Grupos ecologistas advierten del riesgo de permitir de nuevo la pesca en la Punta de la Mona

Recalcan que la ZEC es un espacio singular, frágil y de altísimo valor ecológico

Una gran pitada por las calles de Almuñécar contra la prohibición de la pesca deportiva en Punta de la Mona

Uno de los corales de la Punta de la Mona / Javier Sanchez

La restricción de la pesca recreativa y de autoconsumo en la Zona de Especial Conservación (ZEC) de los Acantilados y Fondos Marinos de la Punta de la Mona trae de cabeza a pescadores y grupos ecologistas que luchan por cosas opuestas. Por un lado, la Asociación de Pescadores Deportivos de la Costa Tropical pide a la Junta de Andalucía que se suprima el artículo donde se prohíbe la pesca deportiva y de autoconsumo en la ZEC y que se pongan en marcha otro tipo de medidas que no perjudique solo a unos pocos; mientras que desde grupos ecologistas defienden que permitir de nuevo la pesca en esta zona del litoral supondría poner en riesgo los avances logrados, reintroduciendo presión sobre especies y hábitats que aún se encuentran en proceso de consolidación.

Un debate que llega después del anuncio hace pocos días de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de que estaban abiertos a estudiar nuevas medidas, como la posibilidad de que los pescadores deportivos pudieran volver a echar el anzuelo en la ZEC, tras los últimos estudios realizados en la zona que "apuntan a una recuperación progresiva de las comunidades de peces que habitan este ecosistema". Es decir, indican que la protección ha dado como fruto una "evolución favorable de los hábitats y comunidades marinas" de la zona, lo que a juicio de la administración autonómica "está marcando un punto de inflexión en la gestión de este enclave protegido".

Algo que a juicio de Ecologistas en Acción no tiene ni pies ni cabeza que, en lugar de reforzar la protección del enclave, se pretenda utilizar esa recuperación como excusa para reabrir la puerta a actividades recreativas incompatibles con los objetivos de protección del espacio. Y recalcan que la Punta de la Mona no es una zona protegida por capricho. "Es un espacio singular, frágil y de altísimo valor ecológico. La gran diversidad de hábitats y las características ambientales de este ecosistema hacen de este enclave uno de los puntos de mayor biodiversidad del Mar de Alborán–Mediterráneo. La gran presencia de especies protegidas, la elevada productividad de la zona y la importancia de las poblaciones que aquí habitan dotan a esta ZEC de un valor ecológico incalculable".

En este sentido, aluden a la presencia de Dendrophyllia ramea, más conocido como coral naranja o coral candelabro, única en el mundo por su distribución somera y por albergar la mayor densidad de colonias descritas hasta la fecha. Esta singularidad científica refuerza el carácter excepcional del espacio y la necesidad de mantener intactas las medidas de protección.

Una guardería de corales

En esta zona de la Costa Tropical, la asociación Coral Soul trabaja desde 2020 junto a Coral Guardian en un proyecto de recuperación de arrecifes profundos -Deep Core Project- con el objetivo de restaurar y proteger los fondos y arrecifes de la zona de la Punta de la Mona, basándose en una recuperación acelerada de los fondos coralinos mediante actuaciones, tales como, medidas amortiguadoras de los impactos -retirada de residuos, saneamiento del arrecife, programa integrado para la sensibilización y fomento de la protección real de la zona-, o nuevas técnicas para el aumento de la resiliencia de la zona -como la creación de guarderías de corales y la repoblación de arrecifes-. Durante estos años han conseguido recupera centenares de colonias de corales candelabro.

Se estima que un coral candelabro crece medio centímetro al año, aunque depende de los recursos que tengan a su alcance. Gracias a un exhaustivo estudio biométrico que han realizado desde Coral Soul se conoce que cuando son pequeños crecen mucho, pero al alcanzar cierta edad, el crecimiento se estanca porque la energía la invierten en reproducción. En la Punta de la Mona hay corales que tienen más de un metro de longitud, motivo por el que inciden en la necesidad de poner en valor el ecosistema de coral centenario que hay en la zona y que es desconocido para muchas personas.

Desde Ecologistas en Acción señalan que en la Punta de la Mona hay registradas 38 especies con alguna categoría de amenaza y dos en peligro de extinción, por lo que es importante que se mantenga la prohibición. "La recuperación observada en los últimos años es precisamente consecuencia directa de la limitación de usos extractivos. Permitir la pesca deportiva supondría poner en riesgo los avances logrados, reintroduciendo presión sobre especies y hábitats que aún se encuentran en proceso de consolidación", apuntan.

Sobre el anuncio de la Junta de revisar la prohibición, añaden que es llamativo que se plantee en el contexto de la denuncia interpuesta por la Asociación de Pescadores Deportivos de la Costa Tropical, lo que "transmite un mensaje peligroso: que la protección ambiental puede flexibilizarse ante la presión judicial o sectorial, en lugar de basarse en criterios científicos y en el interés general".

Por otra parte, recalcan que los pescadores deportivos pueden ejercer su actividad en más del 95 % de la costa andaluza, donde no existe ninguna figura de protección específica, y defienden que las áreas protegidas deben ser espacios de referencia para la conservación, la investigación científica y la educación ambiental, no territorios sometidos a continuas excepciones. Si cada mejora ecológica se traduce en una rebaja de la protección, el propio concepto de conservación pierde todo su sentido.

Motivo por el que instan a la Junta de Andalucía que mantenga la prohibición de la pesca deportiva en la Punta de la Mona, refuerce la vigilancia y apueste por una gestión basada en la protección a largo plazo del patrimonio natural, en beneficio de toda la sociedad y de las generaciones futuras.

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