Protagonistas en la acción decisiva
Una pérdida en el centro del campo del lateral italiano terminó con una contra y el tanto del empate españolista El paraguayo buscó constantemente las diagonales desde la derecha
Una pérdida con el equipo saliendo, una contra, un centro y un gol en propia puerta. Así se podría resumir cómo el Granada CF dejó ayer escapar dos puntos en un partido en el que jugó más de una hora con un hombre menos. Una acción que puede costar muy cara, que dejó fríos a los seguidores rojiblancos y en la que los protagonistas, al margen de Miguel Lopes, que tuvo la mala fortuna de introducir el esférico en su portería, fueron Cristiano Biraghi y Hernán Pérez aunque por distintos motivos. Ambos se vieron las caras en no pocas ocasiones a lo largo del choque aunque con la salida de Burgui el extremo paraguayo abandonó la derecha para darle amplitud a su equipo en la izquierda.
Pero el duelo entre ambos jugadores estuvo condicionado por la expulsión de David Barral a los 27 minutos de partido. Y es que hasta ese instante, Cristiano Biraghi se atrevió a hacer trabajar a su par defensivamente. Aunque no fueron subidas al ataque con demasiada convicción, para variar, al menos sí obligó al paraguayo a tener que ayudar a Javi López atrás evitando así el dos contra uno con Success.
Si por algo destacó el desequilibrante jugador sudamericano fue por su movilidad en ataque. Al ex del Villarreal se le vio en todas las partes del frente de ataque. Su velocidad y potencia lo aprovechó para meterse por dentro ayudando a Gerard Moreno y tratando de aprovechar la calidad en el último pase de Marcos Asensio. Numerosas diagonales sembrando dudas en la zaga local que tuvo que estar muy pendiente de los movimientos de un futbolista que con espacios hizo mucho daño.
Con uno menos sobre el campo, Biraghi tenía muy claro que la línea de cuatro tenía que mantener su posición. Esto hizo que pisara lo justo campo contrario y más con el marcador a favor y un hombre menos. Galca era consciente que uno de los problemas del italiano era su espalda, de ahí que no fueron pocas las ocasiones en las que los centrales del Espanyol lanzaron en largo tratando de aprovechar el espacio en busca de Hernán Pérez, en especial por parte Álvaro. Un aspecto que debe mejorar y mucho el jugador cedido por el Inter de Milán que tantos quebraderos de cabeza ha dado a Sandoval y ahora a José González.
En el primer acto si hubo un jugador que llevó el peligro del ataque catalán, ese fue Hernán Pérez. Fue protagonista con un centro al corazón del área que despejó Rubén Pérez con muchos problemas y acudió al remate tras un gran error defensivo rojiblanco llevándose un rodillazo en el costado de Andrés Fernández. Pero fue un posible penalti la acción que pudo cambiar el partido. El '17' blanquiazul se metió entre Lombán y Ricardo Costa y cuando encaraba al guardameta local, el central portugués lo agarró y desequilibró en carrera. González González pudo pitar penalti y no hubiera extrañado a nadie, pero con la expulsión de Barral se le habría complicado el choque en exceso y no se atrevió a señalarlo.
En la segunda mitad Pérez actuó mucho más por dentro, dejando toda la banda a Javi López y buscando las incorporaciones en diagonal. Esto generó dudas en el lateral italiano, que no sabía por momentos a quien cubrir. Pero la salida del campo de Burgui provocó que apenas se volvieran a ver salvo en un duelo del que salió vencedor el rojiblanco que incluso le costó la amarilla al jugador visitante.
Sin embargo, en la izquierda fue cuando se vio la mejor versión de Hernán. Más desequilibrante, le creó muchos problemas a Miguel Lopes, intentó el centro en varias ocasiones hasta que llegó la jugada que dejó compuesto y sin novio a la afición local. Una absurda pérdida de Biraghi con el equipo saliendo por querer hacer cosas que no se corresponden con su calidad. Esto propició un contragolpe que terminó con un centro del extremo españolista que rebotó en Lopes y despistó a Andrés Fernández, que nada pudo hacer para evitar el tanto del empate. Y es que, Manolete si no sabes torear 'pá' que te metes.
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