El estrecho de Ormuz, epicentro de una nueva crisis geopolítica
Teherán declara objetivos legítimos los barcos vinculados a Estados Unidos e Israel mientras el brent alcanza los 90 dólares por barril
El estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de una nueva crisis geopolítica tras los recientes ataques contra portacontenedores y las amenazas iraníes de bloquear este paso estratégico. Irán ha advertido este miércoles que no permitirá que "ni un litro de petróleo" atraviese esta vía marítima en beneficio de Estados Unidos, Israel o sus socios, declarando que cualquier buque vinculado a estos países será "objetivo legítimo" para Teherán. La escalada ha provocado que el precio del brent alcanzase los 90 dólares el barril, reflejando la preocupación de los mercados ante una posible interrupción del suministro energético mundial.
La agencia de Operaciones Comerciales Marítimas de Reino Unido (Ukmto) ha confirmado que tres embarcaciones han sido alcanzadas por proyectiles en las últimas horas cerca del estrecho de Ormuz, el punto neurálgico que separa las costas de Irán y Omán entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán. Por sus aguas transita aproximadamente el 20% de la producción mundial de crudo, además de cantidades significativas de gas natural licuado y fertilizantes. El ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán está generando fuertes repercusiones en el mercado petrolero, con días de intensos vaivenes que reflejan la incertidumbre sobre el futuro del suministro energético.
La actual escalada militar en la región ha interrumpido significativamente el flujo marítimo a través de este estrecho paso. Las consecuencias trascienden las fronteras regionales y afectan directamente a los mercados energéticos globales, el transporte marítimo internacional y las cadenas de suministro que conectan continentes. Según advierte la ONU Comercio y Desarrollo (Unctad), el aumento de los costes de la energía, los fertilizantes y el transporte –incluyendo fletes, precios del combustible para buques y primas de seguros– puede incrementar dramáticamente los costes de los alimentos e intensificar las presiones sobre el coste de la vida, particularmente para las poblaciones más vulnerables del planeta.
Importancia estratégica del paso marítimo
El estrecho de Ormuz representa una de las arterias comerciales más vitales del planeta. En su punto más angosto, este canal mide apenas 54 kilómetros, pero por él transitan cada día un promedio de 144 buques, según datos del informe Revisión del Transporte Marítimo 2025 de la Unctad. De estas embarcaciones, un 37% son petroleros, un 17% buques portacontenedores y un 13% graneleros, lo que evidencia la diversidad y magnitud del tráfico comercial que depende de esta vía.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) señala que durante 2024 y el primer trimestre de 2025, esta vía canalizó una parte significativa del comercio marítimo total de petróleo a nivel mundial. Además, alrededor de un 20% del comercio mundial de gas natural licuado fluye por estas aguas, principalmente desde Catar y Emiratos Árabes Unidos hacia los mercados asiáticos, consolidando su papel como corredor energético insustituible en la arquitectura económica global.
Impacto inmediato en los mercados energéticos
La respuesta de los mercados financieros ante la crisis ha sido inmediata y contundente. El brent, referencia europea del petróleo, experimentó este miércoles una fuerte subida hasta los 90 dólares por barril, después de varios días de intensa volatilidad provocada por la incertidumbre geopolítica. Los analistas advierten de que un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz podría provocar una crisis energética sin precedentes, con efectos en cadena sobre la economía mundial.
Las compañías navieras ya están considerando rutas alternativas, lo que implicaría costes adicionales y tiempos de tránsito significativamente mayores. Las primas de seguros para las embarcaciones que operan en la zona se han disparado, y diversas empresas están evaluando la posibilidad de suspender temporalmente sus operaciones en el área hasta que la situación se estabilice. Este escenario afecta no solo al sector energético, sino también al transporte de mercancías generales, componentes industriales y productos alimentarios.
Historial de tensiones en la zona
Durante años, las autoridades persas han amenazado en múltiples ocasiones a Israel y Estados Unidos con bloquear el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, especialmente como respuesta a las sanciones impuestas por Washington debido al programa nuclear iraní. El pasado febrero, Irán informó del cierre puntual de ciertas áreas de la zona para celebrar las maniobras navales denominadas Control Inteligente del estrecho de Ormuz, demostrando su capacidad operativa en estas aguas.
Con anterioridad, el 21 de junio de 2025, el Parlamento iraní aprobó medidas para cerrar el estrecho después de que la nueva Administración estadounidense de Donald Trump ordenara el bombardeo de instalaciones iraníes en el marco del conflicto entre Israel y el país persa. Esta decisión legislativa marcó un punto de inflexión en la estrategia de Teherán, que pasó de las amenazas verbales a acciones concretas que materializaban su disposición a utilizar el estrecho como herramienta de presión geopolítica.
Crisis nuclear y sanciones económicas
El golfo Pérsico ha sido escenario de numerosos incidentes en los últimos años, incluyendo ataques y confiscaciones de petroleros y cargueros, en medio de las crecientes tensiones entre Irán y Estados Unidos por las sanciones impuestas a la venta de petróleo iraní. Un punto de inflexión se produjo en 2018, cuando Estados Unidos decidió retirarse del acuerdo nuclear firmado entre Irán y las potencias mundiales en 2015, alegando que Teherán había mentido sobre su programa atómico al continuar enriqueciendo uranio por encima de los límites permitidos.
En abril de 2019, la situación se agravó considerablemente después de que Estados Unidos endureciera las sanciones a la exportación de petróleo por parte de Irán. Como consecuencia directa, las autoridades iraníes amenazaron explícitamente con bloquear el estrecho, generando una crisis diplomática que puso en alerta a la comunidad internacional y provocó nerviosismo en los mercados energéticos durante semanas.
Estrategias de diversificación iraní
En 2021, y debido a que la zona se había convertido en escenario recurrente de ataques a petroleros, Irán inauguró una estratégica terminal de exportación de petróleo en el mar de Omán, lo que permitió por primera vez que los cargueros evitasen tener que cruzar el estrecho de Ormuz. Esta infraestructura representó un cambio significativo en la estrategia comercial iraní, reduciendo su dependencia de una única vía marítima y proporcionando una alternativa en caso de conflicto.
Sin embargo, a lo largo de los años, las tensiones han continuado escalando. En abril de 2024, tras el ataque contra el consulado iraní en Damasco en el que murieron siete guardias revolucionarios, y del que Teherán acusó a Tel Aviv, la región estuvo a punto de experimentar el cierre de este estrecho estratégico. Aquel incidente demostró la fragilidad del equilibrio en la zona y la rapidez con que las tensiones diplomáticas pueden traducirse en amenazas concretas al comercio internacional.
¿Qué es el estrecho de Ormuz?
El estrecho de Ormuz es un paso marítimo situado entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, que separa geográficamente las costas de Irán al norte y Omán al sur. Con una anchura mínima de 54 kilómetros en su punto más estrecho, este corredor representa uno de los cuellos de botella más críticos del comercio mundial. Su importancia estratégica radica en que conecta los países productores de petróleo del golfo Pérsico –incluyendo Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar y el propio Irán– con los mercados de consumo en Asia, Europa y América.
La geografía del estrecho incluye varias islas, siendo las más conocidas las islas de Gran Tunb, Pequeña Tunb y Abu Musa, territorios disputados que Irán controla desde 1971 y que Emiratos Árabes Unidos reclaman. El paso navegable se divide en dos canales de tráfico de tres kilómetros de ancho cada uno, separados por una zona de seguridad de tres kilómetros, siguiendo las normas internacionales de navegación establecidas por la Organización Marítima Internacional.
¿Cómo afecta un bloqueo del estrecho a la economía global?
Un bloqueo del estrecho de Ormuz tendría consecuencias devastadoras para la economía mundial. Al transportarse por sus aguas el 20% del petróleo mundial y una proporción similar de gas natural licuado, cualquier interrupción prolongada provocaría un shock energético comparable o superior a las crisis del petróleo de los años 70. Los países asiáticos, particularmente China, Japón, Corea del Sur y la India, serían los más afectados, ya que dependen masivamente de las importaciones energéticas procedentes del Golfo Pérsico.
Además del impacto directo en los precios de la energía, se producirían efectos en cadena en sectores como el transporte, la industria manufacturera, la agricultura y la producción de alimentos. Los costes de producción se incrementarían de forma generalizada, trasladándose inevitablemente a los consumidores finales y generando presiones inflacionarias en economías de todo el mundo. La Unctad estima que las poblaciones más vulnerables de países en desarrollo serían las más perjudicadas, enfrentándose a aumentos insostenibles en el coste de la vida.
¿Qué alternativas existen al estrecho de Ormuz?
Aunque existen alternativas al estrecho de Ormuz, ninguna puede sustituir completamente su capacidad y eficiencia. Arabia Saudí cuenta con el oleoducto Este-Oeste (también conocido como Petroline), que transporta petróleo desde los campos orientales hasta el Mar Rojo, evitando el estrecho. Emiratos Árabes Unidos disponen del oleoducto Habshan-Fujairah, que conecta Abu Dabi con el golfo de Omán. Sin embargo, estas infraestructuras tienen capacidad limitada y no pueden absorber todo el volumen que transita por el estrecho.
La terminal iraní en el mar de Omán, inaugurada en 2021, representa otra alternativa parcial, pero únicamente para las exportaciones iraníes. Para el resto de productores del golfo Pérsico, no existe actualmente ninguna ruta marítima alternativa viable que no implique rodear África a través del Cabo de Buena Esperanza, lo que añadiría semanas al tiempo de tránsito y multiplicaría los costes de transporte, haciendo inviable económicamente muchas operaciones comerciales y afectando gravemente a la competitividad de los productos transportados.
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