Covirán Granada-Palma | LEB Oro Magistral lección de orgullo

  • El Covirán Granada se sobrepone a un malísimo inicio para forzar el quinto partido ante un Palma que no aguanta el ritmo

  • El dominio del rebote por parte de los locales, determinante en el triunfo

Carlos de Cobos festeja el triunfo nada más concluir el encuentro Carlos de Cobos festeja el triunfo nada más concluir el encuentro

Carlos de Cobos festeja el triunfo nada más concluir el encuentro / Photographers Sports (Granada)

No hay quinto malo. Porque habrá quinto partido debido a que el Covirán Granada sacó casta y sapiencia para igualar de nuevo la eliminatoria ante el Palma.

Los granadinos demostraron que habían aprendido de lo ocurrido en el tercer partido y doblegaron a un rival al que maniataron con una gran defensa sobre la primera línea y con toda la atención del mundo en el rebote, que fue por donde hicieron agua el pasado viernes.

Además, el cuadro local mostró una gran acierto en la larga distancia, manejó el ritmo y contó con grandes actuaciones de jugadores como Sergio Olmos, Manu Rodríguez, Carlos Corts, Josep Pérez y un Eloy Almazán que se despidió a lo grande de su afición. 

El cuarto partido ante el Palma volvió a ser muy intenso El cuarto partido ante el Palma volvió a ser muy intenso

El cuarto partido ante el Palma volvió a ser muy intenso / Photographers Sports (Granada)

Y eso que el partido no comenzó nada bien. A los cinco minutos el Covirán se vio 15 puntos abajo, pero reaccionó a lo grande. Además, desde el inmenso trabajo oscuro en todas las líneas y con el desparpajo de los menos habituales. Y así se metió en el partido antes de concluir el primer cuarto. Luego, siempre fue de menos a más hasta que dio la puntilla a un desnortado Palma en un fantástico último cuarto.

Mala puesta en escena

Salió el conjunto balear más fresco física y mentalmente. Fuerte en defensa y acertado en ataque, a los cuatro minutos obligó a Pin a parar el encuentro tras haber enchufado tres triples y cogido una significativa ventaja (3-11).

A los cinco minutos del encuentro el conjunto insular mandaba en el marcador por 5-20

Los granadinos, espesos en la pista delantera –se les agotó el tiempo en su primer ataque–, sólo habían anotado un triple con la firma de Manu Rodríguez.

Se puso más cuesta arriba el partido poco después cuando Bivia aprovechó que De Cobos se torció el tobillo para anotar un triple libre de marca. El propio base granadino reprobó la acción y vio una antideportiva que se saldó con un tiro libre de Barac y otro triple de Bivia. En un santiamén el Palma se había puesto quince puntos arriba (5-20).

A remar

Con un resultado tan favorable a las primeras de cambio, el cuadro insular no tuvo reparos en intercambiar canastas, aunque un arreón final de los locales se tradujo en un 12-4 que dejó un marcador más asequible al término de los primeros diez minutos: 20-26.

Sergio Olmos tuvo una gran actuación. Sergio Olmos tuvo una gran actuación.

Sergio Olmos tuvo una gran actuación. / Photographers Sports (Granada)

Herido en su orgullo y más firme atrás, el Covirán inició el siguiente acto con un 5-0 que le puso a rebufo de sus ‘invitados’ (25-26). Esta vez fue Félix Alonso el que pidió tiempo muerto. Fue justo antes de que Josep Pérez, uno de los acicates, empatara la contienda a 28.

Vuelve la igualdad

Se había salvado la tremenda caraja con la que los de Pin habían empezado el choque. El partido comenzaba de nuevo. Y volvió la intensidad y la dureza en ambas pistas. Almazán puso al Covirán por primera vez delante (32-30) e Iriarte se hizo notar en toda la cancha. Un triple del base valenciano elevó los ánimos en todo el Palacio (39-32, 27’).

No se pudo mantener el ritmo y reaccionó el Palma, pero se llegó al descanso como si no hubiera pasado nada cuando había pasado de todo: 41-41.

Vuelta a las hostilidades

Tras la inusitada fiebre anotadora del primer tiempo se reanudó el choque con los dos equipos con la idea de fortalecer sus retaguardias. No empezó bien el segundo tiempo, con un triple de Bivia y la tercera personal de Guille Rubio. Poco después llegó la tercera de Olmos y la quinta de equipo, una antideportiva a Bortolussi. Además, salvo Almazán, nadie vio aro en los primeros cinco minutos (47-50).

El partido entró en una fase de poca brillantez ofensiva mientras se siguieron sucediendo las faltas personales. Los guarismos se movían a empellones, sobre todo en el bando local, cuyos primeros doce puntos del tercer cuarto fueron con lanzamientos desde más allá de la línea de 6,75. Olmos fue el primero en sumar de dos (55-55, 28’15’’). Y así se llegó al final del tercer cuarto, con sólo dos puntos de ventaja para los de Pablo Pin: 57-55. Visto los antecedentes, quedaba un mundo a condensarse en diez minutos.

Manu Rodríguez, otro de los destacados Manu Rodríguez, otro de los destacados

Manu Rodríguez, otro de los destacados / Photographers Sports (Granada)

Desde la línea de tres

No estuvo mal el inicio del acto definitivo. Todo lo contrario. Dos triples firmados por Corts y Manu Rodríguez obligaron al técnico visitante a dar una charla a los suyos (63-55, 31’30’’). Corts enchufó otro tras una canasta visitante y el Covirán amenazó con marcharse en los números.

Cuando Olmos (67-57) puso a los granadinos diez arriba a los baleares les comenzó a entrar las prisas. Los de Pin, que habían aprendido la lección del tercer partido, se mostraron más atentos en el rebote. Y a mostrar más coraje en defensa. Un ejemplo, el de Olmos, que se dejó la piel en la complicada misión de intentar frenar a Fran Guerra.

Emoción

Eloy Almazán se despidió a lo grande del Palacio. Eloy Almazán se despidió a lo grande del Palacio.

Eloy Almazán se despidió a lo grande del Palacio. / Photographers Sports (Granada)

En el ecuador del cuarto, Félix Alonso volvió a parar el partido. Y el Covirán respondió con un triple de Bortolussi que tuvo toda la pinta de ser decisivo para el devenir de la contienda (73-59, a 5’38’’ para el final). Pero no se podía bajar la guardia, porque en las filas visitantes Bivia no estaba dispuesto a jugar cinco minutos de la basura. Un parcial de 0-5 fue el aviso de que los de Pin no podían perderle la cara a lo que estaba aconteciendo en la pista.

Tres triples, dos de Corts y uno de Manu Rodríguez, enfilaron el triunfo en el cuarto acto

Los últimos minutos fueron emocionantes. El Palma apretó y los colegiados castigaron con una técnica, pero la escuadra nazaría no estaba dispuesta a tirar por la borda el inmenso trabajo realizado. Atentos al rebote, firmes en defensa y con la cabeza templada en ataque clavaron los pies en el suelo.

Y para dar una carga más emotiva, Eloy Almazán vivió los últimos en la pista el triunfo del equipo de su ciudad. Entre olés del público el Covirán se citó el miércoles en Palma de Mallorca.

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