Marina Heredia | Cantaora "El flamenco debería estar en los colegios"

"El flamenco debería estar en los colegios" "El flamenco debería estar en los colegios"

"El flamenco debería estar en los colegios" / álex cámara

Marina Heredia, cantaora, es capaz de ponerse en la piel de Lorca y hacer reflexionar sobre su obra desde el prisma de sus personajes femeninos. Ellas son el hilo conductor del espectáculo Lorca y la Pasión, Un mar de sueños, que se representa en el teatro del Generalife de la Alhambra hasta el próximo 31 de agosto. El estreno del espectáculo no ha coincidido por unos días con la presentación de la grabación de El amor brujo de Manuel de Falla con la Mahler Chamber Orchestra y el director Pablo Heras-Casado, realizado por el sello Harmonia Mundi.

-Pablo Heras-Casado ha dicho de usted que es una gran dama del flamenco...

-(Ríe). Me gusta lo que hago e intento siempre darle profesionalidad. Soy muy autoexigente.

"En la obra cada mujer tiene una personalidad. Julieta es inocente y quiere amar, amar, amar..."

-Usted transita entre el mundo de la cantaora y el de la cantante.

-Me encuentro cómoda cantando. Me da igual el registro. Lo que más hago es ser cantaora. Me gusta investigar.

-Y cuando le llegan proyectos como El amor brujo con Heras-Casado y la Mahler Chamber Orchestra, ¿cómo lo vive?

-El primer encuentro con Hera-Casado fue con muchos nervios. Es un director que exige muchísimo, que sabe perfectamente lo que te está pidiendo y cómo lo quiere. Era muy jovencita, fue hace diez años. Había hecho muchas veces El amor brujo, pero no a este nivel tan, tan, tan grande. Fue un punto de inflexión.

-¿Se imaginaba cantando con una orquesta?

-Sí. Sí, porque me gusta. Cuando persigues algo, al final llega. Una de las cosas con las que me ha pasado es con la Orquesta.

-Ahora lleva al Generalife su espectáculo sobre Lorca Un mar de sueños. ¿Era Federico muy enamoradizo?

-Sí. El amor está omnipresente en todas las obras de Lorca. De una manera o de otra. Todas las facetas del amor, no sólo el carnal. Y también la figura de la mujer. Siempre está presente en toda la obra. Sentía admiración por la mujer y por el amor.

-El mensaje que lanza Lorca sobre la mujer, ¿tiene encaje en el siglo XXI?

-Sí. Creo que la mujer siempre ha reivindicado su derecho a estar en la vida. También tiene que ver la personalidad de cada uno. En nuestra obra cada mujer tiene una personalidad muy definida. Julieta es una persona inocente, con un prisma del amor muy joven. Quiere amar, amar, amar. Mariana es una mujer ya hecha. Muere por amor, pero por el amor a su libertad, de pensar lo que quiera políticamente y carnalmente.

-Trabajar con elementos tan señeros como Falla o Lorca, es una responsabilidad...

-Siempre puedes caer en el localismo... como que no te queda más remedio que hacer las cosas de Granada. Lo tratas como un reto más, independiente de donde sea, pero aprovechas que también es de Granada.

-En la presentación del espectáculo de Lorca este verano en el Generalife, Un mar de sueños, se hizo hincapié en que se trata de una producción mayoritariamente granadina y andaluza.

-Le da un carácter muy justo, por qué no puede estar gente de Granada en un proyecto así, de estas características... Eso sí, incluyo a un artista por su calidad artística, y humana. Es algo muy importante. Muchas veces no te merece la pena traer al mejor artista si luego como persona no te sirve. Son muchas horas, muchas tensiones. Hay que tener mucho cariño y respeto. En el escenario somos todos iguales. En este espectáculo lo hemos conseguido, lo pasamos genial. Todos estamos al pie del cañón, con una ilusión y ganas increíbles. Las coreografías las hace Eva Yerbabuena e, imagínate, la gente se queda en los ensayos aunque no le toque.

-Van a ser una gran apuesta para las noches del Generalife. ¿Cuántas noches le ha quitado a usted Lorca?

-Llevo unas cuantas...

-¿Se lo imaginaba así?

-No, porque aunque soy una artista inquieta hay momentos en los que dice para qué me meto en nada. Si te aburres, como me pasa a mí, necesitas ponerte retos, metas nuevas, y sentirte orgullosa.

-¿Qué retos tiene?

-Tengo mi disco aparcado ahora mismo, porque nos hemos metido en lo de Lorca y todo a la vez no puede ser. Lo próximo en septiembre es meterme en el disco nuevo.

-Con el reto de los formatos discográficos, ¿cómo están los flamencos?

-Siempre hemos estado mal, en el sentido de que son los discos que menos se venden. Me refiero a los discos de flamenco flamenco, no los sucedáneos. Un flamenco cantando por soleares no sale por las televisiones, no lo radian... partiendo de esa base, estamos acostumbrados a trabajar el triple que cualquier otro artista.

-¿Y qué futuro nos deja eso?

-Las instituciones, y sobre todo las andaluzas, deberían tomarse más en serio el flamenco infantil. El flamenco debería estar en los colegios, se debería estudiar en los colegios. Igual que se estudia Mozart. En los libros de Andalucía y España entera debería estar Camarón, debería estar Enrique, debería estar Paco de Lucía... porque son nuestros referentes. Hay que regenerar la afición. Los mayores van desapareciendo y si no viene nadie por detrás, esto se pierde.

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