La comodidad llega en inferioridad numérica
granada cf | espanyol
González mantiene el 1-4-4-2, que pasa a 1-4-4-1 tras la roja a Barral
Dice una ley periodística no escrita que algún medio acertara cuando el día previo al partido lanzan diferentes alineaciones de su equipo pero que si todos coinciden en el mismo once, el entrenador seguro que forma con uno diferente. Pese a la posibilidad de jugar con un solo delantero aprovechando la baja de Peñaranda, toda la 'canallesca' teníamos medio claro conforme se acercaba el choque que José González iba a apostar por Barral para reemplazar al venezolano, baja por sanción, que Fran Rico iba a volver a la titularidad y que el resto iba a seguir igual. No fallamos en uno, sino en dos. El técnico no alteró su 1-4-4-2, con Barral acompañando a El Arabi arriba, pero sorprendió volviendo a dejar a Fran Rico en el banco y apostando por Rubén Pérez, pese a su mal partido ante el Betis; y sustituyendo a Babin, que pagó caro su error en la marca de N'Diaye en el 1-0 bético, por Lombán. La idea parecía clara: como el Espanyol, a priori, no va a venir a encerrarse, González prefería reforzar el doble pivote para ganar la pelea de la medular y que fuesen los cuatro de más adelante, con Rochina de nuevo partiendo desde banda, los que se buscaran las ocasiones.
FALTA DE FLUIDEZ
Como era previsible, el Granada tuvo muchos problemas con el balón en los pies. El Espanyol no se metió atrás, como sí hicieron otros equipos que visitaron Los Cármenes, pero el equipo estuvo demasiado espeso y poco fluido cuando de construir en ataque se trataba. La movilidad de El Arabi era casi lo único que daba opción de avanzar, con balones que en muchas ocasiones partían de los centrales, sin pasar por la media. Rochina estuvo demasiado anclado en su banda, yéndose en pocas ocasiones al centro, y los laterales apenas profundizaron.
LA EXPULSIÓN
En esas estaba el encuentro, con el nerviosismo empezando a cundir en gradas, banquillo y terreno de juego a partes iguales, cuando Barral tuvo un cruce de cables. Es la única explicación lógica para comprender que con una cartulina amarilla, que ya de por sí era prescindible, soltara el codo a un contrario en una disputa y dejara a su equipo con diez. González no varió nada. Mantuvo el mismo dibujo pero con un solo hombre arriba: 1-4-4-1. Lo que sí varió fue la tónica del choque. El dominio había sido hasta entonces alterno y desde la media hora de juego pasó a ser del Espanyol. Afortunadamente, una de las pocas veces que Rochina abandonó su banda izquierda fue en la acción del gol poco antes del intermedio
BUENA REANUDACIÓN
La segunda parte corroboró lo que se había visto en el tramo final de la primera: que el Granada se encontraba mucho más cómodo dejando llevar la iniciativa al rival, bien arropado atrás y saliendo con velocidad siempre que fuese posible, con los jugadores de arriba, especialmente Rochina, interpretando muy bien su papel.
LOS CAMBIOS
No agotó José González las sustituciones de las que disponía, y no alteró nada su esquema con las dos que realizó. Edgar reemplazó a un Success que cada vez iba menos para atrás, dando la entrada de Edgar más capacidad defensiva al equipo por la izquierda. Ya en el tiempo añadido, entró Krhin por un fundido Rochina, lo que llevó a Dux en los compases finales del choque a la derecha. Los tres medio centros con los que acabó el Granada en el campo hicieron un gran esfuerzo para cerrar huecos y ayudar a sus compañeros siempre. También fue destacada la labor de los dos centrales, Lombán y Ricardo Costa, muy bien situados y ganando la partido a sus pares. Una pena el empate final.
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