La realidad virtual se consolida como aliada en la recuperación tras un ictus, según un estudio de la UGR

Un metaanálisis con 340 pacientes confirma que las terapias con entornos virtuales mejoran la capacidad funcional sin efectos adversos frente a la rehabilitación convencional

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Ejemplo de programas de rehabilitación que utilizan realidad virtual
Ejemplo de programas de rehabilitación que utilizan realidad virtual / G.H.

La tecnología que hasta hace unos años se asociaba principalmente al ocio digital está abriéndose paso en los hospitales y centros de rehabilitación. Un estudio de la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado que los programas de rehabilitación con realidad virtual (RV) son más eficaces que los métodos convencionales para mejorar la recuperación funcional en personas que han sufrido un ictus.

El trabajo, desarrollado por investigadores de los departamentos de Fisioterapia y Enfermería de la UGR y publicado en la revista Rehabilitación de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), ha analizado intervenciones realizadas con 340 pacientes. La principal conclusión es clara: quienes realizaron terapia apoyada en realidad virtual obtuvieron mejoras significativas en su capacidad funcional, sin que se registraran efectos adversos asociados al uso de esta tecnología.

Una nueva vía para recuperar la autonomía

El ictus, también conocido como accidente cerebrovascular (ACV), es la tercera causa de muerte en el mundo y la principal causa de discapacidad grave en adultos. Tras superar la fase aguda, muchos pacientes deben enfrentarse a secuelas motoras, cognitivas o sensoriales que afectan directamente a su autonomía y calidad de vida.

La rehabilitación tradicional busca precisamente recuperar esas funciones perdidas a través de ejercicios repetitivos y supervisados por profesionales sanitarios. Sin embargo, la realidad virtual añade un componente innovador: permite al paciente interactuar con entornos simulados, objetos y situaciones diseñadas para estimular el movimiento y la coordinación de forma más dinámica y motivadora.

En lugar de limitarse a ejercicios convencionales, el paciente puede, por ejemplo, realizar tareas en escenarios virtuales que imitan actividades cotidianas, lo que favorece la implicación activa y la repetición funcional de movimientos.

Revisión científica rigurosa

El equipo liderado por la investigadora Alba Navas Otero, del Departamento de Fisioterapia de la UGR, llevó a cabo una revisión sistemática y metaanálisis de la literatura científica disponible hasta octubre de 2024. Tras examinar 196 artículos en bases de datos médicas internacionales como PubMed/Medline, Web of Science, PEDro y OTSeeker, seleccionaron finalmente seis ensayos clínicos aleatorizados de alta calidad.

En total, se evaluaron los resultados de 340 supervivientes de ictus: 173 recibieron terapia con realidad virtual y 167 siguieron rehabilitación convencional como grupo de control.

Los programas de RV utilizaron dispositivos como ArmAble™, Rehabilitation Gaming System, Wii Fit, Xbox Kinect o ARMEO Spring, entre otros. Las sesiones se desarrollaron durante periodos de entre 3 y 8 semanas, con una frecuencia de dos a cinco días por semana y una duración de entre 20 y 60 minutos por sesión.

Mejores resultados y sin efectos secundarios

El análisis conjunto de los datos confirmó que el grupo tratado con realidad virtual experimentó una mejora estadísticamente significativa en su funcionalidad, en comparación con quienes recibieron únicamente terapia convencional.

Uno de los aspectos más destacados del estudio es que no se registraron efectos adversos en ninguno de los seis ensayos clínicos incluidos, lo que refuerza la seguridad de esta herramienta en el contexto terapéutico.

Aunque los sistemas de realidad virtual no fueron diseñados originalmente para uso médico, su adaptación a la neurorrehabilitación, fruto de la colaboración entre profesionales sanitarios y pacientes, está mostrando resultados prometedores.

Potencial de futuro

Los investigadores subrayan, no obstante, que es necesario seguir ampliando la evidencia científica mediante nuevos ensayos clínicos que permitan optimizar protocolos y consolidar su integración en la práctica asistencial habitual.

La realidad virtual no sustituye a los profesionales ni a los tratamientos convencionales, pero sí se perfila como una herramienta complementaria con alto potencial, capaz de hacer la rehabilitación más interactiva, personalizada y eficaz.

En un ámbito donde cada avance puede marcar la diferencia en la autonomía de miles de personas, la tecnología se convierte así en un aliado tangible para mejorar la recuperación tras un ictus y abrir nuevas oportunidades en la rehabilitación neurológica.

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