Paco Rubio, un pionero del turismo en la Costa Tropical
Señalan que fue un gran embajador de Almuñécar y su trabajo incansable permitió atraer a multitud de extranjeros de distintos países
Almuñécar despidió con tristeza hace una semana a Paco Rubio, uno de los pioneros en el sector del Turismo de la localidad que trabajó codo con codo con multitud de empresarios para situar al municipio sexitano en el mapa turístico de medio mundo. Natural de Mollina (Málaga), se trasladó muy joven hasta la Costa Tropical, donde echó raíces y entretejió su red personal, convirtiéndose en un sexitano de adopción que buscaba cualquier excusa para trabajar a favor del municipio.
Sus conocidos lo describen como una persona "muy trabajadora" y "querida en el pueblo", además de "un pionero dentro del sector". Rubio estuvo al frente de los apartamentos y el restaurante Chinasol desde 1976. Además, durante los 80 fue copropietario de los apartamentos Las Góndolas, donde permaneció durante una década antes de volver, ya como propietario al mítico establecimiento hotelero de Chinasol, junto a San Cristóbal.
Desde sus inicios trabajó junto a otros empresarios para promocionar el destino de Almuñécar, primero como miembro pionero del Centro de Iniciativas Turísticas, y posteriormente desde el Patronato Municipal de Turismo. Participó de forma activa en multitud de ferias turísticas tanto dentro como fuera de España y entabló amistad con agentes de viajes de medio mundo para fomentar el turismo invernal, principalmente en países nórdicos.
El propio Patronato de Turismo despedía tras conocerse la noticia "con profundo cariño a un vecino ejemplar, empresario comprometido y figura clave en la historia turística de nuestro municipio. Francisco dedicó toda su vida profesional a Almuñécar, aportando visión, esfuerzo y pasión por el desarrollo turístico de esta tierra que tanto amó. Fue pionero en muchos ámbitos del sector y miembro activo del Patronato desde sus inicios, siempre dispuesto a sumar, colaborar e impulsar nuevas ideas con generosidad y una profunda vocación turística. Nos deja un legado de esfuerzo, de amor por Almuñécar y de humanidad que siempre permanecerá en nuestra memoria".
El empresario supo rodearse en su vida de un grupo de personas que le acompañaron durante diferentes etapas profesionales que atesoran hoy parte del legado que Rubio ha dejado para Almuñécar. "Paco era una persona muy especial. Fue uno de los pioneros que vio el potencial turístico de Almuñécar y trabajó por potenciarlo. Puso en marcha, junto con otros empresarios, el Centro de Iniciativas Turísticas y estuvo siempre ligado a Chinasol, cuando se creó el Patronato de Turismo también estuvo involucrado. A él no le importaba meterse en el papel que hacía falta en el momento para vender el destino, ha hecho de guía por Almuñécar cuando ha hecho falta, ha ido a ferias para promocionar tanto delante como detrás del mostrador. Era lo que se conoce como un verdadero currante", reconoce Juan Manuel de Haro, veterano periodista de la Costa Tropical que durante muchos años trabajó estrechamente con el empresario.
Entre confesiones, De Haro señala que recuerda como un año tanto Paco Rubio como Rafael Lamelas, entonces director del Hotel Helios, se fueron a promocionar Almuñécar a una feria de turismo con el coche cargado de productos subtropicales. "Él siempre decía que la mejor propaganda que se hacía del destino tenía que ir de la mano de los subtropicales, porque estos eran el mejor ejemplo del clima que tenemos. Siempre decía que donde se criaba un chirimoyo había un clima especial".
Por su parte, Rafael Lamelas, director del Hotel Helios hasta su jubilación en 2016 y amigo de Rubio durante los últimos 32 años, solo tienes buenas palabras para su amigo. "Desde el principio se movió mucho, consiguió contratos con agencias inglesas, suecas y belgas. A día de hoy hay clientes suecos que siguen viniendo sobre todo a Chinasol gracias a esos contactos que hizo. Era un grandísimo promotor, muy dinámico y con don de palabra. Se dedicaba a captar turistas para los dos establecimientos -Chinasol y Las Góndolas-". "Desde que comenzó el sistema andaluz de visitar ciudades europeas y ferias internacionales de turismo, siempre acompañaba y tenía una mesa. Era difícil no conocerlo porque se interesaba por conocer a todo el mundo y caía muy bien porque además era gracioso. Su marcha es, sin duda, una gran pérdida para la promoción turística de Almuñécar".
Sobre la anécdota de los subtropicales, Lamelas explica que se dirigían a una feria de turismo en Valladolid, "nos iban a dar un gran cartel donde ponía: Almuñécar, capital nº1 de la chirimoya, y cargamos una furgoneta entera de chirimoyas para dársela a la gente y explicarles cómo se comía. Ahora parece algo muy obvio, pero entonces no era tan conocido, y la gente no sabía muy bien si eso se pelaba como las naranjas o si simplemente se abría por la mitad como se hace. Fue algo muy gracioso y diferente porque nos tiramos tres días repartiendo chirimoyas y la gente no sabía que hacer con los huesos y los tiraba al suelo, la organización de la feria nos echó la bronca porque te lo encontrabas por todos lados".
"Paco fue uno de los pioneros . Hay que reconocer que abrió muchas puertas y se movió muy bien", concluye.
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