Andalucía

El enredo de los primos

Teresa Rodríguez y Pablo Iglesias, en Cádiz en 2015.

Teresa Rodríguez y Pablo Iglesias, en Cádiz en 2015. / Fito Carreto

A finales de los años setenta se popularizó una serie de televisión que quiso ser la más loca parodia de los culebrones. Enredo -en inglés Soap- fue un alarde de surrealismo en el que la proliferación de subtramas provocaba tanta risa como confusión. Lucha eterna entre los Campbell y los Tate con un jovencísimo Billy Crystal de por medio. Podemos ha sido eso, un partido que estuvo a punto de adelantar al PSOE, que reunió a cinco millones de votantes, que formó parte del primer Gobierno de coalición del actual período democrático y que ahora se extingue en una estación término después de una torrentera emocional propia de un culebrón imperial. Sus cinco diputados nacionales se han pasado por voluntad propia al grupo mixto del Congreso y dejan detrás un reguero de siglas, pasiones, deserciones y traiciones. Y, sobre todo, de personalismos que van más allá del síndrome de Peter Pan.

El grupo en el Parlamento andaluz, que se denomina Por Andalucía, es un estrato histórico de estos 10 años de éxitos y fracasos. No se romperá en lo formal, pero hace tiempo que está quebrado. Cuando su portavoz, Inmaculada Nieto, interviene desde el estrado es común que le aplauda la bancada socialista mientras sus compañeros de fila permanecen inmóviles. Si los parlamentarios de Podemos quisieran salir del grupo tendrían que marcharse al de los no adscritos, que es una suerte de purgatorio donde los tránsfugas cumplen su pena. Las diferencias entre quienes componen Por Andalucía eran tan grandes en el momento de presentarse a las elecciones que dejaron escrito cómo s deben hacer todos los repartos, incluido el dinero y los cargos de representación.

Los primos de los socialistas

Los primos, como llaman en el PSOE a sus aliados de la izquierda, entraron en crisis hace tres años. Y ahí siguen, tanto que la dirección andaluza de los socialistas tiene asumido que, mientras no se reseteen, no habrá posibilidades de que el presidente de la Junta, Juanma Moreno, pierda la mayoría absoluta. Como le ocurrió a Pedro Sánchez con Sumar, el PSOE-A necesita a su izquierda unas siglas que aguanten unas elecciones. Más de una, es ruina; más de dos, como ocurre ahora, es una locura propia de Enredo.

En el Parlamento andaluz hay dos grupos de izquierdas, ya que además de los cinco parlamentarios de Por Andalucía -que es una alianza electoral de IU, Más País y Sumar-, hay dos más de Adelante Andalucía, el partido de Teresa Rodríguez. La primera crisis morada se produjo en 2020, cuando Podemos echó del grupo a Rodríguez y a siete de sus parlamentarios, y se tuvieron que ir al de los no adscritos, obligados por una decisión inconstitucional de la Mesa del Parlamento que los consideró tránsfugas.

Teresa Rodríguez, que había sido la secretaria general de Podemos en Andalucía, acordó de buenas formas con Pablo Iglesias que se marchaba del partido para probar suerte en una nueva formación, Adelante Andalucía, de carácter nacionalista. Meses después, Podemos rompía ese contrato verbal y echaba a Rodríguez y sus leales del grupo parlamentario andaluz. Sin embargo, fue la Mesa de la Cámara, con el respaldo del resto de partidos, a excepción de Ciudadanos, el órgano que adoptó una decisión que, con el tiempo, fue rechazada por el Tribunal Constitucional, aunque no ha tenido efectos prácticos porque la sentencia llegó después de las elecciones de 2022

Izquierda Unida, Podemos y Más País concurrieron a esos comicios andaluces con la marca de Por Andalucía; seguían la estela que ya iba marcando la ministra Yolanda Díaz con Sumar, pero su propia concepción fue complicada. Podemos apretó tanto las tuercas en la negociación de las listas que se cerraron al filo del plazo legal y sin la firma del partido morado, de modo que sus candidatos concurrieron a las elecciones como independientes porque el partido no estaba registrado en la coalición.

Sin embargo, Podemos ganó la partida. De los cinco parlamentarios que obtuvo la Por Andalucía, tres son del partido morado, una es de Más País, Esperanza Gómez, y la portavoz, Inmaculada Nieto, que es de Izquierda Unida. Se da la circunstancia de que es la primera vez desde que se constituyó el Parlamento que el Partido Comunista no tiene representación en la Cámara andaluza, ya que Nieto pertenece a Izquierda Unida, pero no es militante comunista.

De modo que en el grupo actual hay miembros de Podemos, tres, y otros dos que están alineados con Sumar, aunque no se producirá la ruptura como en el Congreso de los Diputados. Al menos, de momento.

Sumar en Andalucía

Sumar, la marca de Yolanda Díaz, se constituirá como organización en Andalucía a lo largo de las próximas semanas. Se ha convocado una asamblea que debe formular la estructura y la dirección. Tanto en Galicia como el País Vasco, que celebran elecciones autonómicas en 2024, Sumar se presentará como tal en lo que parece el inicio de una extensión por casi todo el país. La potencia de la izquierda en Andalucía la sigue teniendo Izquierda Unida y ésta permanece dentro de Sumar, por lo que está llamado a mantener el liderazgo a la izquierda del PSOE.

No obstante, Podemos debe medir cuál es su representación real después de haber roto el grupo en el Congreso. Las elecciones europeas también se celebran en 2024, y será cuando los de Pablo Iglesias se enfrenten a una nueva prueba de realidad. Podemos ha llegado muy debilitado, su coordinador en Madrid dimitió horas antes de que Iglesias hiciera público que sus leales se pasaban al grupo mixto. 

Y, además, Adelante Andalucía, el de Teresa Rodríguez, también estudia cómo presentarse a las elecciones europeas, de tal modo que mientras Sumar no cuaje como organización referente de la izquierda, los líos de los primos seguirán siendo uno de los mejores aliados de Juanma Moreno.  

 

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