El San Pablo Burgos le pone media puntilla al Covirán Granada en la Liga Endesa
El Covirán Granada empezó 2026 como terminó 2025, con una nueva derrota. Lo hizo por 90-107 ante el San Pablo Burgos, un rival directo en la lucha de la permanencia en la Liga Endesa en un partido en el que los de Fisac se aprovecharon de la ansiedad de un equipo que no sabe ganar. La afición ya no aguantó más y mostró su descontento con técnico y jugadores, que recibieron varias pitadas a lo largo del duelo.
Con la novedad de Amar Alibegovic en la rotación, el decimoctavo jugador que ha vestido la camiseta del cuadro granadino esta temporada y que por fin estuvo disponible al llegar el transfer de su exequipo, los de Ramón Díaz arrancaron la importantísima cita ante el cuadro burgalés como si no fuera tan clave. Porque sino, no se explica el horroroso primer cuarto que realizaron. Encajar 33 puntos ante un equipo como Burgos no fue la mejor carta de presentación ante una afición que comienza a estar harta con el juego de su equipo.
Y eso que el choque arrancó con un triple de Jonathan Rousselle, la única ventaja del partido de los locales. Sin embargo, los castellano-leoneses comenzaron a percutir en la zona, haciendo muchísimo daño a un rival que no sabía cómo frenar a Samuels, que estuvo muy bien acompañado por Gonzalo Corbalán. Un parcial de 0-6 dio las primeras ventajas a los visitantes ante un Covirán que hacía aguas por todas partes. Los cambios defensivos tan habituales como, en muchos casos, ineficaces, los supieron aprovechar los de Porfirio Fisac. Tanto, que a 4:31 del final del primer periodo, Ramón Díaz tuvo que pedir su primer tiempo muerto con 10-17 en el electrónico. Y ello dio lugar a los primeros pitos de la grada a sus jugadores. Nada menos que diecisiete puntos cerca del aro, ocho de Samuels y nueve de Corbalán.
Poco a poco, San Pablo fue aumentando su ventaja, que llegó a ser de 13 puntos. Desde el banquillo rojinegro se trató de buscar soluciones con quintetos muy físicos como Burjanadze, Alibegovic y Brimah para tratar de oponer resistencia. Pero ni por esas. Tres triples seguidos de Burgos terminó con un primer cuarto en el que los granadinos encajaron nada menos que 33 puntos y una renta en contra de 14. Tan solo anotaron los de Díaz seis canastas en diez minutos, viviendo del tiro libre. Además, las cinco pérdidas por ninguna del contrario, tampoco ayudaron.
Obviamente, la única vía para tratar de corregir el desaguisado que se estaba viendo era defender. Pero el segundo periodo comenzó igual. El Covirán Granada llegó a ir por debajo 16 puntos. Pero, al menos, apareció Matt Thomas que anotó doce puntos en este periodo. Fue el único que tiró del carro ante la ‘desaparición’ de Bozic, los despistes de Alibegovic y el juego demasiado individualista de Jassel Pérez. No obstante, un parcial de 13-6 justo cuando se bajó la barrera de los diez puntos en contra, obligó a Porfirio Fisac a parar el choque.
En bonus demasiado pronto y con Rousselle con tres faltas personales, hubo un momento de cierta reacción de los locales gracias a su intensidad defensiva, que al fina apareció. Pero no fue suficiente para meterse de lleno en el partido. Entre otras razones porque Burgos no se puso nervioso. Siguió haciendo su juego, moviendo el balón y trabajando los sistemas, algo que a veces se echa en falta en los rojinegros. Y fruto de esa paciencia, se fueron al descanso 14 arriba (41-55). Sí, 55 puntos encajaron los de Díaz en veinte minutos. Una losa demasiada pesada. Como no podía ser de otra manera en una afición madura, la pitada con la que despidió a sus jugadores no se recordaba en el Palacio de Deportes con este nuevo club.
La segunda mitad arrancó con Babatunde Olumuyiwa asumiendo la responsabilidad en ataque. De nuevo fue Thomas el que hizo albergar ciertas esperanzas de lograr la remontada, pero las desventaja siempre rondó la docena de puntos. Costa la bajó con un triple. De nuevo tiempo a 4:45 del final del cuarto con 56-68 en el electrónico y nueva pitada.
Empero, Alibegovic se estrenó y lo hizo a lo grande. Tres triples consecutivos abriendo la defensa de ‘Porfi’, y otro de Rousselle, acercaron a cinco a los granadinos a 2:32. Una dinámica que aprovecharon para ponerse a cuatro gracias a Bozic (69-73), lo que hizo que el banquillo burgalés tuviera que parar el encuentro con la afición ya enchufada, pero con Thomas y Jassel con cuatro faltas. Finalmente se entraron en los diez minutos finales cinco puntos abajo (74-79) y con las ideas claras de lo que había que hacer para ganar, que no era otra cosa que defender tras llevarse el tercer parcial por 33-24.
El decisivo cuarto se inició con un 2+1 de Lluís Costa que terminó por despertar definitivamente a la afición. Había partido. Pero el Covirán no aprovechó el momento y enfrente tuvo a un equipo con la suficiente tranquilidad para no ponerse nervioso. Volvió a los nueve de renta, tratado Ramón Díaz de buscar una reacción con Alibegovic de ‘tres’ y dos bases en pista. La desventaja de nuevo superó la decena y el técnico tuvo que pedir tiempo para que el choque no se le fuera definitivamente.
Pero San Pablo Burgos también se estaba jugando mucho y un triple de Leo Meindl a 4:17 puso la puntilla a un equipo que mucho tendrá que mejorar y obrar un milagro deportivo en la segunda vuelta del campeonato para lograr la permanencia. Finalmente cayó por 90-107 (con el average casi imposible para la segunda vuelta) y fue despedido con una sonora pitada. Son ya trece derrotas en catorce jornadas y ocho seguidas. La Primera FEB está cada vez más cerca.
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