Cierre de temporada con los diestros por encima de los toros de La Quinta

  • Leandro y Salvador Vega cortan una oreja cada uno en dos faenas con torería y gusto en dos toros muy exigentes· Curro Díaz se fue de vacío aunque cuaja una faena de detalles, pero falla con la espada

GANADERÍA: Se lidiaron seis toros de la ganadería de La Quinta y dos de Torrealta. El segundo y el segundo bis tuvieron que ser devueltos. En general, toros faltos de clase y sosos y complicados. TOREROS: Curro Díaz, de rosa palo y oro y remates blancos. Estocada caída (saludos). Tres pinchazo, media estocada caída (saludos). Leandro, de chocolate y oro con remates azabache. Estocada (oreja). Cuatro pinchazos, media estocada y un aviso (silencio). Salvador Vega, de verde manzana y oro. Estocada (oreja). Tres pinchazos, media estocada caída y descabello ( silencio). Incidencias: Plaza de La Malagueta. Más de un cuarto de entrada. Tarde fresca y, por momentos, con viento. Víctor Nieto, de la cuadrilla de Salvador Vega, se desmonteró tras parear al sexto.

Las puertas de la plaza de toros de La Malagueta se cierran, para espectáculos taurinos, hasta el año que viene. El próximo Sábado de Gloria comenzará otra temporada que analizar. De momento, la actual ha llegado a su fin y lo ha hecho de forma gris. Dos festejos bautizados como Feria de la Vendimia han sido el epílogo del abono malagueño. Y quizá estas dos últimas corridas hayan resumido el áurea general, salvo honrosas excepciones, del resto del año. Pocos trofeos, multitud de detalles, escasa entrada de público y un ganado que hace esperar algo mejor. La cita de ayer era uno de los compromisos toristas del calendario, y no resultó. La ganadería de La Quinta anduvo falta de clase y ninguno de los ejemplares de claro en sus intenciones lo que hizo que los toreros apenas pudieran lucirse. Aunque eso sí estuvieron muy por encima de sus antagonistas los tres, aunque después corrieran distintas suertes. La poca entrega en los trastos provocaba que no se redondeara ninguna faena y si el animal embestía lo hacía andando con lo cual las faenas se desarrollaban sin transmisión ninguna. Pero siempre estuvo la voluntad y profesionalidad de los del chispeante de oro. Que aunque sea lo que se espera de los actuantes, siempre es de agradecer.

Abría cartel Curro Díaz. En su primero, que carecía de entrega el lo intentaba. El toro, que se había venido a menos en el tercio de varas, perdió la fuerza. Se limitó a intentar sacar pases y en un derrote recibió un varetazo en el cuello. Se repuso rápidamente pero al ser imposible combatir la complejidad del animal, se decidió a matar.

En su segunda intervención, llego el escándalo. El cuarto de la tarde era un manso de enciclopedia. Con todo lo que ello implica, incluido la peligrosidad. Ante la no bravura del animal, desde el palco se decidió que había que devolverlo a los corrales. Esto conllevó una división de opiniones puesto que, aunque está estipulado que un animal no es devuelto por mansedumbre, hay excepciones en las que el presidente puede tomar dicha decisión. Aún así hubo bronca a la presidencia. Salió el primer sobrero y en una voltereta se partió el pitón. De nuevo los cabestros en escena. A la tercera fue la vencida y de nuevo un Torrealta saltó al albero. El antagonista del de Linares no terminó de romper pero aún así si se pudieron apreciar muchos detalles de la fina tauromaquia de Díaz.

Por su parte Leandro y Salvador Vega fueron los únicos que consiguieron tocar pelo en sendas faenas en las que primó la capacidad y la inteligencia. Por orden de cartel el de Valladolid, que volvía a Málaga tras cortar un trofeo en la pasada Feria de Agosto, se encontró con un enemigo del mismo corte que sus hermanos. Aún así, lo intentó y sacó cierto provecho de los dos pitones.

Vega, que en el ciclo de agosto no estuvo afortunado, se mostró muy firme y muy capaz y muy seguro. Además del dominio y la clase con la muleta en el pitón izquierdo del tercero de la tarde. faena inteligente y de mando. Le dio las distancias al toro y cuajó bellos naturales. La estocada remató una faena importante. Dejó también muy buenos detalles con la capa. Ante el sexto, un toro con peligro, expuso mucho, pero nada pudo hacer. Habilidoso con la espada.

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