Corpus

Noche de premios con conciertos, palabras y chistes sobre médicos

  • Las casetas de La Polvaera, Los 17 y La Jaleera fueron las tres premiadas de este año en un acto en la caseta municipal previo al concierto de Rosa López que se llenó hasta la bandera

"Están dos viejos sentados en un banco y pasa otro caminando y le dicen: ¿Dónde vas? Al médico, responde. Luego cuando viene de vuelta, preguntan: ¿Qué? ¿Ha dado con lo que tenías? Y dice: ¡Vaya que si ha dado! Llevaba cincuenta euros y me ha cobrado cuarenta y nueve". Fin del chiste.

Lo contó ayer el alcalde José Torres Hurtado en la entrega de premios de la IV edición del tradicional concurso de maimones. ¿Maimones? Y, ¿eso qué es? Se trata de una sopa tradiciona que se hace con ajo frito, pan frito, huevos y agua, y después cada cuál le pone su toque, ya sea con Avecrem, con su pimentón o especias al gusto. Por cierto, que los premios estuvieron un poco discutidos, al igual que los del concurso de huevos fritos de El Revuelo, que levantaron el mismo nombre de la caseta. Suele ocurrir.

En La Gaviota, después del chiste del alcalde se escucharon dos escuetas risas. Quizá tres. Cuatro si contamos como risa la tos de un señor que estaba expectorando. Un silencio de tres segundos dejó a la Gaviota suspendida en el aire pero después todo el mundo volvió a su plato de sopa y aquí paz y después, gloria. El tópico de que en política se habla por el convencido se amplía al terreno del humor. También hay chistes militantes, claro que muchas veces es más gracioso cuando uno no se propone hacer reír. La presentación del concierto de Rosa López por parte del alcalde al estilo José Luis Moreno en Noche de Fiesta fue mucho más divertida a mi entender. La increíble, la fantástica, la triunfadora, la formidable, la paisana, la voz más entrañable de la televisión, la cantante más famosa de Granada.

Con todos ustedes, la gran ¡Rosa de España! (Aplausos).

Antes de que irrumpiera en el escenario entre los vítores de mayores y pequeños que se dieron cita para escucharla y un grupo de fans de primera fila que cantaban sus canciones casi antes de que sonara el primer acorde, se entregaron los premios de los caseteros. La Polvaera, Los 17 y La Jaleera fueron distinguidas como las mejores de este año. Juan A. Mérida, Vicente Aguilera, María Francés o el propio alcalde entregaron los galardones mientras jubilados y sus nietos cogían posiciones para el concierto.

En los primeros sesenta minutos no cabía un alma. A la segunda hora de baladas, los curiosos ya se habían ido a los columpios. Eso sí, al principio era dificil moverse entre las señoras que habían cogido sitio. Es probable que en los conciertos de heavy metal, el público sea menos agresivo en materia de territorialidad. Era como atravesar la franja de Gaza. Las señoras, fundamentalistas en muchos casos, defendían su legitimidad sobre el espacio conquistado y no sólo no dejaban pasar sino que empujaban sin reparo y con muy mala cara.

Para buena cara la de Rosa, aunque ese corte de pelo desparejo no le puede sentar bien a nadie. Ella estuvo soberbia demostrando que es feliz en su tierra. Salió a cantar con un vestido negro con falda de vuelo que le estilizaba la figura. Después se cambió el modelito por unos vaqueros y un top verde que le sentaba de fábula. Sin duda, la sencillez es su mejor arma.

Rosa conquista con su naturalidad y cuanto más sencilla sea la ropa de faena, mejor. El último vestido que lució en los bises, satinado, con una especie de lazo incomprensible bajo el escote y de color morado no le hacia justicia a los meses que se ha pasado esta chica a dieta. En cualquier caso, nuestra Rosa tiene un carisma que alimenta y después de dos horas, el público enfiló la puerta con la sonrisa de los saciados. Antes que Rosa de España, la triunfita más querida es Rosa de Granada. El mismo entusiasmo le dedicaron los fans a Luis Alberto Posada, alias el Rey del Despecho, que actuaba en la Caseta de las Américas. "Con gritos y palabras, gano el pan para mi casa" decía una de las letras más descorazonadoras. Ya dijimos ayer que la música "Despecho" en Colombia se llama así porque las letras son, en esencia, deprimentes. "La letra habla de un emigrante que se marcha de noche de casa para no despertar a sus hijos y manda dinero", nos comentó Andrés, colombiano que la entonaba emocionado. Y, ¿por qué dice "con palabras"? "Pues porque hay que hablar con la gente de otros países para entendernos y trabajar. Necesitamos las palabras para eso", me explicó. Pensé que yo también necesitaba palabras para ganar dinero. Después, para no pensar más, nos dimos un meneíllo por la caseta del mismo nombre.

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