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Historia de la España vaciada: Los últimos de Jolúcar

  • El núcleo de población pasó de las 600 personas en los años 60 a tres personas censadas en la actualidad 

De la despoblación en territorio español se habla largo e insistentemente siempre coincidiendo con el periodo electoral, una España vaciada que no solo afecta a las zonas del centro de la península, sino que tenemos muy cerca. Varias poblaciones de la Alpujarra o del noroeste provincial se están viendo perjudicadas, pero poca gente pensaría que un núcleo que se encuentra a apenas a unos 10 kilómetros en línea recta con la playa, podría verse afectado.

Muchos son los extranjeros que preguntan para asentarse en él, pero las dificultades de infraestructuras lo impiden. Jolúcar era uno de los núcleos más poblados que tenía el municipio de Gualchos- Castell de Ferro en los años 60, cuando sobrepasaba los 600 habitantes, pero el éxodo rural que experimentó progresivamente en busca de nuevas oportunidades, o simplemente, mejores comunicaciones, provocó el práctico abandono de esta aldea granadina situada a 585 metros sobre el nivel del mar.

En la actualidad tiene censadas tan solo a tres personas, aunque viven seis por culpa de la pandemia, ya que a Manuel Ortega y Ángeles Ortiz les pilló el confinamiento estando en el pueblo y ya decidieron quedarse en él para vivir más tranquilos y alejados del ajetreo de la ciudad, al igual que una sobrina que se instaló allí.

Junto a esta pareja se encuentran Antonio López y María Jiménez, ellos son los últimos de Jolúcar. Un matrimonio que lleva prácticamente toda su vida viviendo juntos en este pueblo, y que además afirman que se quedarán allí durante mucho tiempo más y mientras se lo permita el cuerpo.

Antonio cuenta en una tertulia improvisada en la plaza de la iglesia que son muchos los extranjeros que preguntan por las casas que hay en la zona y que están vacías para asentarse en el pueblo, pero la falta de agua potable y de saneamiento o la escasez de algunas infraestructuras los echan para atrás.

Infraestructuras que en algunos casos, el Ayuntamiento de Gualchos-Castell  Ferro está viendo las posibles vías para solucionarlas, como es el caso del agua potable, por lo que se encuentran redactando un estudio que será presentado tanto a la empresa Aguas y Servicios como a la Mancomunidad de Municipios de la Costa Tropical para que se pueda llevar hasta allí, según indica la alcaldesa de este municipio, Antonia Antequera. Además, resalta que se están mirando otras vías de financiación y de apoyo a este proyecto desde la Diputación o de otros organismos.

El agua es una de sus mayores preocupaciones en la actualidad porque el manantial de la zona llega poca y en muchas ocasiones escasea, por lo que se aprovechan de la imaginación y del ingenio para llenar los depósitos que tienen en sus respectivas casas, o bien trasladándola en cubas desde otras fuentes cercanas así como labrando la tierra de vecinos de núcleos cercanos a cambio de esta.

Tanto Antonio como María asumen el hecho de ser de los últimos moradores de uno de los núcleos más poblados de este municipio en los años 60, y que vieron cómo, poco a poco sus vecinos se fueron mudando a otros puntos de este mismo municipio, a Motril e incluso a Cataluña y el extranjero en busca de nuevas oportunidades laborales.

Llegar a Jolúcar no es complicado, aunque los caminos son dificultosos y cuenta con varios tramos de terreno no asfaltado, una vez en el pueblo es fácil encontrarse con estos dos matrimonios sentadas al fresco de los árboles en la plaza de la iglesia, donde pasan las tardes felices de estar y de vivir allí, "es nuestro pueblo" y recuerdan que hubo un tiempo no muy lejano que "desde Jolúcar se suministraba el mejor pan que había en toda comarca y se llevaba a todos lados".

Antonio cuenta que fue mulero y que labró prácticamente toda la zona con sus mulos, mientras que María comenta que ella ayudó mucho a su marido, pero que ahora bastante tiene ahora con las tareas de su "grandísima" casa con lo que no le queda tiempo para hacer otras cosas "ni para ver la televisión muchas veces".

Aseguran levantarse con los primeros rayos del sol, "a eso de las cinco de la mañana y hago varias horas de bicicleta estática", indica María mientras Antonio asiente y añade que él aprovecha su bicicleta eléctrica para dar un largo paseo y después dedicarse a otros menesteres relacionados con la agricultura o a cuidar un huerto donde tienen varios productos.

Pero lejos de lo que pudiera parecer, estos cuatro vecinos afirman enérgicamente que no se sienten solos en ningún momento y que no tienen tiempo para aburrirse, "siempre hay algo que hacer, esto es un no parar", añade Ángeles consideran que viven en una zona privilegiada que prefieren no estar saturados de gente, y más ahora.

Aseguran que no se les pasa por la cabeza dejar Jolúcar y que de aquí lo único que lamentamos es que no se venga más gente durante todo el año, aunque suelen pasar muchos senderistas por la zona y en las fiestas que se celebran en honor a San Cayetano, el 7 de agosto, "esto se convierte en un hervidero de personas" que llegan en romería para ver al patrón de las personas que buscan trabajo y de los gestores administrativos. 

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