Covirán Granada-Huesca | LEB Oro La conjura de un equipo

  • El Covirán Granada se sobrepone a las adversidades y deleita con un partidazo

  • El juego de conjunto y un inmenso Carlos Corts pasan por encima del Huesca

Resumen del partido.

El Covirán Granada merece estar en los play off. Los jugadores y el cuerpo técnico han de hacerse este regalo. Si en lo que va de temporada han hecho méritos de sobra, lo que se vio ayer en el Palacio fue la conjura de todo un equipo ante la adversidad.

Tres bajas como las de Alo Marín, Bortolussi y la añadida Sergio Olmos –el pívot, con una fascitis plantar, estará de baja un mes– y un rival como el del Huesca eran suficientes excusas para justificar una posible derrota.

Pero todos los saltaron al parqué dieron lo mejor de sí. Grandes en defensa, increíbles en ataque, equilibrados en todo, incansables en el sacrificio, mentalizados en la intensidad y hasta deliciosos en el juego.

Con estos condimentos, los de Pablo Pin pasaron por encima de un Huesca que tras lo ocurrido en un igualado primer cuarto ni se imaginaba lo que se le iba a venir encima.

Carlos Corts fue el mejor del encuentro Carlos Corts fue el mejor del encuentro

Carlos Corts fue el mejor del encuentro / Carlos Gil (Granada)

El conjunto rojinegro ofreció el que ha sido su mejor partido de la temporada. En cada momento supo lo que hacer y sobre la base de su más que trabajada defensa atacó con soltura y ofreció un recital de acierto. Todos se pusieron en mono de trabajo en un partido en el que destacó un Carlos Corts inconmensurable.

Puesta en escena

Guille Rubio trabajó a destajo. Guille Rubio trabajó a destajo.

Guille Rubio trabajó a destajo. / Carlos Gil (Granada)

Devin Wright, titular obligado, asumió tal responsabilidad pronto y fue el que inauguró el electrónico de un partido que se había complicado antes de empezar. No empezó fino el Covirán en ataque. Tampoco los oscenses.

Fueron las defensas la que marcaron el ritmo del marcador, que mediado el acto inicial reflejaba un mínimo movimiento (7-5). Poco más se movió hasta que, para complicar más la situación, Manu Rodríguez vio la segunda personal. Y lo hizo sobre un intento de tres de Opong, que no falló desde la línea de tiros libres para poner por delante a los suyos (9-12, 8’).

Pin movió el banquillo para administrar a los pupilos. Los triples de Pardina y Corts, en dos ocasiones, hicieron que el Covirán retomara el mando al final del primer cuarto: 18-16.

Fuego a discreción

Precisamente, dos triples firmados por los mismos protagonistas fueron la tarjeta de presentación de un segundo cuarto que fue un compendio de juego equilibrado en las dos pistas y una demostración de carácter y sacrificio.

La consiguiente ventaja de ocho puntos (24-16) obligó a Guillermo Arenas a solicitar tiempo muerto. A la vuelta, un triple más, esta vez salido de la muñeca del ‘tocado’ Josep Pérez (27-16, 12’).

Estos momentos de eficacia ofensiva estuvieron aderezados por el habitual trabajo defensivo de los locales que, conscientes de la superioridad en centímetros del Huesca, incrementaron la concentración para cerrar los rechaces.

Conato de reacción

Los visitantes tardaron casi cuatro minutos en anotar en el segundo cuarto. Fue antes del cuarto triple consecutivo de los nazaríes, obra de De Cobos. El base, en el siguiente ataque, puso la diferencia en 14 puntos (32-18).

Los locales se fueron en el marcador con cuatro triples seguidos al inicio del segundo acto

El Huesca aprovechó una antideportiva a Almazán para intentar convencerse de que podía reaccionar. Esta vez fue Pin el que paró el encuentro (35-25, a 3'19'' para el descanso). La presencia de Corts sirvió de nuevo para que el Covirán retomara su ritmo y llegara al intermedio trece arriba: 44-31.

La reanudación, espectacular

El primer minuto y medio del tercer cuarto fue para enmarcar. Robos de balón, velocidad en ataque y puntería. La ecuación se resolvió con un parcial de 7-0 que puso la ventaja local en la veintena (51-31).

A partir de entonces se trataba de administrar la diferencia y las fuerzas. De primeras no se aprovechó en ataque, con varias precipitaciones, el gran trabajo defensivo para destrozar a los oscenses, que con tiro exterior evitaron irse del partido (52-37, 25’).

Devin Wright ofreció su mejor versión Devin Wright ofreció su mejor versión

Devin Wright ofreció su mejor versión / Carlos Gil (Granada)

Los locales podían perder la concentración por algún instante, pero no la intensidad. En la retaguardia siguieron mostrándose corajudos ante la altura visitante y en ataque el mensaje era claro: mover el balón hasta encontrar la mejor opción. Iriarte se bastó para firmar un 6-0 que volvió a poner bonito el marcador (59-39). Los últimos minutos del tercer acto se jugó con inteligencia ante un rival metido en bonus. Y desde los tiros libres se mantuvo al Huesca a raya.

La guinda

Con 66-44 comenzó el último cuarto en el que había que había que rubricar un partido que ya se había hecho acreedor al calificativo de extraordinario.

Pin estaba decidido a no regalar nada y bastó un parcial de 2-5 para pedir tiempo muerto. Y además puso en pista a Corts para que culminara su mejor encuentro como nazarí. Y lo primero que hizo el granadino fue meter otro triple.

La alegría del banquillo ante el espectáculo que se veía en la pista La alegría del banquillo ante el espectáculo que se veía en la pista

La alegría del banquillo ante el espectáculo que se veía en la pista / Carlos Gil (Granada)

Otro lanzamiento desde más allá de la línea de 6,75 de Manu Rodríguez certificó que los últimos cinco minutos iban a ser de la basura, un sustantivo que no merece ser la última palabra de la crónica de un partido que fue un espectáculo de gran BA-LON-CES-TO.

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