Crónica Levantisca

Juan Manuel Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

En rebeldía

El mayor impedimento de Puigdemont es que está huido, un fugado no puede gestionar 32.000 millones de euros

Aunque el Parlamento catalán elija a Carles Puigdemont, el huido de Bruselas no será el próximo presidente de la Generalitat. El único candidato hasta la fecha tiene dos problemas para ello: su ausencia, que podría ser suplida por una Mesa independentista muy habituada a saltarse el reglamento y los consejos de los letrados de la Cámara, y su condición de fugado de la Justicia. Esto último es lo que impedirá que Puigdemont llegue a tomar posesión, porque la Mesa, aun retorciendo el reglamento, incurrirá en un fraude de ley, porque de lo que se trata es de suplir su inasistencia para evitar que el ex presidente comparezca ante el Supremo. No sé -y creo que no- si alguien puede ser investido presidente desde Bruselas, pero es seguro que el gestor de 32.000 millones de euros no puede ser un fugado de la Justicia. Un huido no presidirá la Generalitat.

Así que los grupos constitucionalistas de la Cámara recurrirán ante el Constitucional su nombramiento, alegando su inasistencia, pero el Gobierno central podrá ampliar el recurso por la condición de fugado; de este modo, es posible que el Rey, que debe refrendar el nombramiento de la Cámara sin ejercer ningún filtro, tendrá que esperar para firmar a una decisión del tribunal.

La situación de Oriol Junqueras y de jordi Sànchez es muy diferente: sólo son personas a espera de juicio sobre los que pesa unas medidas cautelares, entre éstas, la ausencia de libertad de movimiento. Sus derechos civiles no están anulados, y el juez debería conceder algunos permisos puntuales para asistir a los plenos. A los imprescindibles. Pero, en el caso de Puigdemont, creo que es posible recurrir incluso su acta como parlamentario, ya que se encuentra en una situación de rebeldía.

Puigdemont viene ganando la partida a ERC y a los constitucionalista desde la noche de las elecciones del 21-D, la salida de Artur Mas no es otra cosa que eso, Cataluña vuelve a poner rumbo hacia ninguna parte, no habrá un presidente que haya tomado posesión, por lo que la aplicación del artículo 155 seguirá activo otros dos meses en caso de que no se habilite la solución de otro candidato independentista libre de condicionamientos judiciales. E, incluso, es posible que haya que ampliar la intervención si el nuevo Govern mantiene la estrategia de la implementación de la independencia. Ésta es la estrategia que sigue ganando al día de hoy, no hay un cambio que suponga un aplazamiento del objetivo por el carril de la legalidad.

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