'The Pitt', aquí no hay héroes ni esos superhéroes fachas del cine
La contención de Juanma Moreno desconcierta al Gobierno... y al PP
Reacciones políticas al accidente de Adamuz
La semana de duelo se salda con las salidas de tono de Abascal y Díaz Ayuso; Feijóo se mueve entre dos aguas y el Gobierno no para de dar datos; Sánchez irá al Congreso
La capacidad de un dirigente político se mide en las crisis. Salvador Illa salió reforzado de la pandemia del covid porque fue capaz de transmitir tranquilidad y cierta seguridad en sus múltiples comparecencias públicas. Pero, sobre todo, porque se le veía dispuesto a ayudar, a colaborar con todos los presidentes autonómicos con los que se reunía habitualmente. Ese papel podía haberlo jugado Pedro Sánchez pero no lo hizo, ¿por su talante?.
En el caso de la tragedia de Adamuz hemos visto a un presidente de la Junta en una actitud similar a la de Illa: dispuesto a ayudar. Las circunstancias son completamente diferentes, claro, pero Juanma Moreno ha estado permanentemente disponible, acompañando a las familias a horas intempestivas y pidiendo información a los equipos de rescate. Ha estado en las peores horas en el peor sitio posible en unas imágenes que le han impactado personalmente. Lo ha dicho ante las cámaras de televisión con lágrimas en los ojos. Lo han visto todos los andaluces; ni ha buscado la foto (y ha salido en todas ellas) ni ha habido impostura.
Ahora llega el momento de la política, y eso no tiene por qué ser malo necesariamente. Es importante conocer las causas de lo que pasó, pedir explicaciones a quienes dirigieron el operativo de emergencias y tratar de buscar a los responsables de semejante tragedia, si es que es posible identificarlo. El consejero de la Presidencia, Antonio Sanz, comparecerá en el Parlamento el próximo jueves y dará todas las explicaciones. Los grupos de la oposición saben de su disposición a trabajar y de su eficiencia a la hora de dirigir esos puestos de mando y coordinar a todas las administraciones. Ha tenido también un magnífico interlocutor, el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, que ha hecho su trabajo.
Lealtad y coordinación institucional. ¿Es eso la vía andaluza que denomina Moreno? ¿O el ecosistema político andaluz como lo califica Antonio Maíllo?
El caso es que el presidente andaluz ha elegido la contención, ha mandado a su Gobierno y al PP andaluz guardar silencio y evitar la confrontación política con el Gobierno de España. La tragedia de Adamuz ha sacudido a toda Andalucía no sólo porque haya afectado a dos trenes que unen a cuatro provincias, Sevilla, Córdoba, Málaga y Huelva, con Madrid sino porque una buena parte de la sociedad es consciente de que podía haberle tocado en primera persona.
Las tensiones del PP
Los primeros resultados de la investigación que apuntan a una rotura de la vía como posible causa del accidente han disparado las críticas en el PP. A la cabeza de las mismas, Isabel Díaz Ayuso que quería ser protagonista en medio de esta tragedia. ”Subes a los trenes y no sabes en qué estado se encuentran”, ha dicho cuando todavía España estaba en pleno luto sin importarle subir la alarma entre la sociedad. Hasta tal punto reclama protagonismo que considera que “las víctimas son de todos” y ha organizado un funeral religioso en Madrid para el jueves al que pretende dar sentido de Estado. También los ha habido en la catedral de Granada y lo va a haber en la de Sevilla, además del de Huelva, pero a ninguno le ha hecho falta tanto espectáculo.
Alberto Núñez Feijóo se mueve entre dos aguas; sabe que es el momento de presionar al Gobierno pero no quiere dejarse arrastrar por Ayuso. O, para ser más precisos, no se ha dejado arrastrar hasta que no ha terminado el luto. El viernes, Feijóo acusaba al Gobierno de Pedro Sánchez de estar “desparecido” y “colapsado”, de estar generando el “caos” tras el accidente: “El estado de las vías es el reflejo del estado de la nación”. “El Gobierno no está esclareciendo casi nada. Está multiplicando la inquietud y está generando caos. Cuantas más cosas dicen, más confunden”.
Ayuso, fiel a su estilo, va más allá, con críticas casi directas a su compañero de filas, el presidente andaluz. Dice que la madrileña que el Gobierno central “ha impuesto la ley del silencio” tras la tragedia. Eso mientras Óscar Puente ha dado dos ruedas de prensa de más de dos horas de duración cada una, envía a los medios prolijos informes técnicos y el ministro Fernando Grande- Marlaska comparece con el coronel de la Guardia Civil. Además, Pedro Sánchez comparecerá en el Congreso para dar explicaciones.
En Andalucía, Moreno sigue en sus trece; no quiere generar ruido y las críticas que haya, saldrán por la boca de su portavoz.
Eso hace también más vulnerable al Gobierno central que es el que tiene que dar las explicaciones en la fase en la que estamos. María Jesús Montero no puede confrontar con Moreno en este caso; guarda silencio. Sabe que, aunque haya habido errores, no hay nada que reprochar. Ni siquiera el mal gesto por las críticas al Gobierno. Moreno lleva a cabo una estrategia difícil de rebatir.
Los partidos en Andalucía
Los líderes andaluces están en la misma onda que el presidente andaluz; todos han sabido interpretar el sentimiento de conmoción de la sociedad a la que representan. Eso no significa que no estén recabando información. Varios grupos han explicado a este diario que están precisamente en ese trabajo, hablando con técnicos, pidiendo datos y centrados en averiguar qué pasó.
Todos los líderes andaluces han visitado la zona cero y se han mostrado al lado de las víctimas; todos excepto José Ignacio García, de Adelante Andalucía, que ha evitado la visita por prudencia, “somos oposición y no había ninguna gestión que pudiéramos hacer; íbamos a estorbar”, es su reflexión.
El papel de Vox
Las palabras de Abascal desde el primer momento de la tragedia, “Por desgracia, y lamento decirlo, como en tantas catástrofes que nos han golpeado estos años, no puedo confiar en la acción de este Gobierno. Nada funciona bajo la corrupción y la mentira”, no se correspondieron con las de su portavoz andaluz. Manuel Gavira guardó silencio... hasta el viernes, cuando terminó el luto y arremetió contra el presidente andaluz. “Juanma Moreno no tiene prisa porque no es su hijo, su mujer o su abuela la que ha fallecido en ese accidente; el luto no es suyo, es de las familias”, aseguraba.
Las elecciones andaluzas están a la vuelta de la esquina; queda claro quiénes son los verdaderos rivales políticos.
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