Romeo firma en Otura una exhibición de líder y enciende la Vuelta a Andalucía
Vuelta Andalucía - Ruta del Sol
El joven corredor del Movistar se impone en solitario tras una etapa explosiva y se viste de amarillo en una jornada que devolvió el ciclismo grande al corazón del área metropolitana de Granada
Otura volvió a ser ciclismo. Volvió a ser gritos, banderas, nervios, bicicletas cruzando a toda velocidad y aficionados buscando el mejor hueco junto a las vallas para no perderse ni un segundo del desenlace. Este jueves, el municipio granadino recuperó el pulso de la Vuelta a Andalucía – Ruta del Sol con un final de etapa que fue mucho más que una llegada: fue una fiesta completa, de esas que dejan imágenes para el recuerdo y una sensación compartida de que, por fin, el deporte pudo ganarle la partida a las últimas semanas de lluvia incesante.
El día amaneció con un cielo limpio, casi agradecido, como si también quisiera formar parte del espectáculo. Y desde el mediodía, mucho antes de que apareciera el pelotón por las carreteras del área metropolitana, la meta ya era un hervidero. Familias enteras, grupos de amigos, ciclistas aficionados con sus maillots y niños encaramados a los hombros de sus padres llenaron el entorno con un ambiente que hacía tiempo que no se respiraba en Otura.
No era para menos: la Vuelta regresaba al municipio dos años después, y lo hacía con una segunda etapa corta pero endiablada, de esas que no dan tregua y obligan a correr con el cuchillo entre los dientes.
Y ahí, precisamente ahí, apareció el nombre propio del día: Iván Romeo.
El campeón de España, vallisoletano y una de las joyas más prometedoras del ciclismo nacional, firmó una victoria rotunda en Otura y se llevó el triunfo de etapa con un tiempo de 3 horas, 27 minutos y 12 segundos, un registro que ya forma parte de la historia reciente de la prueba andaluza. No fue una victoria al esprint ni un golpe de suerte: fue un triunfo de ambición, de piernas y de inteligencia.
Romeo, a sus 22 años, no solo levantó los brazos en meta, sino que además se enfundó el maillot amarillo de líder, arrebatándoselo al francés Christophe Laporte, ganador en la jornada anterior. Un cambio de mando que confirma lo que muchos ya intuían: la Vuelta está más abierta que nunca.
El recorrido entre Torrox-Costa y Otura, con apenas 138 kilómetros, fue una trampa perfecta. No había tiempo para acomodarse. Desde el inicio, la etapa prometía ser explosiva, con el Puerto de la Cabra como juez principal, una subida de primera categoría capaz de dinamitar cualquier estrategia y de convertir el día en una batalla de resistencia.
Tras ese muro, llegó lo peor: un final rompepiernas, con constantes subidas y bajadas, terreno de desgaste puro, donde el que flaquea un segundo lo paga caro. Y el tramo definitivo, con tendencia ascendente, terminó por seleccionar a los más fuertes. La carrera, como estaba escrito, se rompió. Y en esa fractura, Romeo encontró su momento.
A unos 80 kilómetros de la llegada, el corredor del Movistar Team se marchó por delante junto al noruego Andreas Leknessund. Dos nombres fuertes, dos ciclistas con motor y con ambición. Se entendieron, se midieron, se vigilaron… pero no dudaron.
La fuga fue cogiendo cuerpo, y el pelotón, consciente de la dureza del terreno, jugó con el margen sin permitir que se convirtiera en una sentencia definitiva. Sin embargo, el pulso real estaba delante. Y ahí Romeo fue creciendo.
A falta de dos kilómetros para la meta, cuando la carretera ya empezaba a exigir lo último, el español cambió el ritmo. Un ataque seco, sin titubeos. Leknessund intentó responder, pero no pudo. Romeo se marchó solo, con la fuerza de quien sabe que ese es el instante decisivo, y comenzó una cabalgada final que levantó a Otura entera. El noruego se quedó atrás, sin rendirse, pero viendo cómo el maillot azul y blanco del Movistar se alejaba hacia una victoria incontestable. Romeo entró en meta en solitario, celebrando con rabia contenida y con la sonrisa de quien vuelve a ganar donde ya sabe lo que es triunfar.
La victoria en Otura tiene un punto casi simbólico. Porque Romeo no ganaba desde junio, cuando se proclamó campeón de España… y lo hizo, curiosamente, también en la provincia de Granada. Como si este territorio tuviera algo especial para él, como si aquí encontrara siempre el impulso necesario para dar un salto más en su carrera.
Con este triunfo suma la cuarta victoria profesional de su trayectoria, una cifra que sigue creciendo a ritmo de promesa convertida en realidad. Ya el año pasado se dejó ver a nivel internacional imponiéndose en una etapa del Dauphiné, y ahora vuelve a firmar una actuación que lo coloca definitivamente en el escaparate del gran ciclismo europeo.
Entre la emoción del público, el alcalde de Otura, Nazario Montes, no escondía su orgullo por ver al municipio convertido en epicentro deportivo. “Para nosotros es una satisfacción enorme volver a acoger un final de etapa así”, señaló, destacando el impacto que tiene para el pueblo un evento de este calibre. Según explicó, el regreso de la Vuelta supone “un escaparate espectacular” y una oportunidad de situar a Otura como un referente del área metropolitana.
El alcalde insistió en el valor de la jornada no solo como promoción turística, sino como impulso social. “El deporte base es lo más importante”, subrayó al ver la cantidad de niños y jóvenes que se acercaron a disfrutar del evento. Para Montes, que Otura se vuelque con el ciclismo no es casualidad: es una apuesta consciente por un modelo de municipio activo y ligado al deporte.
También estuvo presente el diputado de Deportes, Eric Escobedo, quien recordó el compromiso de la Diputación con la Vuelta y con el ciclismo en general. Escobedo destacó la importancia de poder celebrar la etapa en condiciones perfectas después de semanas complicadas por la meteorología. “Hoy se ha dado todo para que esto salga al máximo”, señaló, poniendo en valor el buen tiempo y el atractivo de un recorrido que, con el Puerto de la Cabra, no dejó indiferente a nadie.
Además, resaltó el simbolismo de que Romeo, campeón nacional, brillara de nuevo en Granada. “Muy orgullosos de que termine aquí en Otura”, afirmó, reivindicando el apoyo de la institución provincial al deporte en todos sus niveles.
En ese contexto, Escobedo aprovechó para mirar al futuro y recordar la apuesta fuerte por el ciclismo que vivirá la provincia con la Vuelta a España, que tendrá un desenlace histórico en Granada. Un anuncio que, en plena emoción del día, sonó casi como una promesa de que lo vivido en Otura es solo un anticipo de lo que está por venir.
El director general de la Vuelta a Andalucía, Joaquín Cuevas, fue otro de los protagonistas de la jornada. Y sus palabras sonaron a reconocimiento sincero. Cuevas definió a Otura como una localidad “hermana”, subrayando que aquí el ciclismo se vive con un entusiasmo distinto. “Siempre nos reciben con los brazos abiertos”, aseguró.
Cuevas también admitió que la organización ha vivido semanas de tensión por el temporal que ha golpeado Andalucía. Explicó que existían planes alternativos, pero que la realidad era incierta debido a carreteras dañadas y zonas afectadas por desprendimientos. “Hemos estado muy preocupados”, reconoció, agradeciendo la colaboración de administraciones y municipios para sacar adelante una edición que, pese a todo, está resultando “muy digna”.
El director general defendió además la necesidad de innovar y hacer la carrera más dinámica. Recordó iniciativas como el “kilómetro de oro” y explicó que el objetivo es mantener la general viva y abierta, obligando a los equipos a moverse y a arriesgar. “Hay que mover el avispero”, dijo con una frase que resume a la perfección la filosofía de esta Vuelta: espectáculo, estrategia y emoción hasta el final.
Tras cruzar la meta y recibir los aplausos de una multitud entregada, Iván Romeo también vivió un momento especial fuera de la competición. El gerente de Granada Hoy, Francisco Donaire, le entregó un reconocimiento en nombre del periódico, un gesto que sirvió para poner aún más brillo a una jornada ya inolvidable para el joven líder.
Fue el cierre perfecto: victoria, maillot amarillo y homenaje, todo en una misma tarde y ante una afición que respondió como si se tratara de una gran final.
Con este resultado, Romeo afrontará la tercera etapa como líder, defendiendo una ventaja mínima pero valiosa: siete segundos sobre Leknessund. Por detrás, el británico Fred Wright completa el podio provisional a 54 segundos, en una clasificación que invita a pensar en más ataques y en más giros inesperados.
La Vuelta a Andalucía sale de Otura con un nuevo jefe, con el público satisfecho y con la certeza de que el ciclismo, cuando encuentra un lugar que lo abraza, se convierte en algo más que deporte.
También te puede interesar
Lo último