Covirán Granada-Castelló | Leb Oro El Covirán, de menos a más

  • Al conjunto nazarí le cuesta meterse en el encuentro para sellar su decimoquinta victoria y seguir en la zona alta

  • Los de Pablo Pin cambian la cara tras el descanso sobre la base de una efectiva defensa

David Iriarte, uno de los destacados en el complicado choque ante el Castelló. David Iriarte, uno de los destacados en el complicado choque ante el Castelló.

David Iriarte, uno de los destacados en el complicado choque ante el Castelló. / Photographerssport (Granada)

Costó arrancar. El Covirán logró una victoria más, la decimoquinta, en un partido que comenzó con el motor gripado. Hubo que empujar de lo lindo para ponerlo a punto, lo que no ocurrió hasta el final del tercer cuarto y, sobre todo, en el inicio del último acto.

El Castelló contagió de salida a sus anfitriones hasta provocar el sopor en casi todo el primer tiempo. Los de Pablo Pin estuvieron a punto de dormirse y dormir al personal, pero despertaron a tiempo y terminaron por demostrar que era el mejor equipo que había sobre el parqué. 

Fue un partido que fue de menos a más. Empezó lentísimo, con el Covirán adormilado con un juego plagado de errores en el que se sintió a gusto el Castelló. Pero los minutos jugaron a favor de los granadinos, que tras el descanso volvieron a ser el equipo sólido en defensa y equilibrado en ataque contra el que no pudo el conjunto levantino. Guille Rubio y Josep Pérez lideraron a los locales en los momentos determinantes.

Sin acierto

Los dos equipos comenzaron negados de cara al aro rival. Pasaron más de dos minutos antes de que los levantinos inaugurasen el marcador. Y más de tres hasta que Iriarte hiciera lo propio. El partido empezó muy almidonado y costó mucho salir de la espesura. En los locales, sólo el mallorquín miró al aro, sin acierto, hasta que Manu Rodríguez acertó desde más allá de la línea de 6,75 mediado el cuarto inicial (5-6, 4’36’’). Una gota de agua en el desierto.

Xabi Oroz debutó ayer en las filas del conjunto nazarí Xabi Oroz debutó ayer en las filas del conjunto nazarí

Xabi Oroz debutó ayer en las filas del conjunto nazarí / Photographerssport (Granada)

Los castellonenses, con muchos problemas para atacar la zona local, vieron durante minutos de los tiros libres, mientras que los de Pin avanzaban en los guarismos a cámara lenta, también con pocas ideas en la 'pintura' visitante.

Lentitud

El técnico granadino dio entrada a Josep Pérez y Olmos para intentar que los suyos cogieran otro ritmo, pero el primer cuarto siguió transcurriendo entre un carrusel de errores . Los aros se 'pusieron las botas' escupiendo un balón tras otro. Baste decir que después de diez minutos y un sinfín de tiros el marcador registró un paupérrimo 9-11 después de un triple afortunado de Faner contra tablero. Fue un cuarto para olvidar.

El choque empezó con muchos errores que se tradujo con un pobre 9-11 en el primer tiempo

Los primeros compases del siguiente acto ofrecieron algo más de acierto. No duró mucho. Los dos equipos seguían sin sentirse cómodos y se alternaron en los guarismos. Al menos, los de Pin intentaron equilibrar su juego de ataque, con Sergio Olmos como faro en las inmediaciones de la canasta levantina y Almazán, en el perímetro. Y en estas debutó Xabi Oroz, que salió sin pudor alguno. Y con el poco acierto que manifestaban el resto de los jugadores que estaban sobre un parqué que empezaba a destilar demasiado aburrimiento. Por no entrar, ni los tiros libres.

Reacción

Sobrepasado la mitad del acto, a Sergio Olmos le cupo el honor de hacer que su equipo llegara a la veintena (20-19, a 4’05’’ del descanso). La lentitud era la dueña y señora de todo lo que acontecía en el Palacio. Pin tiró de Corts para meter más revoluciones, pero el técnico tuvo que parar el partido tras ver como los suyos encajaban un parcial de 0-7 que 'disparó' a los visitantes (20-26, 17’20’’).

La buena dirección de Josep Pérez, una de las claves del triunfo La buena dirección de Josep Pérez, una de las claves del triunfo

La buena dirección de Josep Pérez, una de las claves del triunfo / Photographerssport (Granada)

A la vuelta a la pista, un triple del Castelló fue como una espoleta para los locales, que reaccionaron, pararon la sangría gracias a mejores intenciones en defensa y ofrecieron en la pista delantera lo no visto hasta entonces: tres ataques consecutivos con producción. Así se llegó al descanso sólo dos abajo: 27-29.

Otro aire

Un triple de Carlos de Cobos y una defensa que hizo agotar el tiempo de ataque a los castellonenses fue como una declaración de intenciones del Covirán en la reanudación. Pero Fuzaro se encargó de dar oportuna respuesta con cinco puntos seguidos.

Guille Rubio volvió a destacar Guille Rubio volvió a destacar

Guille Rubio volvió a destacar / Photographerssport (Granada)

Tras tres ataques sin sentido de los locales, Josep Pérez y David Iriarte Iriarte giraron sus muñecas para anotar un par de triples. A la pequeña fiesta de la larga distancia se unió Xabi Oroz después de que Juanjo García hiciera lo propio en la canasta nazarí. El choque cogió un ritmo hasta entonces inusitado que cortó el técnico visitante cuando el Covirán logró una desconocida ventaja de cuatro puntos (41-37, 25’).

El acierto ofensivo de los locales en el último cuarto, clave en que el final fuera tranquilo

Con la dirección de Josep Pérez los granadinos comenzaron a encontrarse consigo mismos. La defensa de los locales empezó a carburar e incordiar más a sus invitados. Cuando el Castelló, de la mano de Zabas y Fuzaro, se puso a rebufo apareció de nuevo la mano del base valenciano para volver a situar a los granadinos con una ventaja de seis puntos, que fue con la que se llegó al final del tercer cuarto.

La puntilla

Con 53-47 comenzó el acto definitivo. Y con el Covirán más asentado en las dos pistas, intenso en defensa, atento al rebote y con Guille Rubio haciendo daño en la zona. Cuatro puntos seguidos del catalán, además de estirar la ventaja hasta los diez puntos, obligó al Antonio Ten a solicitar tiempo muerto para intentar evitar que el Covirán cogiera una diferencia definitiva.

Eloy Almazán también puso su granito de arena para la victoria Eloy Almazán también puso su granito de arena para la victoria

Eloy Almazán también puso su granito de arena para la victoria / Photographerssport (Granada)

Pero ya era tarde. La escuadra nazarí se había puesto las pilas. Volvió el acostumbrado trabajo de retaguardia que hizo que los visitantes tardaran tres minutos en anotar. Y lo hicieron después de que Guille Rubio sumara un triple (60-49, a 7’03’’ para el final).

Aunque los castellonenses tuvieron unos minutos de inspiración (60-53), la solidez del Covirán y un nuevo triple de Josep Pérez fueron suficientes para poner el partido de cara. Sólo un desaguisado podía evitar el triunfo. No ocurrió y la bocina puso música a la decimoquinta victoria de los de Pin.

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