La esquina

¿Elecciones europeas?

DICEN las encuestas que las elecciones al Parlamento europeo se presentan en España muy disputadas entre socialistas y populares. Según la última, hecha pública por el CIS horas antes del inicio de la campaña oficial, ganará el PSOE por unos cuantos votos, pero con los mismos escaños que el PP. Bien mirado, todo es falso: ni las elecciones del 7 de junio la van a ganar los socialistas ni son propiamente elecciones europeas.

Los comicios no los ganarán los socialistas ni los populares, sino los abstencionistas, que serán una amplísima mayoría, previsiblemente superior a las de hace cinco años. Uno de cada dos presuntos votantes fueron reales no votantes en 2004. Ahora van a ser más. El Europarlamento no es una institución que despierte entusiasmo entre los ciudadanos españoles, ni siquiera con las competencias reforzadas por el tratado constitucional todavía no ratificado del todo. Sigue viéndose como algo lejano, como la propia idea de Europa y su construcción, a pesar de lo bien que le ha ido a España desde su tardía incorporación a la misma.

Tampoco, como digo, lo que va a haber en este país es una elección de eurodiputados. Formal y jurídicamente, sí, pero no materialmente. Materialmente las elecciones europeas servirán sólo para medir el grado de desgaste del PSOE gobernante en un país en crisis y el grado de credibilidad de la alternativa del PP. No se crean que los candidatos son de verdad Juan Fernando López Aguilar y Jaime Mayor Oreja. Los candidatos son José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, en compañía de unos cuantos comparsas en sus listas y otros cuantos en las listas minoritarias.

Los partidos pondrán todo de su parte para que así sea. No hay que esperar ningún debate sobre Europa, sus instituciones y problemas, sus conquistas y retrocesos, su papel en el mundo y su política exterior. Se debe esperar, en cambio, un bombardeo de consignas y simplezas -perdón por la redundancia- a través de las cuales Zapatero y Rajoy preparan, o siguen preparando, un nuevo episodio de la batalla nacional que les enfrenta desde el año 2004. El vídeo que acaba de presentar el PSOE, pletórico de maniqueísmos y falsos dilemas, es el aperitivo de lo que nos espera en estas dos semanas. Pronto la imagen de los conservadores asociada a cabezas rapadas, xenófobos y partidarios del despido libre se verá contrarrestada por la imagen de los socialistas corruptos, asesinos de niños e incapaces. Está escrito.

Por esta ímproba tarea de desinformación y sectarismo que van a acometer los dos grandes partidos recibirán de las arcas públicas ocho millones y medio de euros cada uno (una cantidad fija por cada escaño y algo más de un euro por cada voto). Por unas elecciones que ganará la abstención y que son cualquier cosa menos europeas.

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