A veces el peligro no viene de un disparo
El RCD Espanyol derriba el muro de un Granada CF con oficio en un infausto lance para unos rojiblancos que no se arrugan en inferioridad
Hay ocasiones en las que el peligro sorprende a propios y extraños en las circunstancias más extravagantes, insospechadas o inusitadas. En la vida, pero también en el deporte. Y eso, precisamente, fue lo que le ocurrió ayer al Granada CF. Los rojiblancos, que afrontaron más de una hora de juego con un futbolista menos por dos acciones incomprensibles de Barral, aguantaron bien a un RCD Espanyol inoperante que sólo perforó el arco de Andrés Fernández tras aliarse con la fortuna. Curiosamente, los filipinos hicieron buena la máxima por la que ha pasado a la historia HH, o Helenio Herrera; la de que al fútbol se juega mejor con diez que con once.
Que los inquilinos de Los Cármenes tuviesen que sobrevivir con un futbolista menos sentó peor a los 'pericos' -que, hasta ese momento, habían pisado más el área local y eran más verticales- que a ellos. La contrariedad permitió ver a un cuadro de José González repleto de oficio que apenas se dejó inquietar por su rival. La superioridad en la estadística global fue, como era lógico e imaginable, para los que se proclaman como la maravillosa minoría de Barcelona, pero los de franjas horizontales controlaron sus acometidas sin demasiada dificultad. Únicamente una desdichada acción del luso Miguel Lopes -el tatuado carrilero introdujo en su portería un centro de Hernán Pérez- permitió a los visitantes firmar las tablas. Es más, el Granada CF se acercó más a las inmediaciones del catalán Pau López con una decena de protagonistas sobre el pasto que cuando contó con su equipo al completo. Eso sí, el espigado guardameta sólo intervino para acabar con peligro dos veces en todo el duelo -y la primera, en el 50'-.
No fue un encuentro bronco, mas los granadinistas vieron amarilla en siete de las doce faltas que les señaló el trencilla González González. Al final, no se llevaron la alegría completa. Mantener en la incomodidad al Espanyol durante todo el choque no les valió para ganar a, a priori, un rival directo por la salvación.
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