Trump amenaza con 'cancelar' 2.600 millones en exportaciones andaluzas y pone en solfa el futuro del aceite de oliva
La exposición de la comunidad a EEUU no es muy alta, ya que solo supone el 6,2% de las ventas exteriores, pero este mercado es el de mayor crecimiento para el sector olivarero y la industria vinculada
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Andalucía, que se posiciona como la segunda región española que más exporta al país norteamericano, se juega 2.607 millones de euros a EEUU (Dato de 2025), cifra que representa un descenso del 17% respecto al ejercicio anterior por la bajada de precios en productos estratégicos como los combustibles y el aceite de oliva, además del impacto directo de las tarifas arancelarias implementadas durante el último año. Ahora se enfrentaría a una situación muy compleja si finalmente Trump acabara cumpliendo sus amenazas y cancelara la relación comercial de EEUU con España,
La exposición comercial de Andalucía hacia el mercado estadounidense, si bien significativa, no representa una dependencia crítica en términos macroeconómicos. Estados Unidos absorbe el 6,4% de las exportaciones totales de la región y supone apenas un 1,4% del PIB andaluz, porcentaje notablemente inferior al 3% que representa a nivel europeo, tal y como ha señalado El Conciso. Pese a ocupar el quinto puesto entre los mercados de destino por importancia, su peso específico en el mix exportador regional todavía presenta margen de crecimiento. No obstante, esta aparente moderación en las cifras globales esconde una realidad bien distinta cuando se analiza sector por sector.
La verdadera dimensión del problema emerge al examinar productos concretos del tejido productivo andaluz. Para determinadas industrias estratégicas de la comunidad, el mercado estadounidense resulta imprescindible e insustituible, especialmente en aquellos sectores donde Andalucía ostenta un liderazgo mundial indiscutible.
El aceite de oliva andaluz, el gran damnificado de la guerra comercial
Durante 2025, y a pesar de los aranceles aplicados, Andalucía exportó 132.700 toneladas de oro líquido al mercado estadounidense, lo que supone un incremento del 28% en volumen respecto al ejercicio precedente y nada menos que el 86% del total nacional. Sin embargo, las ventas experimentaron un descenso del 24% en valor, situándose en 653 millones de euros, consecuencia directa de la caída de precios provocada por la recuperación de la producción olivarera.
Según datos facilitados por Andalucía Trade, organismo dependiente de la Consejería de Economía, uno de cada cuatro euros que Andalucía exporta a EEUU está vinculado directamente al aceite de oliva. Esta proporción se eleva a uno de cada tres euros cuando se incluyen todas las grasas y aceites en el cómputo global, alcanzando los 840 millones de euros en 2024. Estas cifras evidencian la dependencia estratégica del sector oleícola andaluz respecto al mercado norteamericano.
La hegemonía del aceite de oliva español en Estados Unidos resulta incuestionable. Cooperativas Agro-Alimentarias de Andalucía informa que uno de cada tres de los 420.000 litros anuales que se consumen en territorio estadounidense proceden de España, y el 70% de ellos tienen origen andaluz. Estados Unidos se ha consolidado como el segundo mercado exportador del aceite andaluz, el primero fuera de la Unión Europea, únicamente superado por Italia.
La amenaza de perder un mercado en plena expansión
Los expertos del sector prevén que Estados Unidos se convierta en los próximos años en el primer país consumidor de aceite de oliva del mundo, superando incluso a España. Este producto goza de una demanda creciente entre los consumidores estadounidenses de alto poder adquisitivo, quienes lo valoran especialmente por sus propiedades beneficiosas para la salud, tema particularmente sensible en la sociedad norteamericana. La pérdida de este mercado supondría deshacer décadas de trabajo comercial y esfuerzos de marketing para penetrar en un territorio altamente competitivo.
Un eventual embargo comercial a España abriría la puerta a que otros países productores ocuparan el vacío dejado por el aceite andaluz, aprovechando la ausencia de aranceles o la aplicación de tasas menores. Esta incertidumbre ya ha comenzado a generar movimientos estratégicos en el sector: Dcoop, una de las principales cooperativas oleícolas, ha puesto en pausa la adquisición del 50% de su filial estadounidense Pompeian, a la espera de conocer la evolución de los acontecimientos y las decisiones finales de la administración Trump.
Hasta el momento, España y Andalucía han soportado relativamente bien las políticas arancelarias implementadas porque han afectado en medida similar a otros competidores internacionales. Esta situación difiere notablemente de lo ocurrido entre 2019 y 2021, cuando las tasas impuestas por el conflicto de subvenciones ilegales entre Boeing y Airbus penalizaron específicamente al producto español. Aquellas medidas, actualmente en suspenso, causaron daños significativos al sector que ahora teme una repetición de aquel escenario.
La recuperación parcial de la aceituna de mesa
Otro producto estrella del sector agroalimentario andaluz que mantiene una elevada exposición al mercado estadounidense es la aceituna de mesa. El sector español vendió en 2025 aceitunas por valor de 157 millones de euros a Estados Unidos, experimentando un descenso del 6,7% respecto al ejercicio anterior. No obstante, esta cifra supone una recuperación notable tras años de crecimientos superiores al 20%, que siguieron a un periodo especialmente difícil entre 2017 y 2021, cuando las ventas se desplomaron un 35%.
La aceituna negra española todavía no se ha recuperado del golpe recibido por los aranceles de hasta el 31% que se mantienen vigentes en la actualidad. Sin embargo, la aceituna verde ha logrado conservar su primacía en el mercado norteamericano, manteniendo cuotas de mercado significativas que la industria andaluza considera estratégicas para su expansión internacional. El sector confía en que las negociaciones comerciales entre ambos países permitan reducir o eliminar estas barreras arancelarias que lastran su competitividad.
Cosentino y otros sectores industriales afectados
Más allá del sector agroalimentario, otros productos industriales andaluces también presentan una notable dependencia del mercado estadounidense. La venta de combustibles ha descendido hasta los 535 millones de euros, registrando una caída del 26,5%, lo que ha provocado que pase a ocupar el segundo puesto por volumen de facturación tras las grasas y aceites, pese a no estar gravadas por aranceles específicos. Esta reducción afecta tanto al valor como al volumen de las exportaciones.
La piedra natural, incluida en el capítulo de manufacturas de piedra y yeso, ha visto reducidas sus ventas en un 20%, hasta situarse en 250 millones de euros. En este sector destaca especialmente la empresa Cosentino, que mantiene a Estados Unidos como su primer mercado mundial, concentrando el 53% de su facturación total en territorio norteamericano. La compañía almeriense tiene en su plan estratégico la construcción de un centro productivo en Florida que debería entrar en funcionamiento en 2030, proyecto cuya viabilidad podría verse seriamente comprometida.
Igualmente relevantes resultan las exportaciones de aparatos y material eléctrico, que alcanzaron los 170 millones de euros, y las ventas del sector aeronáutico, que se situaron en 70 millones de euros. Estas últimas permanecen exentas de aranceles hasta el momento, aunque la incertidumbre sobre futuras decisiones de la administración estadounidense genera inquietud en un sector especialmente sensible a las políticas comerciales internacionales.
Reducción del número de empresas exportadoras regulares
Un indicador especialmente preocupante del impacto de las medidas arancelarias se encuentra en la evolución del número de empresas andaluzas que exportan regularmente a Estados Unidos. Según los datos de Andalucía Trade, en 2025 únicamente 612 compañías mantuvieron operaciones comerciales continuadas con el mercado norteamericano, lo que supone un descenso del 12% respecto a 2024. Este retroceso evidencia que el efecto arancel ha comenzado a desincentivar la presencia de empresas andaluzas en un mercado tradicionalmente atractivo por su capacidad adquisitiva y dimensión.
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