Temple de 'El halcón de Camas'

  • Esaú Fernández corta dos orejas a dos novillos de Azores, que más bien fueron 'palomas blandengues' por su invalidez · Silveti y Javier Jiménez, que se presentaba con picadores, de vacío con lotes deslucidos

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GANADERÍA: Novillos de la ganadería Los Azores, en su conjunto, bien presentados, inválidos y nobles. El tercio de varas se convirtió en la casi totalidad del festejo en un simulacro. El astado lidiado en cuarto lugar fue ovacionado en el arrastre. TOREROS: Esaú Fernández, de blanco y oro. Casi entera caída (oreja). En el cuarto, media y dos descabellos (oreja). Diego Silveti, de malva y oro. Estocada (saludos tras ovación). En el quinto, estocada (vuelta). Javier Jiménez, de azul y oro. que hacía su presentación, estocada corta y descabello (saludos tras ovación y aviso). En el sexto, estocada (vuelta). Incidencias: Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Domingo 19 de septiembre de 2010. Menos de media entrada. El banderillero Perico, de la cuadrilla de Esaú Fernández, saludó tras parear al cuarto novillo. El banderillero Luis Mariscal, que 'reaparecía' en en la plaza sevillana tras la gravísima cornada que sufrió el pasado 15 de agosto en esta plaza, y al que brindó Esaú Fernández su primera faena, recibió una ovación clamorosa por parte del público.

Los novillos de Los Azores fueron aves bien presentadas y de suma nobleza, pero que aterrizaron una y otra vez en la arena de la Maestranza por sus alas quebradas, por su manifiesta invalidez.

Para triunfar con este material era preciso poseer una técnica depurada y un temple especial para evitar que Los Azores se estrellaran en el albero. El halcón de Camas, Esaú Fernández. lo consiguió. Esaú lleva escrito en su particular biblia taurina la entrega, la técnica y la ligazón, versículos con los que triunfó ayer en la Maestranza, con un público muy receptivo y aplaudidor y una presidencia sumamente generosa, que permitió que el primer tercio se convirtiera en un simulacro.

Esaú Fernández, un novillero con potencial, recibió al novillo que abrió plaza con una larga cambiada de rodillas a portagayola, para veroniquear posteriormente con buen aire. Brindó su faena a Luis Mariscal, que reapareció ayer en la Maestranza, en el tendido, tras la gravísima cornada que recibió el pasado 15 de agosto en este ruedo, donde estuvo a punto de dejar su vida. La ovación fue clamorosa, pese a que el excelente banderillero de Mairena del Aljarafe, que ya sueña con volver a pisar el ruedo maestrante, la recogió como tapado, sentado, sin querer dejarse ver. Esaú Fernández dio distancia y desde los medios citó al novillo en un inicio emotivo, en el que alternó dos muletazos falleros -por la espalda- con otros con la diestra. Lo más brillante, frente a una res a la que apenas picaron y que derrochó suma nobleza, lo consiguió por ese lado, en muletazos muy largos, que calaron con fuerza en el público. Cuando manejó la izquierda, el astado ya no podía ni con el rabo. Pese a la endeblez del novillo y a que el espada mató de estocada caída, fue premiado con una oreja.

Ante el cuarto, también muy noble, pero que se quedaba cortísimo y se desplomó tras un primer puyazo, Esaú Fernández volvió a reeditar su ambición, arriesgando desde el comienzo, con otra larga cambiada de rodillas frente a toriles. Ya de pie, cerró un manojo de verónicas mirando al tendido. Con la muleta realizó una labor desigual, que comenzó con un desarme. Lo más importante fue la ligazón que consiguió en sendas tandas por ambos pitones y algunos pases de pecho, largos y auténticos. Pese a que mató de media estocada y dos descabellos, el premio fue de oreja.

David Silveti, que retornaba tras la cornada que sufrió en la Maestranza el 20 de junio, dejó algunos destellos ante un lote inválido. A su primero, que perdió varias veces las manos, no lo picaron. El torero mexicano logró algunos muletazos sueltos, por ambos pitones, con clase. El quinto, aunque lo cuidaron en el caballo, llegó aplomado a la muleta. Tras una serie por cada pitón, se apagó. El torero azteca se marcó una vuelta al ruedo por su cuenta, que no estaba en consonancia con la exigencia de la Maestranza. En positivo, su variedad capotera y el quite por saltilleras que realizó a este toro, como homenaje al maestro Armillita.

Javier Jiménez, que debutaba con picadores en el coso del Baratillo, tuvo también otro lote sin poder alguno. Con el noble e inválido tercero ganó terreno a la verónica hasta rematar en la boca de riego. En su desigual faena, que comenzó resueltamente, el novillero espartinero cosechó fundamentalmente palmas cuando se colocó en cercanías, impresionando a los espectadores por su entrega.

En el cierre del festejo, el torero sevillano apostó fuerte, con una larga frente a toriles. En la muleta extrajo naturales sueltos muy estimables y de calidad a un novillo sin fuerzas, que en un molinete lo enganchó sin consecuencias.

El espectáculo estuvo marcado por unos Azores que fueron más bien palomas blandengues por su invalidez. Y ante estas rapaces desvalidas, pero nobles, destacó, sin duda, el temple y la técnica de Esaú Fernández, El halcón de Camas.

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