Las cajas negras de Adamuz revelan que entre descarrilamiento y choque pasaron 15 segundos
La investigación reconstruye la secuencia del siniestro del 18 de enero a partir de los registradores de ambos trenes y sitúa la primera anomalía cuando el convoy de Iryo circulaba a 205 km/h.
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Las cajas negras de los trenes implicados en el accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero en Adamuz han permitido reconstruir los instantes previos al siniestro. Según el informe publicado este martes por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), únicamente transcurrieron quince segundos entre la primera señal de descarrilamiento del convoy de Iryo y el impacto con el tren de Renfe que cubría un servicio Alvia.
El análisis se ha realizado a partir de los datos extraídos de los registradores jurídicos de ambos trenes y de las imágenes del sistema de videovigilancia interior del convoy de Iryo. La descarga de la información se llevó a cabo el pasado 5 de marzo en dependencias de la CIAF, en presencia del letrado de la Administración de Justicia y con la participación de agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, investigadores del organismo y técnicos de varias empresas del sector ferroviario.
El descarrilamiento del Iryo provocó una frenada de emergencia en el Alvia
Según la reconstrucción temporal elaborada por la CIAF, el tren Iryo 6189 circulaba a gran velocidad cuando comenzaron a registrarse las primeras anomalías. A las 19:43:20, el convoy ocupó un circuito de vía situado entre la salida del túnel Loma del Partidor Norte y el desvío sur de Adamuz. En ese tramo se localizó posteriormente la fractura del carril.
Nueve segundos después, a las 19:43:29, se produjo la apertura del disyuntor del tren Iryo, cuando circulaba a 205 km/h. Esta desconexión eléctrica del motor se considera el primer indicio del descarrilamiento, posiblemente relacionada con perturbaciones de tensión o pérdida de contacto del pantógrafo con la catenaria.
A las 19:43:33, mientras el tren Alvia 2384 entraba en un circuito de vía dentro de la estación de Adamuz, el tren Iryo seguía avanzando a 204 km/h y comenzaba a pasar por la señal de entrada. En ese momento se registró una alarma de temperatura en las cajas de grasa del coche 8, lo que activó el sistema de frenado del convoy.
Cuatro segundos después, a las 19:43:37, la aguja del desvío A645 quedó sin comprobación, probablemente tras recibir un impacto de los coches ya descarrilados del tren de Iryo.
Esa anomalía provocó, a las 19:43:38, el cierre automático de una señal de salida en la vía contigua, que pasó de indicar vía libre a rojo cuando estaba habilitada para el paso del Alvia. Como consecuencia, el sistema de seguridad LZB ordenó una frenada de emergencia en el tren Alvia 2384, que circulaba entonces a 216 km/h.
A las 19:43:43, el maquinista del tren Iryo accionó el pulsador de freno de emergencia, cuando la velocidad ya se había reducido a 141 km/h. Un segundo más tarde, a las 19:43:44, el registrador del tren Alvia dejó de almacenar datos mientras circulaba a 204 km/h, instante que el informe sitúa presumiblemente como el momento de la colisión entre ambos trenes.
La investigación señala además que no consta ninguna acción registrada por parte del maquinista del Alvia antes del impacto. El tren de Iryo no se detuvo completamente hasta las 19:44:03, casi veinte segundos después del choque.
Análisis aún en curso
La CIAF continúa examinando las imágenes del interior de los coches del tren Iryo, que recogen los primeros momentos del descarrilamiento aunque no toda la secuencia posterior. Estas grabaciones servirán para confirmar con mayor precisión la cronología de los hechos.
El informe forma parte de la investigación técnica abierta tras el accidente registrado en la línea ferroviaria a su paso por Adamuz, cuyo análisis sigue en marcha.
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