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De perros viejos y TMO's

  • Los jóvenes del Granada están a tiempo de disfrutar del uso de videoarbitraje en el fútbol.

Murillo, Fatau e Ilori, 21 años; Coeff, 22; Recio, 23; Brayan Angulo y Brahimi, 24; Nyom, 25... Y sin contar con los del filial. Mucha gente joven en puestos de importancia en este Granada CF, y que el lunes aprendieron una lección: cuando te juegas la permanencia hay que tener mucho cuidado con los perros viejos, como los del Levante. Por suerte, a todos ellos les queda en el mundo del fútbol unos diez años de carrera como mínimo.

Quizás en ese momento, en 2024 y si sigue existiendo el mundo, el fútbol esté tan evolucionado que habrá aceptado la tecnología para revisar y rearbitrar sobre la marcha los partidos, y que los del silbato, no sólo se ganen un respeto al que se le falta continuamente, si no que hagan de este deporte algo más justo. Vamos, eso que otros deportes llevan utilizando desde hace ya dos lustros.

No es país para jóvenes

En el mercado invernal, en el que el plantel perdió más efectivos que refuerzos arribaron, tan sólo se fichó a Tiago Ilori, central sin minutos en el Liverpool, insultantemente joven, pero talentoso y corpulento. Se fue Diakhaté, casi más por suponer un paquete de goma 2 en el vestuario que por sus dotes como jugador. El Granada sacó ayer una defensa con una media de edad de 23 años, que se enfrentó a un Levante con  cinco jugadores por encima de los 30 'palos' y una media de 29. "Esto es pa' listos", dicen los que hablan de fútbol. "Más sabe el diablo por viejo, que por diablo", reza el refrán popular. La conclusión es que el Granada llega a la recta final de la Liga jugándose la salvación con futbolistas muy jóvenes en las posiciones en las que la veteranía es un grado. Si el Levante no sufrió es porque los de Lucas parecían infantiles de primer año y los de Caparrós un juvenil de último. No se trata de dudar de la calidad de los Angulo, Murillo o Coeff, ni de lejos, pero ayer se demostró, sobre todo en la jugada del 0-1, que a estos les faltan tablas. Diop, 28 años, y David Navarro, 33, se fabricaron un gol de churro con sólo meter el cuerpo y ganar la posición. Diakhaté o Mainz, lo mismo hubieran hecho penalti, pero no les comen la tostada por bisoños. Supongo que Pina y Cordero tendrían eso controlado.

Fútbol y cintas de vídeo

¿A alguno de ustedes le resulta raro que un tenista pida el Ojo de Halcón para saber si ha ganado un punto en tenis? ¿O que unos jueces revisen las imágenes de un Fórmula 1 cometiendo una infracción y sancionándole con un stop and go? Son ejemplos del uso de la tecnología en el deporte, y que ayudan a los árbitros, lo que imparten justicia, a hacer de un partido o una carrera algo más justo. Es difícil que en jugadas que se deciden en décimas de segundo se pueda acertar o no. Los detractores del uso del vídeo o aparatos electrónicos en el fútbol aluden a que no se puede parar un partido cada vez que haya una polémica, que la moviola es la salsa de este deporte y que la tradición no lo permitiría. Pero es que  claro, llega el rugby, un deporte centenario, y resulta que el árbitro puede decidir sobre una acción importante con sólo mirar un vídeo. Cuando se trata de conceder un ensayo dudoso o expulsar a alguien, el del silbato le pide a un árbitro que está en una cabina (normalmente retirado y llamado TMO -Television Match Official-), que mire la jugada por la tele para ayudarle a tomar la decisión más correcta. Da un veredicto que han visto los espectadores y, así, todos contentos. Lo que hizo el lunes Álvarez Izquierdo se ve en multitud de deportes.

El problema es que el colegiado catalán revisó la jugada en el vídeo de su cabeza, y no mirando una pantalla, con el consecuente error en la decisión que birló un penalti que pudo ser decisivo a favor del Granada. Posdata: que ni pintada la entrevista de ayer en Marca a Jérôme Champagne, candidato a la presidencia de la FIFA, abogando por instaurar el TMO en fútbol. Dijo: "en los nuevos estadios, el único que no puede ver la jugada al instante es el que la tiene que ver: el árbitro. Es absurdo. Eso permite ver la jugada de manera inmediata y evitar errores. En diez segundos pueden comunicar al árbitro principal qué ha pasado". Amén.

Malagón

Eso es lo que le espera al Granada como el domingo no sea capaz de puntuar en La Rosaleda. Son las consecuencias de perder en casa, que tienes que buscar fuera lo que no has ganado ante los tuyos, y en Los Cármenes ha pasado eso demasiadas veces. El escenario que se pinta tras lo del Levante no mola nada, un "mal rollo, colega", que exclamaría Jesse Pinkman. Si los rojiblancos no ganan en Málaga, en la próxima visita al Zaidín del Barça el equipo de Alcaraz podría caer a los puestos de descenso como a Valladolid, Almería u Osasuna, por ese orden, les diera por lograr seis puntos. Salir de Málaga metidos en Malagón. Cuidadín.

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