Oportunidad aprovechada

La novillada en clase práctica que abre la feria taurina muestra a seis a toreros preparados para debutar con caballos. Sorprende gratamente a la afición el granadino Romera.

Antonio Medina, Juan José Romera y Sergio Roldán salieron a hombros del coso granadino.
Antonio Medina, Juan José Romera y Sergio Roldán salieron a hombros del coso granadino.

25 de mayo 2016 - 01:00

PLAZA DE TOROS DE GRANADA Ganadería: Se lidiaron seis novillos de la ganadería de la Palmosilla, de Tarifa (Cádiz), bien presentados, nobles, pero escasos de fuerza. TOREROS: Sergio Roldán (Escuela Taurina de Almería): dos orejas; Fran Ferrer (Escuela Taurina Reino de Murcia): una oreja; Juan José Romera (Escuela Taurina de Granada): dos orejas; Carlos Ochoa (Escuela Taurina de Madrid): una oreja; Antonio Medina (Patronato Provincial de Tauromaquia de Badajoz): dos orejas y rabo; y Dylan Jeromy (Escuela Taurina de Arles): una oreja. INCIDENCIAS: Plaza de Toros de Granada. Martes 24 de mayo de 2016. Primer festejo, novillada en clase práctica, más de media entrada. Se guardó un minuto de silencio en memoria del ganadero Pascual Porcel.

La feria taurina del Corpus 2016 comenzó en el coso de la Maestranza de Granada con una novillada en clase práctica que, a pesar de durar tres horas, entretuvo al público, que cubrió el aforo de más de media plaza, en una jornada en la que la entrada fue gratuita.

Los seis novilleros que hicieron en la tarde de ayer el paseíllo saltaron al ruedo con muchas ganas, cargados de ilusión, estuvieron valientes y atrevidos, quizá usando en demasía adornos y pases espectaculares.

Los novillos, de la ganadería gaditana de La Palmosilla, bien presentados, dieron en la báscula 367, 305, 321, 303, 351 y 339 por orden de lidia, y se comportaron nobles y escasos de fuerza.

Abrió plaza el novillero de Almería Sergio Roldán, que cortó dos orejas. Basó la faena con la mano derecha, con pases hondos y largos, mientras mantuvo fuerza el jabonero sucio. Con la mano izquierda no estuvo lucido, el novillo empezó a rajarse, buscando la puerta de chiqueros, impidiendo que Roldán pudiera lucirse. Acabó la faena con pases de rodillas, matando de una estocada entera y algo delantera, que fue suficiente.

Fran Ferrer, fue el segundo actuante de la tarde. No tuvo suerte el murciano con el novillo, quizá el más flojo. Comenzó muy bronco aunque por momentos parecía que mejoraba su embestida, sobre todo cuando le citaba de largo, pero siempre con la muleta a media altura, evitando que el animal doblara las manos. Mató de estocada entera, realizando la suerte muy despacio, tardó en caer. Fue premiada su faena con una oreja.

El tercer turno fue para el granadino Romera. El torero de la tierra tuvo en suerte un novillo castaño chorreado, al que despachó bien, sobre todo teniendo en cuenta que era el actuante menos toreado de la tarde. Comenzó la faena, que brindó a Ramírez, algo nervioso, pero fue remontando, hasta llegar a cuajar una importante actuación sobre el pitón derecho, transmitiendo arte y buen gusto, dando tiempo al novillo a que se recuperara entre tanda y tanda. No pudo lucir igual al natural, el novillo le tocó las telas y no pudo lucirse. Al final de la faena el animal empezó a defenderse, obligando al granadino a darla por finalizada con una estocada hasta los gavilanes, pero defectuosa, lo que no impidió que el novillo cayera fulminado. Dos orejas.

Carlos Ochoa, novillero de la Escuela Taurina de Madrid, se mostró como un novillero muy cuajado, es posible que el novillo que le tocó en suerte, un negro listón, quedara mermado de fuerzas tras un choque en el burladero. Ante la falta de fuerza del animal, que tardeaba demasiado y no repetía, el novillero arriesgó pisando terrenos muy comprometidos, dándose un arreón importante, que le costó un par de sustos sin consecuencias. Pinchó tres veces, consiguiendo después una estocada entera en todo lo alto, le valió una oreja y el reconocimiento del público a su valor.

El triunfador de la tarde fue el extremeño Antonio Medina, que basó una gran faena al natural desde el centro de la plaza, dejando un gran sabor de torero con pellizco, llevando el novillo muy metido en la muleta, toreando despacio y con sentido. Al final, decide realizar tandas con pases de adorno muy cerca de los pitones, lo que supuso dos cogidas. Estocada entera que fulmina al animal. Dos orejas y rabo.

Cerró la tarde el francés Dylan. Un novillo con mucha fuerza, que recibió un puyazo largo y feo, que ocasionó que se parara en exceso. Realizó el novillero la faena en el centro del ruedo, teniendo que encelar mucho al novillo para que embistiera, como consecuencia de la cercanía, fue cogido de manera fea, quedando conmocionado, pero se pudo recuperar aunque mermado de facultades, con claros signos de dolor en un hombro. Le costó matar, cortando una oreja.

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