Un plan francés logra reducir el consumo de fármacos pediátricos

  • Una iniciativa de uso racional de los medicamentos consigue disminuir un 25% las prescripciones de antibiçóticos

Desde que en 1928, Alexander Fleming descubriera la penicilina, varias clases de antibióticos potentes se han incorporado a botiquines y hospitales. Durante un tiempo, parecía que las bacterias y las enfermedades que causan había sido derrotadas, pero rápidamente las bacterias mostraron sus resistencias a estos medicamentos y, poco a poco, eso se ha convertido en un problema. En gran parte del mundo, las administraciones sanitarias han llevado a cabo programas para reducir el consumo de estos fármacos, pero pocos han conseguido tanto éxito como el programa francés puesto en marcha en 2002 y que ha conseguido reducir el consumo general de antibióticos en un 25%, según el análisis publicado esta semana en la revista Plos Medicine.

La campaña centró su mensaje en el uso de los antibióticos para los resfriados, con el mensaje "los antibióticos no son automáticos". el número de prescripciones de antibióticos por cada 100 habitantes se redujo en una cuarta parte durante los cinco inviernos en los que s llevó a cabo la iniciativa. Disminuyó así el uso de todas las principales clases de antibióticos, excepto las quinolonas, en las 22 regiones de Francia. Así, mientras que en el año 2000, es extendieron más de 70 recetas por cada 100 habitantes durante el invierno; entre 2006 y 2007, las regiones no superaron esta tasa de prescripción. El mayor descenso en la tasa de emisión de recetas (una disminución de más de un tercio en 2006 y 2007 7 fue para los niños de entre 6 y 15 años de edad.

Durante los inviernos previos al inicio de esta campaña, el número de recetas de antibióticos por cada 100 habitantes fue de 72,4. La cifra se redujo hasta 56,6 durante la temporada invernal de 2006 y 2007. Esta disminución, del 26,5% en total, se registró en las 22 regiones del país. El descenso se dio en tres clases de antimicrobianos más empleadas (penicilinas, macrólidos y cefalosporinas). Las quinilonas fueron las únicas cuyo consumo aumentó en ese tiempo.

A pesar del éxito, el artículo no atribuye la reducción solamente a esta campaña y cita la introducción de la vacuna contra el nemuococo como factor positivo.

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