El Universidad de Granada se complica el ascenso directo a División de Honor B de rugby

Rugby

Davilillo corre por su vida para anotar el ensayo del 22-26
Davilillo corre por su vida para anotar el ensayo del 22-26 / Antonio L. Juárez / Photographerssports

Lo intentó pero la lógica del rugby acabó por imponerse en Fuentenueva, donde el Atlético Portuense dio un paso casi definitivo al ascenso a División de Honor B a costa de un Universidad de Granada que luchó, rindió incluso por encima de lo que se le podía pedir, y que vendió muy cara su derrota. El 27-40 final deja casi imposible el billete hacia la segunda categoría nacional a los chicos de Goofy, que tendrían que ganar por más de 13 puntos (dos ensayos transformados) la próxima semana en el Puerto de Santa María para remontar la eliminatoria y evitar la promoción contra el penúltimo de DHB, el Marbella. El panorama no es muy halagüeño ya que los granadinos no han podido ganar aún este año a los gaditanos.

Pero pese a estar muy difícil el ascenso por la vía rápida, del partido se pueden sacar muchas conclusiones. De un lado, el gran trabajo del Universidad, excelso para este nivel, con un manejo del juego a la mano, la transmisión del oval, la verticalidad y el dinamismo. Esta fue la receta para que los arlequinados estuvieran durante muchos minutos al frente del marcador, reponiéndose al ensayo inicial de los visitantes y forzando muchos golpes de castigo que Franco Scaldaferri convertía en puntos gracias a una diestra potente y mágica.

El uruguayo acabó la primera parte con cuatro golpes de castigo convertidos, uno de ellos de larga distancia, aunque no pudo convertir el ensayo en la esquina derecha del ataque posado por el zaguero Manu Rodríguez a los 9 minutos de juego.

Mientras duró el físico, el Universidad jugó como quiso, puso en muchos problemas a la defensa del Portuense que tenía que recurrir a infracciones para frenar el vendaval ofensivo del Universidad. Pero fue precisamente el factor físico el que decantó luego la balanza. Y esa es la otra conclusión del partido: al ‘Uni’ aún le faltan años y ‘kilos’ para alcanzar el punto de madurez que le dé el salto hacia la DHB.

Ya antes del descanso el equipo daba muestras de bajar la velocidad del juego a la vez que aumentaba la intensidad en los contactos del Portuense. Esto fue lo que hizo que a los 35 ensayaran en la segunda oportunidad en la que jugaban cerca de la zona de marca local. Tras el intervalo, al que se llegó 17-12, los gaditanos castigaron más al ‘Uni’, que se empezó a encontrar más incómodo ante la presión en la salida de atrás.

El Portuense volteó el marcador con dos ensayos transformados y el ‘Uni’ comenzaba a resquebrajarse, pero dos golpes de fortuna encontrados gracias al trabajo incansable del equipo le dieron una nueva vida a los arlequinados. Un robo de Davilillo, que corrió más que en toda su vida, y una patada alta desde la defensa que, tras varios picks, convirtió bajo palos Lamberto, colocaron a los de casa por delante (27-26, 60’).

Pero el giro de guión no cambió el argumento del partido. El Portuense supo encontrar su momento y la vía para desarbolar al final al ‘Uni’. Más contactos, más jugadores locales involucrados en ellos, y superioridades por las alas que terminaron con dos ensayos más de los visitantes para el aplauso de los casi 400 aficionados que se citaron en el Templo de Fuentenueva.

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