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Víctor J. Vázquez
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Lo consideran una obligación, no podían faltar a esta cita igual que lo han hecho en las que se han celebrado con anterioridad desde 1979. Las dos rondan los 90 años y aseguran que se debe considerar como una obligación el ejercer el derecho al voto para decidir el futuro de "su Motril". Encarnita y Paquita, como les gusta que las llamen, son dos vecinas de la ciudad de la Costa Tropical que, como cada cita electoral, no han dudado en acercase hasta su colegio electoral para "echar su papeleta" con ilusión.
Las dos han acudido a sus respectivos colegios electorales, en dos puntos distantes de la ciudad, acompañadas por algún familiar. Una ejerce su derecho al voto en el Instituto Julio Rodríguez, "el instituto de arriba", como se le conoce en Motril; la otra en la Escuela de Arte Palacio Ventura, en el centro.
La edad no pasa en balde y los achaques ya son más pronunciados, sobre todo en el caso de las piernas, "yo estoy perfectamente, solo que las piernas no me acompañan", explica Encarnita -88 años- mientras espera con su andador a que le bajen la urna, "hay muchas escaleras y tengo el privilegio de que la urna venga hasta mi para votar, algo que hay que agradecer". No le falta un detalle, viene vestida para la ocasión. "Después me voy con mi hermana Rosita a tomar algo, hay que aprovechar cada momento porque nunca se sabe hasta cuando podremos estar aquí". Asegura tener bastante clara su decisión, no es algo para decidir en el último momento.
Por su parte, a Paquita -90 años- también le han tenido que ayudar. Ella sólo puede andar trayectos cortos, por eso para salir a la calle, su hija Carmen, la monta en una silla de ruedas. Al principio le ha costado un poco más, no le apetecía mucho salir, pero cada voto es importante, y al final no se ha podido resistir. Señala que le sirve para ver a alguna vecina del barrio de la que llevaba mucho tiempo sin saber o ver como van cambiando las cosas.
Ellas son dos de las algo más de 43.000 personas que están llamadas a votar este día en Motril. Aunque no son las únicas. Esperanza, de 86 años, también ha acudido a las urnas en el Instituto Julio Rodríguez junto a su familia para votar, y ha aprovechado el tiempo de espera mientras le sacaban la urna para saludar a algunos vecinos. En algunos casos los accesos a los distintos colegios se complica un poco más por las grandes escaleras, o porque andadores o sillas de ruedas no entran bien por las puertas, pero nada que no se pueda solucionar avisando a los presidentes de las mesas para que todos los vecinos puedan participar en las mismas condiciones.
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