Valladolid-Covirán Granada | Crónica La semana grande del Covirán Granada

  • El conjunto de Pablo Pin suma su tercera victoria en apenas nueve días y ya es segundo en la clasificación

  • Los rojinegros dominan el choque pese a que en la segunda parte Valladolid reaccionó y apretó el marcador

Alex Murphy trata de superar la defensa de Sergio de la Fuente.

Alex Murphy trata de superar la defensa de Sergio de la Fuente. / Ana Puente / RVC

Se supo sufrir pero se mantuvo la calma y eso, en esta fase de la temporada, es fundamental. El Covirán Granada cerró la Semana Santa con brillantez y una nueva victoria, la tercera en nueve días, que le permite afrontar la segunda parte del curso en una posición privilegiada y con un colchón de cuatro triunfos sobre el octavo clasificado. Los rojinegros fueron por delante desde prácticamente el inicio y demostraron haber dado ese paso adelante que tanto le pide el técnico a sus jugadores para ganar, por primera vez, a domicilio con la importancia que ello tiene. Liderados por Christian Díaz, los granadinos ya son segundos en la tabla clasificatoria.

A diferencia de otros encuentros, el conjunto de Pablo Pin cuajó una gran primera mitad pese a que el inicio de ambos contendientes no fue del todo bueno. Más bien fue un mano a mano entre Reed Timmer y Alex Murphy, autores de los cinco y cuatro primeros puntos de sus respectivos equipos. Pero a partir de entonces, la máquina rojinegra comenzó a funcionar. Sobre todo gracias a Thomas Bropleh, que se sintió comodísimo ante los problemas en los bloqueos que tenían los vallisoletanos.

Liderados por Bropleh

El de Denver asumió la responsabilidad en ataque y, a base de triples y tiros liberados, lanzó a su equipo en el electrónico. Ocho puntos seguidos del alero norteamericano permitieron al Covirán comenzar a mandar en el partido ante la incapacidad de los de Hugo López para frenar la buena circulación en ataque de los granadinos. A Bropleh se le sumó Manu Rodríguez y, con dos triples en su haber ambos, lograron un parcial de 0-11 que obligó al técnico del Real Valladolid a parar el encuentro.

La aportación del banquillo fue fundamental en la primera mitad

Pero la reacción pucelana no llegó y con Bropleh on fire con 10 de los 19 puntos de su equipo, los de Pin vivieron tranquilos en un primer acto que cerró Christian Díaz con un canastón sobre la bocina. Se completaron así unos primeros diez minutos en los que los buenos porcentajes en tiros de dos (60%), los cuatro triples y, sobre todo, la única pérdida que tuvieron permitieron irse al receso diez arriba (14-24).

Gran Germán

Pero si buena fue la segunda parte del primer periodo, mejor fue el inicio del segundo. Sobre todo porque Germán Martínez decidió jugar y cuando el escolta granadino lo hace, con ese descaro que tiene, su equipo lo agradece. En apenas minuto y medio, el canterano sumó cinco puntos, sacó una falta personal y dio una asistencia. A él se sumó Gatell y Díaz para endosarle un parcial de 0-9 y alcanzar la máxima diferencia, 19 puntos (14-33).

Thomas Bropleh defiende a un jugador del Real Valladolid. Thomas Bropleh defiende a un jugador del Real Valladolid.

Thomas Bropleh defiende a un jugador del Real Valladolid. / Ana Puente / RVC

Sin Murphy, Ball y Lluís Costa en pista, la segunda unidad respondió y de qué manera. Pero era evidente que los castellano-leoneses tendrían que reaccionar en algún momento y lo hicieron de la mano de su capitán, Sergio de la Fuente que decidió, pese a que se llevó en un tiempo muerto una reprimenda de su entrenador, asumir el peso del ataque de su equipo. El veterano ala-pívot, ante el mal partido de su compañero y ex del CB Granada Nacho Martín, sumó de manera consecutiva diez puntos aprovechando varios errores a la hora de cerrar el rebote de los nazaríes.

A diez

De la Fuente metió al Valladolid en el partido para enfado de Pin, que se vio obligado a pedir tiempo muerto a 1:04 del descanso pues de 19 se pasó en un pis pas a 10 de renta, que fue con la que los rojinegros llegaron al descanso (36-46). Los 17 puntos que anotaron los jugadores de banquillo permitió ir casi siempre por delante al Covirán.

Los errores en los lanzamientos de tiros libres de los locales evitan la derrota nazarí

Sin embargo, como suele ser habitual, la concentración no se logró mantener en los cuatro periodos y fue el tercero el que hizo que los de Hugo López se metieran de lleno en el duelo. En minuto y medio, un 7-0 para los locales provocó que el marcador se apretara (43-46). Y desde entonces, el panorama cambió. El Covirán no estuvo tan fino en cancha delantera pese a que, en apenas tres minutos, su rival ya estaba en bonus. Antoine Mason despertó y poco a poco la diferencia fue menguando pero nunca se pusieron por delante los vallisoletanos. Un triple de Murphy dio algo de respiro pero los ocho puntos en contra tras rebote ofensivo hizo mucho daño a los nazaríes.

Los tiros libres

Con un margen de cinco puntos arrancó el último cuarto en el que los protagonistas fueron los dos bases. Christian Díaz, el mejor de los granadinos, decidió a base de penetraciones, asistencias y lanzamientos exteriores que quería regresar a Granada con la tercera victoria consecutiva. Pero Valladolid no lo iba a poner fácil, sobre todo Van Zegeren, que se hizo el amo y señor de la zona. Pero hubo un aspecto determinante para que los pucelanos no vencieran y fueron los lanzamientos desde la línea de tiros libres. El pobrísimo porcentaje (51,7%) evitó la derrota de los de Pin.

Costa aparece

Mason, De la Fuente en varios ocasiones y Pantzar desaprovecharon la oportunidad de voltear el electrónico. Todo lo contrario que Lluís Costa, que no hizo su mejor partido de la temporada pero que apareció, al igual que ante Coruña, para resolver desde la línea de 4,60 y otorgar el tercer triunfo en las cuatro primeras jornadas de la segunda fase que acercan los play off. No habría sido justo haber caído pese a que en la segunda mitad se bajaron las prestaciones. La victoria ya está en el zurrón de un Covirán que ya es segundo en la tabla.

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