J. Díaz / Librero

Crisis, otra vez

EN los últimos meses asistimos a un fenómeno que puede agudizarse, una tendencia que se viene advirtiendo desde hace unos años; la venta masiva de unos pocos títulos en detrimento del resto que se venden mucho menos de lo deseable. El lanzamiento de grandes éxitos de ventas se produce con una cierta cadencia que permite a cada producto ocupar el mayor espacio de mercado posible. Enero fue para Ken Follet, Harry Potter copó el mes de febrero y ahora es el turno de C. Ruiz Zafón. Las tiradas anunciadas en estos casos suponen colocar un ejemplar en cada hogar a pesar de la crisis económica real y psicológica en la que estamos. Crisis que especialmente afecta a las pequeñas librerías y al descenso de ventas en general.

El libro es muy sensible a la incertidumbre económica, se prescinde de él antes de otras cosas, porque sólo se le considera como bien de ocio. En estas circunstancias es normal que se reduzca el consumo de bienes que no se consideran esenciales y en este saco por desgracia caen los libros para casi todo el mundo. En un negocio como el editorial donde se combinan la búsqueda de nuevos talentos con presupuestos millonarios es difícil que el editor reconozca que el panorama pinta de color gris. Siempre se ha dicho que el sector está en permanente zozobra y esta circunstancia puede enmascarar el verdadero alcance actual del problema. En épocas de dificultad se producen movimientos de ajuste que aprovechan mejor los grandes grupos, los pequeños editores deben usar su imaginación para poder afrontarlos. En cualquier caso sería un momento adecuado para que todos realizaran un esfuerzo en el sentido de disminuir el número de novedades ante la saturación del mercado y el estancamiento de las ventas. Los libreros lo agradeceríamos así como la mayoría de los lectores.

Por paradójico que resulte, la lectura es adecuada en momentos de dificultades económicas, es más barato quedarse en casa leyendo que salir de pingoneo un fin de semana, por lo que es recomendable acudir a la Feria del Libro, demorarnos todo el tiempo necesario entre las casetas y aunque no sepamos muy bien lo que andamos buscando seguro que de repente nos encontramos el título que parece editado exclusivamente para nosotros. Podemos pasar un rato agradable empleando más tiempo que dinero. Cuando tratamos con libros la feria al igual que la librería durante todo el año es un lugar maravilloso para estar solos entre la gente.

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