Covirán Granada-Huesca | Crónica y resultado El Covirán Granada firma una victoria necesaria ante el Huesca (71-54)

  • El conjunto nazari protagoniza un encuentro muy completo para doblegar a un rival directo en la lucha por alejarse de los puestos de descenso

Josep Pérez volvió a jugar tras dos 'banquillazos' Josep Pérez volvió a jugar tras dos 'banquillazos'

Josep Pérez volvió a jugar tras dos 'banquillazos' / Carlos Gil (Granada)

No fue tan fácil por mucho que el 71-54 final pueda invitar a pensar otra cosa a cualquiera que no haya visto el partido. El Covirán logró una victoria que ha supuesto mucho más que el hecho de mover los guarismos de los triunfos estancados hace ya mucho tiempo. Para empezar, los nazaríes han roto una racha de cinco derrotas consecutivas. Para seguir, se impusieron a un rival, también en el average, en la lucha por alejarse de los puestos de descenso que es en la que a día de hoy está inmerso el cuadro que dirige Pablo Pin.

Aunque los locales estuvieron casi siempre por delante en el marcador, no pudieron coger una renta considerable hasta sobrepasada la mitad del tercer acto. Hasta ese momento, se vivió un choque muy intenso en el que los dos equipos se jugaban demasiado.

El Covirán, eso sí, en ningún momento decayó en su concentración y durante casi todo el partido ofreció una defensa consistente ante la mayor altura visitante y un ataque equilibrado, algo de cuya falta adoleció en los partidos anteriores. Todo ello dio un merecido premio que tuvo, además, el añadido de un último cuarto muy vistoso ante un Huesca que terminó por desmoronarse.

Sergio Olmos, en pleno esfuerzo en la 'pintura' Sergio Olmos, en pleno esfuerzo en la 'pintura'

Sergio Olmos, en pleno esfuerzo en la 'pintura' / Fermín Rodríguez (Granada)

Con energía

Los primeros compases del choque pusieron de manifiesto que el Covirán sabía lo que se jugaba y se metió muy pronto en el partido. Un 6-0 sobre la base de una defensa de anticipación y velocidad en ataque fue la tarjeta de presentación de los nazaríes. Los oscenses tardaron un poco más en aparecer, pero de la mano de Carter no tardaron en ponerse a rebufo (8-6, 3’22’’).

El juego ofensivo de los locales se ralentizó cuando se comprobó que el tiro exterior no pasaba por aro. Todo lo contrario en el Huesca, que con dos triples consecutivos se puso por delante (10-12, 6’). Además, los visitantes comenzaron a hacerse fuertes en el rebote. Pin movió el banquillo y, entre otros, dio entrada a Josep Pérez, al que le levantó el castigo tras dos semanas 'detrás de las barrotes'.

Precisamente, el base valenciano, que metió velocidad al juego local, lideró unos buenos momentos locales y fue el primero en anotar un triple de color nazarí (19-14, 8’40’’).

Igualdad

Con mucha intensidad en los hombres de Pin comenzó el siguiente acto. David Iriarte fue el protagonista de un pequeño estirón local en unos frenéticos tres primeros minutos (27-19).

La pena fue que a Kapelan el aro se le hizo pequeño, lo que, junto con otros errores rojinegros, lo aprovechó el Huesca para endosar un 0-9 con el que dio la vuelta al marcador en apenas tres minutos (27-28).

El Covirán volvió a dar señales de vida de forma contundente con un triple de Alo Marín y una canasta de Watson tras robo de balón. Pero la presión local se tradujo en faltas y éstas en los tiros libres de los que vivió el cuadro oscense hasta el descanso: 35-34.

Reanudación

Con un poco de espesura en ambos contendientes se reinició el choque. Pero cuando se desataron las hostilidades se vio a un Huesca que se puso por delante (37-38) y una rápida reacción local (43-38), que además obligó a sus invitados a cometer personales, todo lo contrario que lo ocurrido en el primer tiempo.

Muy pronto llegaron al bonus. Y también la primera canasta de Kapelan, lo que pareció indicar que el Covirán atravesaba un momento dulce. Más aún cuando Manu Rodríguez le puso un soberano tapón a Carter. Por instantes el partido entró en una dinámica un tanto alocada de la que sacó más provecho el conjunto de Pablo Pin.

Guille Rubio volvió a tener un papel destacado Guille Rubio volvió a tener un papel destacado

Guille Rubio volvió a tener un papel destacado / Fermín Rodríguez (Granada)

Un tiro libre anotado por Watson puso a los locales ocho arriba (46-38, 26’17’’) y obligó a Guillermo Arenas pedir tiempo muerto porque los suyos pasaban unos momentos ausentes, en gran parte debido a la presión que ejercían los jugadores del Covirán. Un triple de un resucitado Kapelan cerró un parcial de 14-0 y puso la ventaja nazarí en unos preciosos 13 puntos (51-38) que no se supo administrar del todo en los dos minutos que restaban para el final del tercer cuarto.

Vendaval local

Con una ventaja de nueve puntos comenzó el acto definitivo (51-42). Un triple de Kapelan a las primeras de cambio obligó a un tiempo muerto visitante (54-43, a 8’46’ para el final). Quedaba mucho tiempo y lo que requería el choque era cabeza, mucha cabeza.

Manu Rodríguez protagonizó un gran partido Manu Rodríguez protagonizó un gran partido

Manu Rodríguez protagonizó un gran partido / Carlos Gil (Granada)

El Covirán volvió a la pista dispuesto a alejar fantasmas. Un rebote defensivo de Olmos y dos triples de Manu Rodríguez, pusieron el partido muy de cara pocos segundos después (60-43). Intentaron alargar sus ataques los locales conscientes de que el tiempo corría a su favor, pero faltó acierto. El Huesca se encomendó a la vía fácil de los tiros con valor de tres. Dos triples consecutivos y una canasta de Skara supusieron un parcial de 0-8 que fue un aviso de que aún no había nada hecho. Aún quedaban más de cinco minutos (60-51).

Pin puso orden e Iriarte no tardó en romper la pequeña sequía local. No menos coraje no puso Manu Rodríguez para hacerse con un rebote imposible ante la torre Grabauskas. Dos tiros libres de Guille Rubio y una defensa agobiante fue demasiado para los oscenses, que no tardaron en comprender que la remontada era misión imposible ante el vendaval en el que se había convertido el juego de los granadinos.

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