El filial cae y entra en barrena
granada b | marbella fc
El golazo inicial de Clifford, no basta para puntuar ante un Marbella más pragmático que vistoso El 'B' se aleja del 'play off' y mira hacia abajo
ÁRBITRO: Arias Madrid (ceutí) Poco acertado en jugadas que podían entrañar peligro de cara al marco del Marbella.
TARJETAS: Amarillas Pol Llonch (64'), Luis Suárez (65') y Sulayman (83').
GOLES: 1-0 (2') Clifford El ghanés coloca a la perfección una falta desde la frontal nada más empezar el partido. 1-1 (21') Marcos Un error en cadena de la defensa propicia un primer remate de Kike que remacha el zaguero completamente solo en el segundo palo. 1-2 (52') Kike Márquez Jugada personal por la derecha y chut cruzado que entra tras pegar en el poste.
INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la décima jornada del Grupo IV de Segunda División B, disputado en la Ciudad Deportiva Diputación ante unos 500 espectadores. El duelo lo presenciaron el director deportivo del Granada CF, Javier Torralbo 'Piru'; Lucas Alcaraz y Sergi Samper.
A este paso, el Marbella FC volverá a visitar Granada la próxima temporada... en Segunda, y para medirse al primer equipo. Ojalá el tiempo lo evite, pero al ritmo que van ambos, muchos cronistas podrán reseñar en sus previas que se enfrentan el equipo más efectivo del curso anterior en Segunda B contra el más inocente de Primera. Porque sí, el conjunto dirigido por Mehdi Nafti -con su segundo de a bordo, Pepe Bermúdez, ayer en el banquillo- puede presumir de haber hecho 27 puntos de 30 posibles. Sin embargo, al menos ayer, no demostró un nivel competitivo o futbolístico que esté fuera de lo común. Como explicaría Lluís Planagumà más tarde en rueda de prensa, en el fútbol los puntos no se merecen, se consiguen. Y este Granada B, últimamente, merece mucho pero no consigue nada.
Ayer, más de lo mismo. Ni siquiera la maestría con la que Clifford abrió el marcador en el minuto 2 pudo impedir un desenlace que se empezaba a intuir cuando, por ejemplo, Pervis Estupiñán intentaba sacar un balón jugado y terminaba regalando la posesión. O cuando la banda derecha quedaba desguarnecida sin las incorporaciones de un Gabriel Corozo que entró en el 80' con escaso margen de maniobra para cambiar el sino del choque. O quizás cuando Luis Suárez descargaba toda su rabia, pelotazo al aire incluido, por decisiones del colegiado discutibles pero probablemente acertadas, mientras no se reprochaba fallar un mano a mano solo ante el portero.
Situaciones, todas ellas, que pudo presenciar desde la grada de la indecente para la Segunda B Ciudad Deportiva de Armilla el director deportivo del Granada CF, Javier Torralbo 'Piru', y el mismísimo míster del primer equipo, Lucas Alcaraz. El filial salió dispuesto a hacer olvidar los errores puntuales que le privaron de llevarse algo de Cartagena. Tras el tanto de Clifford, y con un Tomás muy incisivo por la banda izquierda en los primeros cuarenta y cinco minutos, los de Planagumà parecían controlar el partido. Nada más lejos de la realidad. En el primer desbarajuste de la defensa rojiblanca, el Marbella penalizó. Si a un equipo que gana el noventa por ciento de los partidos por un solo gol -o dicho de otra manera, rentabilizando al máximo sus llegadas y minimizando los riesgos defensivos- le dejas tirar, es muy probable que marque. Si encima permites que se quede un hombre rezagado en el segundo palo para empujarla, el tanto sube al marcador casi con total seguridad.
Eso pasó en el 21', cuando disparó en semifallo Kike Márquez y rubricó la jugada Marcos. Y a partir de ahí hubo alternativas en un encuentro que empezaba otra vez. Se lo pudo llevar uno o se lo pudo llevar el otro. El filial llegó algo más en la primera mitad, pero el Marbella demostró más capacidad para madurar los partidos desde entonces hasta el final del encuentro. Y en la segunda llegó lo que se esperaba. El gol que definiría la contienda no se hizo esperar. Apenas siete minutos después de reanudarse el encuentro, otra vez Kike Márquez sacó el molde corporal con el que fabricó el primer tanto, para esta vez sí, dirigir perfectamente su lanzamiento sobre la portería de Pol Ballesté. Tocó el poste y entró para algarabía de los casi doscientos aficionados marbellíes presentes en Armilla.
Con un Granada B en el que sólo Hongla, Sulayman, Clifford y Tomás parecían ser capaces de mantener a flote la nave, un despeje del meta Guille Lara desde su propia área se marchó rozando el larguero del arco rojiblanco. Cosa de las inercias futbolísticas. El Marbella tuvo ocasiones para cerrar el partido. Ninguna de ellas se convirtió en el tercero, y el que sí que rozó el empate fue Marc Nierga, que había entrado en el 72' junto con Aly Mallé, en un reverso y posterior lanzamiento que escupió la madera. Al filial se le agotó el tiempo. El mismo que en diez jornadas lo ha situado décimo tercero con 11 puntos: a dos del descenso directo y a uno de la promoción por la permanencia. La de ascenso está ahora a siete.
Conviene alejarse de alarmismos. En primer lugar porque ascender no es una cuestión prioritaria y, en segundo, porque aún es demasiado pronto y hay mucho margen de maniobra para, al menos, merodear la zona alta de la tabla como en los cursos precedentes en los que el 'B' ha jugado en la división de bronce. Sí que es cierto que el hecho de que no haya continuidad en el juego no es buena señal. Ni que cada semana cambie el once pese a no haber lesionados. El ambiente enrarecido en el club por el primer equipo tampoco ayuda demasiado.
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