Valladolid-Covirán | Crónica

Al Covirán se le resiste la zona alta

  • Los de Pablo Pin caen en Valladolid en un duelo en el que siempre fueron a remolque

Guillem Rubio volvió a ser el jugador más regular del Covirán en Valladolid. Guillem Rubio volvió a ser el jugador más regular del Covirán en Valladolid.

Guillem Rubio volvió a ser el jugador más regular del Covirán en Valladolid. / PHOTOGRAPHERSSPORT

El Covirán Granada sumó en el mítico Pisuerga de Valladolid su quinta derrota (80-70) de la temporada ante un Carramimbre muy serio que en todo momento impuso su ritmo. Los de Pablo Pin fueron incapaces de romper el partido y eso que en la primera parte se les puso muy fácil, ya que los pívots del rival Aboubacar, Haynes y De la Fuente se cargaron de faltas.

El conjunto nazarí salió enchufado y las primeras ventajas fueron suyas. Un triple de Pardina y una canasta de Rubio les concedió una ventaja de 0-5 que fueron administrando en los primeros minutos. Sin embargo, Gantt tomó el mando de las acciones en el bando local y el primer cuarto se convirtió en un mano a mano anotador. Wright no estaba acertado en lanzamientos fáciles debajo del aro, lo que permitió al Carramimbre ponerse por delante por primera vez.

Igualado

El intercambio de canastas entre los dos equipos fue una constante y ninguno de los dos lograba tomar ventajas en el marcador. La salida al campo de Álex Reyes y Haynes dio oxígeno al equipo local. El primer cuarto acabó con un igualado 20-16 y con todo por decidir.

Devin Wright trata de buscar el aro ante Boubacar. Devin Wright trata de buscar el aro ante Boubacar.

Devin Wright trata de buscar el aro ante Boubacar. / PHOTOGRAPHERSSPORT

En el segundo parcial comenzaron a verse las carencias del equipo granadino. Reyes hizo mucho daño desde el perímetro y robando balones, mientras que cuando el equipo se abría, desde la pintura Haynes anotaba con facilidad. El Carramimbre obtuvo siete puntos de diferencia (27-20) que provocó que Pablo Pin tuviera que pedir su primer tiempo muerto. De nada sirvió pues un error en el lanzamiento y un nuevo acierto de Reyes provocó que la diferencia se fuera a los diez puntos (30-20).

Atascados

La defensa programada por el técnico local Paco García se le atragantaba una y otra vez mientras que Reyes continuaba con su recital en ataque. Sin embargo, el exigente nivel de faltas señalado por el trío arbitral provocó que los tres pívots locales, Aboubacar, De la Fuente y Haynes, sumaran antes del descanso cuatro y tres faltas, respectivamente. Eso cambió por completo el partido al quedarse Valladolid sin centímetros. El Covirán sabía lo que tenía que hacer: apostar por el juego interior. El público del Polideportivo Pisuerga clamó contra un arbitraje que consideraba poco objetivo.

Los rojinegros no supieron aprovechar las faltas de sus jugadores interiores

Pese a ello, el conjunto de Pin fue incapaz de mejorar en defensa y los ‘bajitos’ vallisoletanos mantenían su ventaja. Otro tiempo muerto visitante intentó cambiar una dirección que seguía soplando a favor de los locales (41-31). En 30 segundos se solucionaron los problemas con dos triples, curiosamente en la zona más fuerte del rival, que recortaron la distancia hasta los cuatro puntos (41-37).

Tras el descanso

El tercer cuarto siguió por los mismos derroteros. Los granadinos intentaron hacer daño gracias al buen hacer de Guillem Rubio. Sobre él partía el juego tanto interior como exterior. Así se consiguió que la distancia en el marcador fuera mínima aunque las ‘ardillas’ seguían llevando el mando en el marcador. Las ideas seguían sin estar claras en un Covirán que vivió del lanzamiento de tres de Pardina. Por su parte, el Carramimbre se aprovechó de los lanzamientos largos para coger rebotes y tener segundas oportunidades. Al final del tercer cuarto, el 66-58 dejó el choque en el aire, aunque la actitud tendría que cambiar mucho.

Sin opciones

El último cuarto arrancó con buenas sensaciones. El acierto de Olmos bajo el aro permitió acercarse hasta los cinco puntos pero dos nuevos ataques sin ideas hicieron imposible asaltar la cancha de Pisuerga. Al final, la ventaja incluso aumentó hasta los diez puntos.

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