Juan Carlos Ureta: “El legado más inquietante de la hiperglobalización es el malestar de las clases medias”

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El presidente ejecutivo de Renta 4 Banco advierte sobre los riesgos de la deuda pública y defiende que el escenario más probable para 2026 es una globalización rediseñada, impulsada por la inteligencia artificial y la transformación digital de los mercados

Juan Carlos Ureta, presidente ejecutivo de Renta 4 Banco, durante su visita a Granada. / Antonio L. Juárez
Rodrigo Vázquez
- Redactor

01 de marzo 2026 - 05:01

En un momento de profundas transformaciones económicas y geopolíticas, Juan Carlos Ureta analizó en su conferencia “Bolsas y mercados financieros en el 2026. Un nuevo modelo monetario para la innovación tecnológica y para el crecimiento” los desequilibrios que deja atrás la hiperglobalización, el impacto político y social de ese desgaste y las claves del nuevo ciclo que, a su juicio, ya están anticipando los mercados. El presidente ejecutivo de Renta 4 Banco habló con Granada Hoy en una entrevista en la que reflexiona sobre el rediseño del orden internacional, la revolución de la inteligencia artificial y el papel que jugarán la tokenización y la educación financiera en el futuro inmediato.

Pregunta.–Usted sostiene que el modelo económico global de las últimas cuatro décadas está agotado. ¿Cuál cree que es el desequilibrio más peligroso que ha dejado este ciclo: el comercial, el financiero o el social?

Respuesta.–Tal vez el legado más inquietante de lo que Dani Rodrik llama la hiperglobalización es el malestar que ha generado en las clases medias, tanto en las de países emergente como en las de los países desarrollado, sobre todo Estados Unidos y Europa. El auge de los populismos de uno u otro signo y la llegada al poder de líderes que ejercen el poder de forma muy autoritaria como Donald Trump tiene mucho que ver con ese malestar, que a su vez es generado por la sensación de desigualdad. La idea es que los beneficios de la globalización no llegan a amplios sectores de la población y eso genera malestar en esos sectores. el deseuilibrio financiaero, con una dedua pública excesiva en EEUU y en diversos países europeos, entre ellos España, también es preocupante, y desde luego el modelo desequilibrado de comercio internacional no es sostenible.

P.–En su conferencia mencionó que el nuevo gobierno de Trump está impulsando un “nuevo orden” con efectos profundos. ¿Qué escenario considera más probable para 2026: una globalización rediseñada o una fragmentación definitiva de la economía mundial en bloques?

R.–Creo que lo mas probable es una globalización rediseñada, y ese sería también el escenario más deseable, porque la fragmentación y la contracción del comercio internacional no son buenas y nos harían retroceder muchos años en lo que a bienestar y progreso se refiere.

P.–Habla de una combinación explosiva entre hiperliquidez y superinteligencia artificial, que está generando “saltos exponenciales de valor”. ¿Estamos ante una revolución sostenible o ante una burbuja selectiva concentrada en pocas compañías y sectores?

R.–Es una revolución sostenible, aunque es verdad que hay cierta sobrevaloración en algunas empresas y activos vinculados a la inteligencia artificial, porque los mercados financieros siempre exageran, y hay una especie de fascinación por todo lo que suene a IA. Como dijo Jeff Bezos hace un mes en una conferencia en Italia, si hay burbuja es una burbuja “buena”. Es decir, hay burbujas, como la de los tulipanes del siglo XIX que inflan los precios de cosas que no tienen ningún valor, pero hay otras burbujas, como la de las empresas “punto com” de fines del siglo pasado, que suben exageradamente los precios de ciertos activos, pero esos activos crean cosas con un gran valor para las personas, como lo podemos ver en la generalización del comercio electrónico con Internet, o el uso masivo de los telefonos inteligentes (”smart phones”).

P.–Usted apunta que los mercados están descontando un nuevo ciclo de crecimiento global. ¿Qué indicadores concretos le hacen pensar que este optimismo tiene fundamento y no es solo un reflejo de exceso de liquidez?

R.–Hay varios factores para ser optimistas. El primero es que el manejo y la gestión de las políticas económicas y monetarias ha mejorado mucho. Es difícil pensar en errores como los que se cometieron con Lehman. El segundo es que los mercados financieros hoy en día funcionan mucho mejor, y van auto corrigiendo los excesos, como se está viendo ahora mismo con las empresas de tecnología. El tercer motivo es la revolución de la IA, que va a volver a cambiarnos la vida, en un sentido positivo. Obviamente no va a ser un camino lineal, habrá momentos y periodos de crisis, pero el horizonte que podemos ver es básicamente positivo.

P.–En el nuevo escenario, señala que la tokenización ampliará la escala y accesibilidad de los mercados financieros. ¿Cree que esta transformación será una oportunidad real para el pequeño inversor o, por el contrario, aumentará el riesgo de especulación y desigualdad financiera?

R.–Las dos cosas. Por un lado, es cierto que la tokenización, al favorecer la inversión masiva por parte de minoristas puede dar lugar a excesos especulativos, sobre todo por la influencia de las redes sociales. Pero el pequeño inversor va a tener en la tokenización una nueva forma de acceso a las inversiones, fácil y sencilla, y eso siempre es bueno. Las entidades financieras y los supervisores y reguladores tenemos un reto importante, que es gestionar bien los riesgos de la tokenización y aprovechar sus beneficios potenciales.

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