Continental tendrá que pagar 1,2 millones por el accidente del Concorde

  • La compañía ha sido condenada a pagar un millón a Air France y una multa de 200.000 euros. Al mecánico cuyo fallo provocó el siniestro en el 2000 se le han impuesto 15 meses de cárcel exentos de cumplimiento.

La compañía estadounidense Continental Airlines y uno de sus empleados fueron condenados por el accidente del Concorde de julio de 2000, que causó la muerte de 113 personas. El Tribunal Correccional de Pontoise, a las afueras de París, impuso a Continental una multa de 200.000 euros y una indemnización de un millón de euros para Air France, y consideró a la aerolínea estadounidense penalmente responsable por una lámina metálica que cayó de uno de sus aviones a la pista de despegue y que estuvo en el origen del siniestro.

El tribunal también impuso una condena de 15 meses de cárcel exentos de cumplimiento para el mecánico de la compañía que había colocado de forma inadecuada la lámina.

Este mecánico, John Taylor, había puesto de forma inadecuada esa lámina que reventó uno de los neumáticos del Concorde, cuyas proyecciones agujerearon uno de los depósitos de combustible, lo que causó un incendio que fue fatal.

Quedaron absueltos los otros cuatro encausados: un jefe del equipo mecánico de Continental, así como los dos responsables del programa Concorde del fabricante del avión (hoy dentro del grupo EADS) y el encargado en la Dirección General de la Aviación Civil de Francia (DGAC) de otorgar a la aeronave la licencia que le permitía operar.

No obstante, EADS fue considerada responsable civil y deberá asumir un tercio de las indemnizaciones a las víctimas.

Los jueces, en una sentencia comunicada seis meses después de un juicio que se prolongó durante casi cuatro meses, consideraron que un fallo de mantenimiento del avión de Continental fue el causante de que la lámina de titanio se encontrara en la pista de despegue del aeropuerto Charles de Gaulle cuando el Concorde iba a iniciar el vuelo.

El depósito de combustible se incendió cuando el supersónico ya no podía detener la maniobra de despegue pero sólo pudo mantenerse unos momentos en el aire antes de estrellarse contra un hotel ubicado a unos cientos de metros, donde murieron cuatro personas, además de las 109 que iban en el avión (100 pasajeros y nueve miembros de la tripulación).

Continental Airlines anunció inmediatamente que recurrirá su condena y, a través de su abogado Olivier Metzner, denunció que los jueces de Pontoise habían querido proteger con su veredicto los intereses franceses, al descartar la culpabilidad del fabricante y de la DGAC.

"Es una sentencia proteccionista" dictada "en nombre del patriotismo francés", con el que "se ha preferido privilegiar sólo los intereses nacionales y respetar el símbolo que representaba el icono del Concorde", aseguró ante la prensa a la salida del tribunal Metzner, antes de añadir que Continental Airlines no lo aceptará.

Aludía al hecho de que hayan sido absueltos tanto el que fue director del programa del Concorde en Aerospatiale, como el ingeniero jefe Jacques Herubel, y Claude Frantzen, de la DGAC, que se habían sentido en el banquillo de los acusados.

Según las conclusiones del tribunal, todos ellos habían intentado aportar mejoras en el aparato a lo largo de los años en que voló a la vista de los incidentes que se produjeron durante ese tiempo.

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