Covirán Granada-Real Betis | Leb Oro

Demasiada diferencia

  • El Covirán Granada cae con la cabeza alta pero impotente ante un Bestis que sin duda es el principal favorito para ascender a la Liga ACB

  • Los granadinos aguantan el tipo durante 18 minutos

A pesar de la diferencia los dos equipos jugaron con mucha intensidad A pesar de la diferencia los dos equipos jugaron con mucha intensidad

A pesar de la diferencia los dos equipos jugaron con mucha intensidad / Álex Cámara (Granada)

Fue como si un tren de cercanías chocara contra uno de mercancías. El Covirán, un equipo conformado con piezas nacionales para algo más que la permanencia, se estampó con el Betis, una maquinaria con tecnología extranjera construida para ascender a la máxima categoría y que, además, ya ha cogido velocidad de crucero. Con semejante panorama, el triunfo de los verdiblancos era prácticamente lo que esperaba todo el mundo.

A pesar de la derrota y de saberse inferior en todos los aspectos del juego, los granadinos dieron guerra en todo momento y aguantaron 18 minutos a un Betis que mucho tiene que pasar para que la temporada que viene no esté en la Liga ACB. En los dos minutos previos al descanso los sevillanos estiraron hasta nueve puntos su ventaja y en el tercer cuarto se mostraron intratables. El Covirán, eso sí, ‘murió’ con la cara alta y tras demostrarse que en su liga, que es otra, tiene mucho que decir.

Tarjeta de visita

No tardó el cuadro sevillano en escribir sus intenciones en su tarjeta de visita: 0-6 cuando apenas había transcurrido poco más de un minuto. Además de efectividad en ataque, los de Curro Segura empezaron fuertes atrás, sobre todo en la ‘pintura’. De hecho, las dos primeras canastas del Covirán llevaron la firma de Joan Pardina desde más allá de la línea de 6,75 (6-8, 2’30’’) que sirvieron para desatascar un poco las ideas ofensivas de los locales y, a la par, para asentar el trabajo en torno al propio aro.

La defensa nazarí empezó a carburar, con mucha concentración en el rebote, aunque la eficacia de Bropleh (nueve puntos en el primer acto) fue suficiente para mantener a los béticos por delante. Por el contrario, en la pista delantera los jugadores de Pin tenían que sudar tinta china para siquiera acercarse a la canasta visitante. Un triple de De Cobos puso colofón a un intenso e interesante primer cuarto: 15-18.

Y con un triple, esta vez de Eloy Almazán, comenzó el siguiente acto. Pero el empate duró un suspiro. El Betis siguió mostrando su versatilidad en ataque y endureció su retaguardia, tanto que los granadinos dependían en exceso de que hubiera acierto en el tiro exterior. Si Bortolussi imprimía su carácter en el rebote, fue Pardina el que nuevamente volvió a abrir el aro rival cuando los de Segura habían metido nuevamente distancia en los guarismos (19-27).

Las ganas y el esfuerzo de los locales servían para igualar en cierta medida las evidentes diferencias en los potenciales de ambas plantillas. Los jugadores del Covirán no daban un balón por perdido y todos, contagiados de tensión, hicieron ver a los sevillanos que tenían que meter una marcha más. Un triple de Iriarte obligó a Curro Segura a parar el partido (27-30, a 2’54’’ del descanso).

Los granadinos llegaron a ponerse a tres puntos de los visitantes a algo menos de tres minutos para el descanso (27-30)

Reaccionaron los visitantes y un minuto después fue Pin el que pidió tiempo muerto cuando vio a los suyos siete abajo (27-34) y con problemas para anotar. Una canasta de Dani Rodríguez dio paso al descanso a la par que dejó en los números la máxima diferencia visitante hasta el momento: 27-36.

Los visitantes deciden en la reanudación

Las noticias no fueron buenas en la reanudación. Frente a un triple de De Cobos, los béticos respondieron con dos lanzamientos desde más allá de la línea de 6,75 y otro ataque con tres puntos tras decretar los colegiados una antideportiva a Pardina. En dos minutos el Betis se había puesto todo muy cuesta arriba al Covirán al poner su ventaja en 15 puntos (30-45).

Tras el lógico tiempo muerto solicitado por Pin los locales intentaron engancharse al partido y guiados por un Bortolussi al 200 por cien endosaron un parcial de 6-0 (36-45). La respuesta bética fue con un triple, un palmeo y dos tiros libres, acciones todas firmadas por Enechionyia.

Guille Rubio no tuvo su día ante los béticos Guille Rubio no tuvo su día ante los béticos

Guille Rubio no tuvo su día ante los béticos / Álex Cámara (Granada)

El 0-7 del norteamericano del Betis fue como un certero proyectil por debajo de la línea de flotación de los nazaríes, que empezaron a moverse más con el corazón que con la cabeza, empeñados en no tirar la toalla. Un triple de Josep Pérez desde casi la mitad de la cancha dejó la desventaja en ‘sólo’ doce puntos al final del tercer cuarto: 46-58.

El Betis se divierte

El último acto fue un suplicio para los de Pablo Pin. El Betis se gustó y se dedicó a martillear el marcador incrementando su ventaja ante la impotencia manifiesta de los locales en todos los rincones de la pista.

Un mate de Olomuyiwa puso la ventaja de los pupilos de Curro Segura por encima de los 20 puntos. Los jugadores del Covirán, a pesar de que siguieron empeñados en morir con toda la dignidad, no tuvieron más remedio que rendirse ante su total impotencia ante un contrincante que no es de ‘este mundo de la LEB Oro’ y que puso fin al encuentro pasándoselo realmente pipa.

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