Pasitos para la

El área de Bienestar Social de la Diputación de Granada tiende su mano a numerosas asociaciones de personas que padecen algún tipo de enfermedad o síndromes que les afectan en el día a día. Un ejemplo es el apoyo, a través de diferentes programas o convenios, que prestan a las personas con diferentes problemas de salud mental. Dos de las agrupaciones que reciben estas ayudas son Aspereger Granada y Borderline. Cada una en su parcela pero probablemente con el mismo objetivo van dando pequeños pasitos para conseguir la integración, el respeto y la ansiada igualdad de oportunidades.

asperger

La Asociación Asperger Granada nació hace trece años impulsada por familiares de este colectivo, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y la integración social de niños y jóvenes con Asperger. Integrada por personas que tienen este síndrome y por sus familiares cuenta con un total de 140 socios entre los que "acogemos perfiles que van desde los 6 hasta los 63 años", comenta la trabajadora social de Asperger Granada, Blanca Toro. La agrupación granadina, una de las primeras andaluzas, ha ido creciendo poco a poco debido a que cada vez hay más conocimientos sobre el síndrome , que según indica Toro "es muy complicado de diagnosticar porque "es invisible" físicamente. Y puntualiza, que "el motivo por el que de tres años a aquí se hayan incrementado las personas con Asperger no es porque esté de moda, sino porque al haber más conocimiento y conocer mejor las características del síndrome ... hay más población diagnosticada". De hecho, apunta que se están "destapando perfiles curiosamente de adultos, personas que han pasado su vida creyendo que son raras, entre otras etiquetas, y ahora desde las unidades de Salud Mental les están diciendo que tiene síndrome de Asperger".

No conocen la mentira, ni siquiera las piadosas, ni la ironía, el doble sentido de las palabras o el lenguaje metafórico. Son personas 'literales'. A algunos el contacto físico les causa rechazo, otros lo necesitan con mayor intensidad que el resto. Sus mentes están preparadas para vivir en una sociedad sistematizada, con leyes y normas que se escapan de su razón. El Asperger en lo que más falla es en habilidades sociales e inteligencia emocional, "aspectos que se pueden trabajar siempre", indica Toro. Lo cierto, es que su forma de entender el mundo en muchos casos les deja fuera de él. Es por este motivo que desde la asociación, compuesta por un equipo multidisciplinar (trabajadores sociales, psicólogos y una logopeda), realizan un trabajo "integral hacia el síndrome, porque abarcamos desde el área educativa -periodo de formación- y el área laboral, el ocio, talleres para aprender habilidades y terapias, sin olvidarnos de la familia". Es más, la Junta Directiva son padres y madres. Y las redes sociales de la agrupación las lleva un usuario adulto con síndrome Asperger.

La Diputación de Granada colabora con la asociación en varios aspectos, a través de dos convenios -uno para que los usuarios puedan hacer prácticas formativas en la institución provincial y otra de coloración en el proyecto Vida Independiente, en el que la Diputación aporta los gastos corrientes del piso, cedido por el Ayuntamiento de Granada, en el que personas con el síndrome aprenden a ser autosuficientes a través de la convivencia-. También, en la convocatoria de subvenciones siempre colaboran con la financiación de alguno de los proyectos de la asociación que normalmente va unido a las prácticas formativas, y con ese proyecto ponen un tutor laboral, talares de integración al empleo que se les enseñan habilidades prácticas.

Borderline

La asociación Borderline de Granada, con cerca de 20 años en funcionamiento y más de 130 asociados en la ciudad, no cesa en su empeño de ir cada día avanzando poco a poco en la integración de las personas con inteligencia Límite. Esta agrupación surgió de la necesidad e inquietud "de un grupo de padres y madres por conseguir que sus hijos puedan acercarse a una Igualdad de Oportunidades y luchar por sus derechos como ciudadanos" pese a sus limitaciones. Y sobre todo conseguir que "nuestros hijos se integren en la sociedad", comenta Elvira Bueno, presidenta de la asociación Borderline. De hecho, muchas de las actuaciones que se realizan en la asociación van destinadas a tal fin. La Diputación de Gradada a través de un convenio de colaboración ofrece a los jóvenes de la asociación la posibilidad de realizar prácticas que fomentan la integración social y laboral y facilitan su futuro acceso al mercado laboral ordinario. Un convenio que según Elvira Bueno, "es muy bueno para nuestros usuarios, que viven experiencias laborales en la institución". Y añade, que muchos de estos jóvenes han conseguido puestos en el SAS y el Ayuntamiento.

El colectivo Borderline muestra una serie de limitaciones mentales que le impiden un desarrollo adecuado a su edad cronológica, manifestándose en el uso de habilidades básicas y las relaciones interpersonales, que se reflejan en problemas de aprendizaje, falta de adaptación y carencias en destrezas de la vida diaria, de comunicación y sociales.

Así muchas de las actividades que se programan desde la asociación -abierta de lunes a viernes de 9 a 14 y de 17 a 21 horas- van orientadas a trabajar estos aspectos.

Ambos colectivos libran cada día una lucha entre sus propias barreras y las que impone la sociedad. Una batalla por hacerse un hueco como los demás.

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