"El proceso de arraigo es muy difícil porque son niños que vienen muy heridos"

  • Ocho menores refugiados solos permanecen en Motril y se espera que lleguen otros 16

En septiembre de 2016 llegaron a Barajas 36 refugiados sirios, 17 de ellos menores de edad. En septiembre de 2016 llegaron a Barajas 36 refugiados sirios, 17 de ellos menores de edad.

En septiembre de 2016 llegaron a Barajas 36 refugiados sirios, 17 de ellos menores de edad. / granada hoy

En septiembre del año pasado llegaron al centro de la Fundación Samu de Motril un grupo de menores del conflicto sirio, procedentes de campamentos de refugiados griegos en un proyecto pionero de acogida a menores refugiados no acompañados. Los jóvenes, con edades comprendidas entre los 14 y los 17 años de edad, fueron acogidos en la estricta intimidad en el municipio, donde les esperaban los responsables de este centro para darles la bienvenida. Hay ocho, y se espera que se sumen a ellos otros 16.

En estas instalaciones, situadas cerca del centro de la localidad, permanecen desde entonces. Para tratar de favorecer el desarrollo social y comunitario de estos menores, se ha prestado una atención especializada y de urgencia. Se garantiza así su protección y atención, a través de herramientas sociales, sanitarias y educativas, así como culturales, de ocio y tiempo libre.

Se les ha prestado una atención especializada y se garantiza su protección y atención

La directora del Centro concertado con la Junta que la organización Samu tiene en Motril, Carmen Martín Pérez, explica que cuentan con el apoyo de la Junta y de la ciudad, y que en la actualidad permanecen en el centro motrileño ocho menores no acompañados del conflicto sirio. "Se trata de personas que llevaban dando tumbos por Europa más de un año y pico y que necesitaban desesperadamente un sitio donde poder seguir el proyecto de vida interrumpido por el conflicto bélico. Ahora llevamos trabajando con ellos diez meses y estamos muy satisfechos", señala la portavoz de Samu.

Para Carmen Martín, "lo importante es que, una vez aquí, están superando sus problemas y adaptándose a su lugar de acogida". La directora del centro Samu de Motril aseguró que la experiencia con estos niños "siempre va a ser positiva" y mostró la intención firme de seguir trabajando con ellos "gracias a la voluntad de la presidenta de la Junta y su compromiso con ACNUR".

"Estamos para salvar vidas. El proceso de adaptación y de arraigo es muy difícil, porque son niños que vienen muy heridos pero tenemos un compromiso y lo vamos a cumplir", aseguró Martín.

Por su parte, José Antonio Puerta, jefe del servicio de Protección de Menores en la delegación provincial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, comenta que la Junta es responsable de proteger a los menores refugiados e inmigrantes que están sin acompañar.

"La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ofreció nuestro centro de Motril para menores sirios y que así tuvieran la asistencia que necesitaban dentro del Estatuto del Refugiado y se prepararan para la vida adulta", comentó Puerta, quien afirmó que no saben si llegarán los restantes 16, "pues es responsabilidad del Gobierno".

Por su parte, la concejal de Inmigración, Mercedes Sánchez, destacó que el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Motril está muy implicado en hacer de Motril una Ciudad Refugio. "Ésta fue una de las primeras decisiones de este equipo de gobierno". "Se creó una plataforma de trabajo, coordinada por la Mesa por la Inmigración y merced a ese trabajo conjunto, se acogieron en el centro de Protección de Menores Samu de nuestra ciudad a estos menores procedentes del conflicto sirio. Esperamos ahora que puedan venir más, para los que hay plaza reservada por la Junta", declaró.

La condición de refugiado se reconoce a toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede, debido a esos temores, regresar a él.

"Las personas que vienen de fuera no vienen porque sí, sino porque están perseguidas y sus vidas corren peligro. Hacen una travesía en la que se la juegan y esto tenemos que hacérselo ver a la ciudadanía. Son seres humanos que necesitan mucho apoyo y la acogida de todos. Por eso queremos que la gente se conciencie", argumenta Sánchez.

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