Covirán-Lleida | Crónica y resultado La defensa permite cortar la racha negativa del Covirán Granada

  • El conjunto de Pablo Pin suma un nuevo triunfo tras pasar por encima del Força Lleida, que no pudo romper al solidez rojinegra

  • Earl Watson, mejor jugador de encuentro, con un total de 16 puntos y otros tantos rebotes

Watson machacó el aro en varias ocasiones, levantando con sus mates el Palacio de Deportes. Watson machacó el aro en varias ocasiones, levantando con sus mates el Palacio de Deportes.

Watson machacó el aro en varias ocasiones, levantando con sus mates el Palacio de Deportes. / Carlos Gil

Había que ganar y se ganó. Era una cita para el Covirán Granada que tenía que sacar adelante fuese como fuese. Pero si encima se logra dando espectáculo, pasando por encima de tu rival y con la aportación de todos y cada uno de los doce componentes de la plantilla, la felicidad para Pablo Pin y los suyos no pudo ser mayor. Se rompió la racha negativa de cuatro derrotas seguidas con una victoria que debe otorgar confianza para el futuro (86-47). Los rojinegros vuelven a sonreír.

Obligados a mandar en el choque, arrancaron bien los rojinegros. Con un buen nivel defensivo, que se mantuvo durante todo el choque, los de Pin estuvieron muy fluidos en ataque, ante un rival al que el perímetro no le funcionó en los primeros diez minutos. El uno de ocho en triples fue una rémora para los ilerdenses, que no pudieron parar a los dos únicos jugadores que anotaron por parte del Covirán, que fueron Josep Pérez y Earl Watson, con seis puntos cada uno, llegando los del base valenciano tras dos triples consecutivos. El buen inicio se tradujo en un 10-2 que obligó a Jorge Serna, técnico del Força Lleida, a parar el choque a 5:30 del final del cuarto.

Mal porcentaje

Una decisión que le sentó bien a su equipo, que ajustó en defensa y tras un parcial de 0-7 se metió en el partido. Cuatro minutos tardaron los nazaríes en volver anotar, que en tiros de dos no estuvieron nada acertados (25%). Pero la mala noticia en este periodo fue el susto de Joan Pardina, que en su intento por pelear por un rebote ofensivo, cayó con su zona lumbar, la que le ha tenido apartado de las canchas recientemente, y que le obligó a salir en camilla en dirección al vestuario. Posteriormente volvería al banquillo y salió de inicio en la segunda parte. Gracias al dominio en el rebote de Watson, se logró terminar el acto un punto arriba (12-10).

La aportación de los doce jugadores que saltaron a la cancha, clave para el triunfo

La defensa había funcionado pero era en pista delantera donde existía margen de mejora. Y los de Pin lo lograron comenzando el segundo cuarto con un triple de Alo Marín. Un parcial de 8-0 pero, sobre todo, la aportación de Corts y Olmos, obligó de nuevo al banquillo catalán a parar la sangría. Un déjà vu que permitió a Pin rotar sin bajar el nivel defensivo. Con Rubio algo desesperado en ataque, los visitantes fueron, poco a poco, recortando distancias hasta situarse a ocho puntos (30-22), lo que hizo que Pin pidiera tiempo muerto. Tras el mismo, se pasó a un festival de triples por parte de ambos contendientes hasta que Guille Rubio, al fin, anotó una canasta que dejó a su equipo nueve arriba justo antes del descanso.

Manu Rodríguez terminó de romper el partido en el último cuarto con sus triples. Manu Rodríguez terminó de romper el partido en el último cuarto con sus triples.

Manu Rodríguez terminó de romper el partido en el último cuarto con sus triples. / Carlos Gil

Tras el paso por vestuarios, la dinámica terminó siendo similar. Aunque fue Lleida el que arrancó el tercer periodo con un triple de Agustí Sans que dejó la renta en tan sólo seis puntos. Fue espejismo, porque los rojinegros, en menos de cinco minutos, pusieron la directa. Dos mates de Earl Watson, el mejor en el Palacio de Deportes, y dos triples por medio de Carlos de Cobos y Pardina, que hizo que se levantase la instalación del Zaidín que no esperaba que volviera a jugar, permitió alcanzar los quince puntos de renta tras un parcial de 10-1. A tirones, los de Pin volvían a mandar con suficiencia. Stutz, el mejor jugador ilerdense hasta la jornada de ayer, estaba muy bien controlado con constantes ayudas y una defensa asfixiante que le hizo estar muy incómodo en la cancha aunque terminó con 14 puntos.

Intensidad

La renta llegó a los 19 puntos (49-30) pero como sucedió en los cuartos anteriores, el acierto en ataque fue menguando, lo que aprovecharon los de Serna para ir recortando puntos, principalmente, desde la línea de tiros libres. Trece puntos arriba en el electrónico que daban cierta tranquilidad, aunque el choque no estaba sentenciando viendo las lagunas de concentración por las que el Covirán pasa a menudo en un mismo partido. Lo mejor, una vez más, era la intensidad atrás, el principal patrimonio de los nazaríes que salió a relucir justo cuando el aro parecía cerrarse para los locales.

Sólidos

Pero era el día de romper la peor racha de la historia de los granadinos y no lo desaprovecharon. Y ello fue gracias a los enormes últimos diez minutos que realizaron. Los catalanes no sabían cómo hincarle el diente a su rival, muy sólido en su zona. Un último parcial en el que los rojinegros se desmelenaron. Liderados por Sergio Olmos, que en su regreso cuajó un gran encuentro sobre todo en intimidación, poco a poco la brecha fue aumentando ante que el Força Lleida comenzó a bajar los brazos como consecuencia del dominio en todas las facetas del juego nazarí.

El acierto en ataque en el último cuarto permite lograr la victoria más holgada

Con apenas un minuto de margen, el entrenador visitante solicitó dos tiempos muertos tratando de frenar el ritmo anotador de los Pin. Pero fue imposible pues se habían desatado y, si no anotaban a la primera, capturaban el rebote (46 capturas por 32 al término del choque) por lo que tenían segundas opciones. Todos aportaban pero eran Watson y Alo Marín, junto a Manu Rodríguez desde el perímetro, los que terminaron por romper el duelo. Nada menos que 37 puntos anotó el Covirán en los últimos diez minutos logrando su máxima renta justo para cerrar el marcador. Ya llueve menos.

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