Calvicie

Que no le tomen el pelo

  • Los especialistas alertan de la necesidad de acudir a profesionales y recibir un diagnóstico adecuado

  • Un trasplante de pelo cuesta entre 5.000 y 6.500 euros

Que no le tomen el pelo Que no le tomen el pelo

Que no le tomen el pelo

El problema de la pérdida del cabello está a la orden del día y afecta a hombres y mujeres de todas las edades. La calvicie puede darse no solo en el cuero cabelludo, sino también a otras zonas de la piel con pelo, tales como las cejas, barba o las pestañas. De entre todas las alopecias la más común es la alopecia androgénica, y afecta casi la mitad de la población masculina. Sus causas son de origen hormonal y genética y conviene señalar que ya no es cosa de personas adultas, también se da entre los jóvenes y, atención, las mujeres tampoco se libran.

Son muchos los factores que influyen en la pérdida del cabello: estrés, ansiedad, alimentación y enfermedades. Cada 5 años cambiamos el pelo de toda la cabeza pero esta caída no es inmediata, de lo contrario nos veríamos totalmente calvos. El pelo que vamos perdiendo se va regenerando y a medida que se cae, al mes, empieza a crecer de nuevo. Por tanto es normal que veamos pelo en la almohada o al ducharnos. De modo que es normal perder pelo con el paso de los años.

El problema es cuando esa pérdida es progresiva y exagerada. Ser calvo o calva es una opción, hay quien lo asume con naturalidad. Los hombres, por ejemplo, se rapan la cabeza y deciden no darle mayor importancia. Pero para algunos es un problema estético que afecta a su autoestima. Lo mismo sucede con las mujeres, que se ven también muy afectadas por la alopecia.

Conviene señalar que los remedios milagrosos no existen, a pesar de la gran cantidad de anuncios de vitaminas, crecepelo y masajes que veamos promocionar a bombo y platillo como una auténtica panacea. Cuando el folículo se pierde poco pueden hacer este tipo de soluciones. Cada caso es particular y precisa de un diagnóstico y tratamiento a medida.

La mayor preocupación estética que nos invade en la actualidad y la mejora de las técnicas quirúrgicas para abordar este problema han motivado un auténtico boom en el sector. Contactamos con uno de los cirujanos plásticos más experimentados de nuestro país y residente en Granada, el doctor José Córdoba Campos, al que avalan 25 años de experiencia y unas 3.000 operaciones de injertos capilares. Comienza desmontando un mito, ya que el 90% de los trasplantes los realiza a varones, aunque "la pérdida de pelo es hoy en día más frecuente en la mujer que en el hombre", señala. La alopecia androgénica en el varón está socialmente aceptada, mientras que "ver a una mujer con poco pelo se asocia siempre a una enfermedad. Ellas lo sufren en silencio".

El doctor Córdoba explica que el patrón de la calvicie es diferente dependiendo del sexo del paciente. En el caso de los varones suelen perder más pelo en la zona frontal y la coronilla, mientras que lo mantienen en la nuca. El patrón femenino es completamente distinto, ya que se trata de una pérdida difusa, que puede afectar a todo el cuero cabelludo, sin distinguir zonas concretas.

A la hora de tratar al paciente es conveniente estudiar cada caso con detalle y ofrecerle el tratamiento que mejor se ajuste a su problema. Los profesionales del sector nos insisten hasta la saciedad en que los hospitales son los únicos lugares recomendados para someterse a una operación de injerto capilar. Las técnicas más frecuentes son dos. La primera, la técnica FUE (Follicular Unit Extraction), que no deja cicatrices, es poco invasiva y se realiza extrayendo las unidades foliculares de la zona no afectada para realizar microinjertos. Permite una rápida incorporación a la vida normal, pero presenta el hándicap de que hace falta que el paciente tenga un pelo con una cierta fortaleza, lo que supone que quienes tengan un cabello fino, débil y de poca densidad no son los pacientes idóneos para someterse a ella.

La otra técnica más empleada es la FUSS (Follicular Unit Strip Surgery), conocida como la de la tira. Está indicada para repoblar zonas más extensas de calvicie y deja cicatriz. Como contrapartida, da muy buenos resultados porque la cantidad de unidades foliculares extraídas al paciente en la operación suele ser mayor que las conseguidas mediante la técnica FUE. Al usuario se le hace una incisión en la parte posterior de la cabeza para extraer un trozo de piel. Deja una cicatriz que luego se cubrirá por el propio pelo, por lo que estéticamente no tiene que ser un problema. Por lo que respecta a la intervención es más "invasiva" para el paciente y requiere más experiencia del equipo médico, que deberá estar compuesto por cirujano, equipo de enfermería y anestesista.

El doctor Córdoba explica que en el caso de la Técnica FUE (sin cicatriz) se consigue poner una media de unos 2.000 injertos por sesión al paciente, no se puede hacer más "porque se pasa la anestesia". El coste es de unos 6.500 euros.

En cuanto a la Técnica FUSS (la de la tira) permite unos 3.500 injertos - cada uno tiene unos 2,5 folículos- y dura una media de seis horas en quirófano. Su coste es de entre 5.200 y 5.500 euros. El cirujano insiste en que es una intervención de envergadura, en quirófano con anestesia local y sedación y un equipo de cinco enfermeras, además del cirujano y un anestesista. El lleva realizadas casi 3.000 intervenciones en los últimos 25 años. En la actualidad lleva a cabo su labor en el Hospital Vithas de Granada. Este profesional asegura que el trasplante de pelo ha dado un subidón "espectacular en los últimos años". La demanda no ha parado de crecer en los últimos años y sin límite de edad. Pone el acento en que es necesario informarse bien, ponerse en manos de profesionales y acudir siempre a un hospital con médicos y anestesistas porque "es imprescindible que una persona cualificada y con experiencia se encargue de la sedación". En el caso de que surjan complicaciones, necrosis, hematomas y otras eventualidades, solo un equipo cualificado podrá resolverlas.

También señala el doctor Córdoba que hay en la actualidad una tendencia a infravalorar la técnica FUSS frente a la FUE, tildando a la primera de anticuada y a la segundo de moderna y eficaz, cosa que desmiente rotundamente. Cada paciente tiene unas necesidades concretas que conviene estudiar, antes de recomendar una intervención concreta: "La tendencia a dar de la lado la técnica FUSS a favor de la FUE no responde más que a la propia limitación de alguno centros capilares que operan como franquicias".

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