Covirán Granada-CB Prat | Leb Oro Obligación cumplida

  • El cuadro dirigido por Pablo Pin se toma el enfrentamiento muy en serio y somete con autoridad al colista

  • El empate a dos, una anécdota en una contienda muy desigual

Sergio Olmos machaca el aro del conjunto catalán. Sergio Olmos machaca el aro del conjunto catalán.

Sergio Olmos machaca el aro del conjunto catalán. / Álex Cámara (Granada)

La plantilla del Covirán Granada se puede ir tranquila a celebrar el Día de Navidad. Y no sólo por la victoria cosechada ayer ante el colista, sino por el devenir del equipo desde que comenzó la temporada.

El equipo que dirige Pablo Pin hizo honor a la lógica y se deshizo del CB Prat para sumar la que ya es su octava victoria, con lo que, a falta de un partido por disputar en 2018, se garantiza terminar el año con un saldo positivo en la tabla de clasificación así como con buenas vibraciones de cara a lo que resta de competición.

Hay partidos que se a priori se catalogan como un trámite, como es el caso, pero los trámites hay que cumplirlos. La victoria ante los catalanes era obligada dada la situación de unos y otros y los granadinos cumplieron con su deber.

David Iriarte anota dos puntos más para el Covirán David Iriarte anota dos puntos más para el Covirán

David Iriarte anota dos puntos más para el Covirán / Álex Cámara (Granada)

El encuentro ante los catalanes apenas tuvo más historia que el tiempo que tardó el cuadro local en poner la primera diferencia seria en el electrónico. Fueron 15 minutos cuando el choque se encauzó para los locales, que en el tiempo restante mantuvieron la tensión necesaria, a pesar de algunas lógicas lagunas provocadas por la debilidad del rival, para incrementar su renta de forma continua hasta el final mismo del partido.

Los jugadores del Covirán salieron dispuestos a no dejarse sorprender. Con Alo Marín, De Cobos fue el primer encargado de no dejar hacer a la principal amenaza del cuadro visitantes, el letón Kristaps Gluditis, al que apenas se dejó maniobrar en todo el partido.

El empate a dos fue una anécdota. Pocos minutos después los locales ya mandaban por ocho puntos (10-2). Pero la falta de acierto en tiros relativamente cómodos permitió al Prat endosar un 0-5 que evitó que los locales despegaran a las primeras de cambio. Pin movió el banquillo –salieron Josep Pérez y Manu Rodríguez– y Guille Rubio tomó la iniciativa en la zona.

Pero el primer cuarto siguió transcurriendo por inercia hasta que en los últimos compases y 2+1 de Bortolussi y un triple de Manu Rodríguez propiciaron que el Covirán recuperara la ventaja de ocho puntos a la conclusión de los primeros diez minutos del encuentro: 22-14.

A solventar

Los granadinos salieron como un tiro en el siguiente acto y en minuto y medio endosaron un parcial de 5-0. La concentración en el rebote permitió meter una velocidad más en la transición, lo que dio sus frutos (27-14, 11’40’’).

Los catalanes, poco acertados, tardaron dos minutos y medio en anotar en un cuarto que pasó casi como un suspiro entre errores y algunos empujones al marcador por parte de los hombres de Pin. Un contraataque culminado por Bortolussi mediado el acto puso la primera ventaja seria en los guarismos (31-17).

Todos los jugadores del cuadro local sumaron puntos durante el encuentro

Tras el lógico tiempo muerto solicitado por el técnico visitante, que veía como a su equipo el aro local se le había puesto en contra, el partido continuó por los derroteros en los que llevaba tiempo instalado, aunque en los últimos compases los visitantes empezaron a ver ‘portería’, mientras que la pista contraria Wright, que se deshizo por reivindicarse, mantuvo el juego ofensivo de los nazaríes con cinco puntos consecutivos. Así, con intercambio de canastas se llegó al descanso con un marcador claro para los intereses de los dueños del Palacio: 38-24.

Fulminante

No salieron muy finos los de Pin en la reanudación, que vieron como sus invitados ponían su desventaja por debajo de los diez puntos. Pero esta circunstancia duró lo que tardó el Covirán en poner la intensidad necesaria, sobre todo en defensa.

La superioridad en el rebote por parte de los locales fue abrumadora

Un triple de y una posterior entrada a canasta, ambas acciones protagonizadas por Alo Marín, supuso la máxima ventaja hasta entonces (52-34, 26’). Luego, el escolta nazarí sumó las siguientes dos canastas del Covirán para cerrar una retahíla de nueve puntos consecutivos. El partido ya estaba visto para sentencia.

Josep Pérez, en una acción de ataque Josep Pérez, en una acción de ataque

Josep Pérez, en una acción de ataque / Álex Cámara (Granada)

Sin levantar el pie

Con un contundente 61-37 comenzó un último cuarto en el que se vio dos caras muy diferentes: por un lado la de un equipo dispuesto a culminar su particular homenaje a la intensidad puesta durante todo el encuentro, y por otro, la de un rival descompuesto por sus propias limitaciones pero que al menos intentó llegar hasta el final con la cabeza alta.

Entre olas en las gradas sonó el bocinazo final.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios