andalucía. Antes de eso, la delegación encabezada por el alcalde, José Antonio Nieto, deberá defender su candidatura mañana durante 90 minutos en Madrid ante un jurado internacional compuesto por trece miembros, siete designados por la Comisión Europea y seis por el Gobierno español. Durante esta década de trabajo, se ha articulado un proyecto sobre la base del Paradigma de Córdoba, el capital simbólico de la ciudad como referente en el mundo de la convivencia religiosa y multiculturalidad. Y si la historia es un pilar de la candidatura cordobesa, el otro es la cultura como factor de desarrollo, capaz de crear empleo y riqueza. La designación como Ciudad Europea de la Cultura a la que aspira la ciudad andaluza no basa sus argumentos en el pasado -si éste fuera el baremo de la decisión, tendría muchos puntos ganados- sino en el convencimiento de que la programación cultural de 2016 conseguirá modificar sus estructuras económicas y sociales. Una programación que se repetirá en el resto de Andalucía. La sociedad cordobesa, consciente de la gran oportunidad que supone este evento, dio una lección de compromiso el pasado 3 de junio con la masiva presencia en la calle de los colores del proyecto, durante la visita de un comité de selección del jurado para conocer in situ las infraestructuras y el respaldo social. Una implicación que ha sabido conducir la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, integrada por el Ayuntamiento, la Diputación, la Junta de Andalucía, la Universidad y BBK Bank Cajasur. Ese aglutinante social ha convertido el sueño de la Capitalidad en una palanca capaz de romper con los conformismos y apatías del pasado. Si Córdoba gana el martes, habrá ganado toda Andalucía. Será una ocasión para proyectar al mundo historia, patrimonio, cultura viva, modernidad y la fuerza emprendedora de toda una región. Córdoba 2016 es, por tanto, un proyecto que envuelve y afecta a los ocho millones de andaluces. Estamos ante un desafío andaluz. Se ha hecho un buen trabajo y esperamos poder celebrar su resultado feliz en tan sólo dos días.

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