Covirán Granada-Força Lleida | LEB Oro

El Covirán Granada paga su falta de ritmo con una derrota ante el Lleida (80-83)

  • Los de Pin, que fueron por delante en el marcador durante casi todo el choque, adolecieron de falta de frescura cuando llegó el momento de la verdad

Germán Martinez fue de los que menos notó la falta de ritmo en el Covirán.

Germán Martinez fue de los que menos notó la falta de ritmo en el Covirán. / Antonio L. Juárez / Photographerssports (Granada)

El Covirán Granada regresó a la competición con una derrota frente al Lleida por 80-83. Pesó mucho el más de un mes de inactividad competitiva y los de Pablo Pin demostraron que la liga esta sujeta a vaivenes no deportivos que pueden afectar en el devenir del torneo, ya sea para bien o para mal.

Se notó la falta de ritmo. Lógico tras estar 42 días sin jugar un partido, lo que fue un lastre cuando llegó el momento de la verdad. A los rojinegros de nada les valió haber ido por delante en el marcador durante casi todo el encuentro.

Los catalanes hicieron valer el hecho de estar más metidos en la competición y aprovecharon el momento para sacar adelante el partido y, además, tener a su favor dos victorias en el caso de que los dos conjuntos se metan en el grupo que luchará por el ascenso en la segunda fase de la LEB Oro. Todo lo contrario para el Covirán, que tendrá un lastre si los ilerdenses se meten entre los mejores.

A Bortolussi, que antes del partido recibió un reconocimiento por haberse convertido en el jugador que más veces ha vestido la camiseta del Covirán, le cupo el honor de anotar los primeros puntos del equipo nazarí en 2021. Y lo hizo por partida doble, con una canasta de dos y un triple. Otro firmó poco después Pardina.

Puesta en escena

Tras un inicio dubitativo en ambas escuadras, rápidamente el partido cogió ritmo, con los locales intentando llevar la iniciativa ante unos ilerdenses que se mantenían a rebufo (12-9, 5’). Tras ver como sus invitados empataban la contienda a 12, Pin puso más pimienta en la cancha con la entrada en pista de Bropleh y Murphy. Y en defensa, más 'pascales' de presión.

Bortolussi lucha por un rebote. Bortolussi lucha por un rebote.

Bortolussi lucha por un rebote. / Antonio L. Juárez / Photographerssports (Granada)

Un parcial de 6-0 volvió a meter aire entre los guarismos de uno y otro equipo. No obstante, algunos jugadores pusieron de manifiesto que deben meterse más en harina, lo que fue aprovechado por las huestes de Gustavo Aranzana para cerrar el primer cuarto a un sólo punto de sus anfitriones: 22-21.

El siguiente acto no empezó con buenas sensaciones, pues el Covirán recibió tres personales consecutivas en menos de un minuto y además denotó poca fluidez en ataque. Aún así, los catalanes no lo aprovecharon para ponerse por delante. No sólo eso, sino que además permitieron que tanto Murphy como Bropleh, que comenzaron muy ‘despistados’, empezaran a coger sensaciones. Un parcial de 6-0 obligó a Aranzana a parar el partido (30-24, a 6’22’’ para el descanso). Bamba Fall se hizo fuerte en las zonas y Christian Díaz cogió la batuta para guiar a los suyos hasta una máxima renta de ocho puntos. Y no fue a más porque los triples no pasaban por el aro.

La defensa nazarí se le atragantó a los catalanes en los últimos compases del segundo cuarto. El Covirán dio continuidad al esfuerzo en la pista delantera y un triple de Germán Martínez, muy intenso en su juego, puso a los locales doce arriba (41-29), pero una canasta con valor de tres de Feliú dejó la diferencia por debajo de la barrera de los diez puntos: 41-32.

Un tercer cuarto para olvidar

El mate de Fall con el que se reanudó el encuentro (43-32) no fue, en este caso, premonitorio de lo que se avecinó en los siguientes minutos. El Covirán se espesó en ataque y no anduvo contundente atrás, ni en el trabajo defensivo ni en la concentración necesaria en el rebote. Esto se tradujo en un duro parcial de 1-11 que puso a los ilerdenses nuevamente a rueda de los locales (44-43, 24’). Pablo Pin tuvo que parar el partido.

A la vuelta a la pista, los dos equipos se empeñaron en ofrecer unos minutos de absoluto desacierto ofensivo. Lluís Costa, al anotar sólo un tiro libre, puso fin a más de tres minutos sin que el Covirán se llevara siquiera un punto ‘a la boca’. El base pareció coger algo de confianza, porque en el siguiente ataque anotó un triple.

Entonces fue Aranzana el que pidió tiempo muerto (48-43, 26’30’’). Tras un parcial de 0-5 llegó la buena noticia del primer triple de Bropleh. Y a trascartón, el estadounidense anotó su segundo desde ocho metros (54-49). Pero el Coviránn seguía sin ritmo y los de Lérida empataron antes de cerrarse un paupérrimo tercer cuarto: 54-54.

Sin continuidad

Con un panorama incierto los jugadores del Covirán afrontaron el último cuarto, a sabiendas de que no andaban finos. Un triple Chapela puso al Lleida por primera vez delante en los guarismos (56-57), pero Murphy por fin vio aro desde más allá de la línea de 6,75 para responder con idéntica moneda.

Según avanzaban los minutos se intuía que el menos malo se iba a llevar el gato al agua. A falta de 6’40’’ para la conclusión todo seguía en el aire (61-59) y se acercó el momento de los valientes. Lo intentó  David Iriarte, que tras un mate firmó un 2+1 que vino de perlas a los granadinos aunque aún quedara un mundo (64-59, 34’).

Murphy no anduvo fino ante los ilerdenses. Murphy no anduvo fino ante los ilerdenses.

Murphy no anduvo fino ante los ilerdenses. / Antonio L. Juárez / Photographerssports (Granada)

No osbtante, los visitantes no estaban por la labor y cuando el tiro lejano se ‘torció’ para los granadinos no fallaron desde la línea de personales para volver a subirse a la chepa de los locales (67-66).

Mediado el último acto ambos conjuntos estabas metidos en bonus y las faltas cogieron protagonismo. El partido se ralentizó por el constante ir de los jugadores a la línea de personal, desde donde la escuadra nazarí cometió demasiados errores (se fallaron diez en todo el partido).

El desenlace

El Covirán entró en los últimos tres minutos con sólo un punto de ventaja (71-70) y sin encontrar la forma de parar al letón Vecvagars, quien obligó a Pin a pedir tiempo muerto cuando puso al Lleida por delante.

El panorama se oscureció en los últimos compases. Además de jugar almidonados en ataque, los granadinos vieron como Polanco puso la máxima diferencia visitante a falta de 1’08’’ para la conclusión (73-77).

Fue suficiente porque la ansiedad de los nazaríes no fue buena compañera cuando lo que hacía falta era cabeza... y, sobre todo, acierto, el que no tuvo Bropleh cuando lanzó un triple para igualar la contienda. Y cuando Manu Rodríguez sí lo tuvo ya no sirvió para nada.

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